DEPORTES › GRITOS, PELEAS Y PASE DE FACTURAS EN EL VESTUARIO DE BOCA

“Es hora de parar la pelota”

Lo dijo Román Riquelme, capitán del equipo xeneize, quien acompañado por el DT, Carlos Bianchi, evitó dar explicaciones sobre lo ocurrido y avisó que si “no aparece el nombre” del jugador que filtra información, el plantel no hablará más con la prensa.

“Hoy nos reunimos en el vestuario y hemos tomado esta decisión con el plantel, sabemos que quieren confundir al hincha, así que si el lunes no aparece el nombre del que supuestamente dice lo que sale en los rumores, no hablamos más con la prensa de acá hasta que termine el campeonato”, disparó ayer el capitán de Boca, Juan Román Riquelme, luego de la convulsionada práctica del plantel xeneize en la que el arquero Agustín Orion se habría enfrentado a golpes de puño con Pablo Ledesma. El jueves pasado, Ledesma lo había acusado indirectamente de “alcahuete” y de criticar el equipo que dirige Carlos Bianchi en declaraciones con la prensa a espaldas de sus compañeros, mientras el arquero se encontraba en Rumania, disputando un amistoso con la Selección Argentina junto con Fernando Gago.

“Creemos que ya es hora de parar la pelota y de hablar con ustedes a la cara y decirles lo que pensamos. Ahora salimos para la concentración para jugar contra Racing. Vamos a estar encantados de recibir a todas las personas que reciben mensajes de los jugadores en el hotel para aclarar todo”, anunció Riquelme, acompañado por el técnico Carlos Bianchi, quien se mantuvo en silencio durante el breve comunicado del diez. El capitán xeneize exigió así pruebas de los mensajes que habría enviado un jugador del plantel al diario deportivo Olé, que publicó días atrás: “El equipo no sabe a qué juega, y con (Julio) Falcioni los jugadores sí sabían a qué se jugaba”, atribuyéndoselo a un referente del plantel que en su momento dirigía Falcioni y que hoy tiene a su cargo Bianchi.

Al comenzar la práctica de ayer, Orion habría intentado resolver sus diferencias con Ledesma a golpe limpio, antes de ser separados por otros compañeros. Luego, Riquelme y Orion mantuvieron una charla de cinco minutos en el centro de la cancha principal del complejo, para después dirigirse al vestuario. Allí, los jugadores estuvieron reunidos durante aproximadamente una hora después de haberle pedido al personal de limpieza que se retirara para mantener la reunión en privado, luego de la cual se realizó una práctica de fútbol.

Mientras tanto, integrantes de la barrabrava del equipo de la Ribera se acercaron al predio de Casa Amarilla para dialogar con los jugadores, provocando la movilización de efectivos de la Policía Federal y de la Prefectura, aunque se retiraron luego de una hora.

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Riquelme y su acompañante Bianchi. “Es como un padre para mí”, aclaró el enganche.
Imagen: Télam
 
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