DEPORTES › BUEN TRIUNFO COLOMBIANO ANTE UN BOCA IMPRECISO

No embocaban ni al arco iris

Con gol de Edixon Perea en el segundo tiempo, el Atlético Nacional se llevó el premio mayor de la Bombonera. Muy flojo lo de Boca arriba.

 Por Facundo Martínez

En un partido sin brillo, con muchas imprecisiones, Atlético Nacional de Medellín –con orden táctico, el arquero Velázquez y el hábil Grisales– se llevó haciendo lo justo el partido de ida ante Boca por la Copa Sudamericana. El equipo que plantó Bianchi nunca funcionó en el lugar clave: el área de definición. Ninguno de los jóvenes apareció esta vez y, una vez producido el desequilibrio a mediados del segundo tiempo, no se vislumbraba la posibilidad del empate; mucho menos, de revertir el resultado. Y lógicamente no se dio.
Boca comenzó mejor, tocando la pelota en el medio pero sin profundidad como para inquietar a Velázquez. La primera clara fue un remate cruzado y alto de Alvarez, de buen partido, sobre todo al principio, apenas desviado. A los colombianos les costaba cortar la circulación de Boca, pero los de Bianchi, llenos de volantes, lateralizaban demasiado y, con un Fabbro demasiado lento para resolver, se volvían predecibles.
Así, aunque tuvo mucho la pelota, Boca no inquietó más que los colombianos. Las más claras fueron un remate de Silvestre alto y de lejos y un cabezazo de Crosa. Muy poco. Los visitantes, con menos posesión, equilibraron con una cabezazo “peinado” de Perea que se fue muy cerca del palo izquierdo de Caballero y un buen remate de Fredy Grisales –el mejor por entonces–, que tras hacerse espacio la mandó arriba desde la medialuna.
En el complemento el juego de Boca no mejoró y comenzó a hacérsele más difícil cuando los colombianos se ordenaron y mejoraron la marca. En el balance, el local tuvo algunas llegadas claras pero no supo resolver: un mano a mano de Caneo tras habilitación de Cangele fue el primero.
Hasta que los colombianos, ante las imprecisiones de Boca, se pusieron en ventaja sin estar haciendo mucho. Hubo una trepada por derecha, el centro y la habilitación de Grisales hacia atrás para Perea que alcanzó a darle muy esquinado, a la izquierda de Caballero.
Después del gol, mientras Atlético tocaba y tocaba serenamente, Boca se desesperó y no hizo más que fracasar en todos los intentos por descontar porque ni Fabbro ni Caneo ni Cangele pudieron desequilibrar. Hubo una clarísima y otra confusa, como cuando ni Clemente ni Cangele supieron darle a pasos del arco. Incluso el pibe Sangoy se apuró en rematar cruzado y afuera cuando estaba solo. Porque anoche Boca fue su peor enemigo.

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El volante Fabián Vargas peleándola en el mediocampo.
 
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