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ECONOMíA EN PAGINA/12 WEB
14 MAYO 2000








 DESECONOMIAS
 por Julio Nudler


Tecnócratas frente al malón

¿En qué consiste la globalización? Consiste en una permanente batalla entre una elite económica tecnocrática, que no entiende nada de política, y unas minorías desenfrenadas y furiosas que no entienden nada de economía. Como se advertirá, esta definición, acuñada por los ingleses John Micklethwait y Adrian Wooldridge, también se ajusta a ciertas revueltas y pobladas que ocurren en la actual Argentina como reacción desesperada ante los diseños de un puñado de macroeconomistas iluminados. En el fondo, de acuerdo a este enfoque, mientras los defensores de la globalización hablan con la razón, los enemigos responden con la emoción. También podría decirse que la globalización consiste en un amorfo montón de cien o doscientos países subdesarrollados compitiendo entre sí para atraer el puñado de inversiones que menean un número equivalente de multinacionales como si fueran sortijas. Esta subasta al mejor postor es lo que convierte a la globalización en una puja invertida, una carrera hacia el fondo del pozo, en la que los emergentes van entregando regímenes laborales cada vez más flexibles, salarios más bajos y reglas más laxas para los capitales.
Cuando están en disputa inversiones verdaderamente apetecibles, como la instalación de plantas automotrices, los gobiernos ofrecen incentivos financieros que pueden sobrepasar holgadamente los 100.000 dólares por cada puesto de trabajo que se cree, según consigna Reginald Dale en su muy conservadora columna del International Herald Tribune. Aun los más ortodoxos, opuestos a estas “políticas activas” para atraer inversiones, reconocen que funcionan en la realidad.
Hoy por hoy los cruzados de la globalización también admiten que ésta no es irreversible, por más que se la presente como un imperativo tecnológico. Esto significa que el desenlace de la lucha entre partidarios y opositores no es del todo previsible, o que los perdedores pueden adueñarse al final de la historia si los ganadores siguen mostrándose tan insaciables como hasta ahora.