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Jueves 1 de Febrero de 2001

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Una historia de amor

El tema se llama “Canción inútil”, está incluido en Radio Insomnio y cuenta la historia de un hijo de desaparecido que es también fan de Attaque 77. O, más bien, la letra está inspirada en él, como cuenta Ciro Pertusi en la entrevista que publica la revista HIJOS en su sexto número, el correspondiente al verano 2001 (a propósito, búsquenla en los kioscos, que vale la pena). El chico en cuestión se llama Mario, pero todo el mundo lo conoce por Kuryaki (gracias a cierta similitud con el look Horvilleur-Spinetta Jr. que alguna vez cultivó). “Canción inútil” es, además, una mirada decididamente autocrítica y no complaciente sobre el papel de todos los argentinos durante los años de plomo y las posteriores injusticias. “Reconocer que fuimos cómplices también de ese indulto –nuestra pasiva indecisión– y, aunque la vida nadie nos va a devolver, prevenir es curar y luchar es el remedio”, canta Ciro, antes de arremeter con la frase insignia “ser adolescente siempre, que es como vencer”.
Ciro y Kuryaki se encontraron en la entrevista, y allí el autor cuenta cómo surgió la historia, y dice que en verdad ellos operan como la banda de sonido de una película donde los verdaderos protagonistas son los pibes que van a las marchas. “Al tiempo te vi a vos en la tele, que venías siempre a los recitales, que te llevaban en cana, y tenías puesta la remera de Attaque. Ahí me puse a hacer la canción. La canción está inspirada en vos, y después está la fantasía sobre cualquier hijo de desaparecido. Ese es mi pequeño homenaje. Entonces yo basaba en la imagen de él cierta parte mía que por esas cosas de la vida no se veía completamente realizada o se veía adormecida. La canción apuntaba a eso, a bajarle línea a los chicos y decirles que dejen de idolatrarnos a nosotros, que hay quien necesita más compañía, como él, que necesita el aguante que tiene Attaque.”
Kuryaki, al que no le gusta que se sepa que la canción está inspirada en él (“podría haber estado dedicada a cualquiera de nosotros”), cuenta el comienzo de su romance con el cuarteto. “Me enteré de Attaque en Puerto Pirámides en unas vacaciones. Habíamos ido con mis tíos y otra pareja y sus hijos. Ellos tenían quince años y yo trece y me hicieron escuchar por primera vez un casete pirata de Attaque. Tenía el tema ‘Yo te amo’. Mirá qué loco, ahora es el que menos me gusta, y fue por esa canción que los empecé a escuchar. Cuando cumplí años mis tíos me preguntaron qué quería de regalo y yo pedí Dulce Navidad. (...) Cuando sacaron el disco con el hit ‘Hacelo por mí’, y salían en la tele y todo eso, mucha gente en mi barrio me decía ‘Attaque no aguanta’. Entonces yo me pinté una remera que decía ‘yo soy de Attaque y me la aguanto’.”


El reestreno de “A Hard Day’s Night”

Alaridos

La beatlemanía no da signos de agotamiento: el jueves de la semana que viene se reestrenará en cines Anochecer de un día agitado, la primera y la mejor de las películas que tuvieron a los Fab Four como protagonistas. Fue este film de Richard Lester (y en especial el guión de Alun Owen) el que marcó en las mentes de varias generaciones los arquetipos de las personalidades de cada uno de los Beatles: John Lennon era el rebelde, Paul McCartney el pibe encantador, George Harrison el tímido y Ringo Starr el payaso. La filmación de la película –que funciona, además, como una efervescente fábula de rock’n’roll estelar, con la histeria y los alaridos alrededor de una banda en pleno vuelo– comenzó el 6 de marzo de 1964 y en sólo siete semanas, el cuarteto se encargó de la actuación y de la música: A hard day’s night fue el primer disco en tener sólo composiciones originales del grupo. Pavadita de canciones, además, con el amor como eje: “She loves you”, “All my loving”, “Can’t buy me love” y “And I love her”, entre otras. Los que debieron sufrir la película doblada por televisión y quienes nunca la vieron tienen ahora una oportunidad más que interesante: la copia ha sido restaurada para su vuelta a los cines y su banda de sonido tiene ahora soporte digital.


He aquí otro disco de covers

Nación Calzón

R.C.

De fondo se escucha un coro bien futbolero que canta a voz en cuello. “No lo soñeeeeeeeeé, iéiéeeee”, dice el estribillo. Pero la versión de “Jijiji” es bien diferente de la de los Redondos. De hecho, está en ritmo ska. En los estudios Panda, Los Calzones están terminando la preproducción de Plástico, su sexto disco, antes de viajar a Los Angeles a hacer la grabación propiamente dicha. Y el álbum es de covers de rock argentino, fundamentalmente de los ‘80. ¿Estuvieron escuchando mucho La Mega? “No, no podemos escucharla, porque no vivimos en Buenos Aires sino en Bariloche”, se ríe Pingüino, el cantante del grupo. “En realidad, hace rato que queríamos hacer este disco, pero a la compañía que nos publicaba no le gustaba la idea. Para nosotros, además de un homenaje a las bandas que escuchábamos cuando éramos pendejos, este álbum es como revivir nuestra adolescencia. Con estas canciones jodíamos por ahí, nos levantábamos una mina... Porque en esa época, en las discotecas bailábamos a Los Violadores; si ahora se baila cumbia, no es culpa mía”, remata con una carcajada.
Además de “Jijiji”, Plástico tendrá versiones ska de “La ciudad de la furia” (Soda Stereo), “Kanishka” (Los Brujos), “Ultraviolento” (Los Violadores), “Ella vendrá” (Don Cornelio y la Zona), “La calle es su lugar” (GIT), “Así es el calor” (Los Abuelos de la Nada), “Criminales sudamericanos” (Los Intocables), “Agujero interior” (Virus), “Rezo por vos” (Charly García), “Destrucción” (de ¡V8!) y una no determinada de Los Fabulosos Cadillacs. El disco saldrá por una compañía multinacional, aunque la banda no quiere adelantar más datos porque todavía no ha firmado contrato.
A su vuelta de Los Angeles, Los Calzones planean una gira nacional por treinta ciudades, a la usanza del Guillatún Tour que hicieron en 2000: shows gratis en un escenario montado sobre un camión, buena producción y pantalla gigante de video. De todos modos, sólo saldrán a la ruta si tienen tiempo antes del invierno, la época en que la banda cierra filas en Bariloche, donde hacen bailar hasta desfallecer a los contingentes de egresados. ¿No se cansan Los Calzones? “No, estamos acostumbrados a eso desde pendejos”, afirma Pingüino. “La primera gira que hicimos fue tocando dos meses en la costa. A la nochecita pasábamos la gorra en las peatonales y con esa guita morfábamos; después nos presentábamos en los pubs y encanutábamos para grabar el primer disco. De hecho, lo que nos hace mal es no tocar.”