ECONOMíA › EL PRODUCTO BRUTO ESTADOUNIDENSE SE CONTRAJO 3,8 POR CIENTO EN EL CUARTO TRIMESTRE DE 2008

“El sueño americano al revés”

Es la caída más importante desde 1982 y se suma al retroceso de 0,5 por ciento registrado en el tercer trimestre. El presidente Barack Obama aseguró que el dato es una “catástrofe para las familias estadounidenses”.

 Por Fernando Krakowiak

El producto interno bruto de Estados Unidos se contrajo 3,8 por ciento en el cuarto trimestre de 2008, respecto del mismo período del año anterior, según informó ayer el Departamento de Comercio de ese país. Es la caída más importante desde 1982 (-6,4 por ciento) y se suma al retroceso de 0,5 por ciento registrado en el tercer trimestre. Además, los despidos anunciados por las principales multinacionales durante los últimos días evidencian que la crisis aún no encuentra su piso. “No es sólo un dato económico. Es una catástrofe para las familias estadounidenses. Es como el sueño americano al revés”, aseguró ayer el presidente Barack Obama, quien volvió a presionar para que el Congreso apruebe su millonario plan de estímulo a la demanda. La cifra impactó negativamente en Wall Street donde el Dow Jones cayó 1,8 por ciento y el Nasdaq 2,1 por ciento.

El mal resultado del último trimestre se debió fundamentalmente a la caída de 3,5 por ciento en el consumo, que representa las dos terceras partes de la actividad económica. El mayor impacto se notó en la demanda de bienes duraderos, como automóviles y muebles, que se desplomó un 22,4 por ciento. En respuesta, las empresas redujeron sus inversiones 19,1 por ciento. Otros datos significativos fueron la baja de 19,7 por ciento en las exportaciones y de 15,7 por ciento en las importaciones. Pese a ello, el producto igual creció 1,3 por ciento en 2008.

La contracción de 3,8 por ciento en el último trimestre decreta formalmente la recesión en Estados Unidos, al acumular dos trimestres consecutivos en rojo. Sin embargo, el Comité de Ciclos de Negocios del Bureau de Análisis Económicos declaró a fines del año pasado que la recesión había comenzado en diciembre de 2007 debido al deterioro de varios indicadores clave, como empleo, ingresos y poder adquisitivo.

La mayoría de los analistas había pronosticado que la caída iba a ser de 5,4 por ciento y ayer explicaron que eso no fue así por la acumulación de inventarios por parte de las empresas que, pese a la virulencia de la crisis, no cancelaron sus pedidos. De hecho, las ventas finales –indicador que se calcula tomando el PIB y restándole los inventarios– cayeron 5,1 por ciento. Se estima que esto no volverá a ocurrir. Por lo tanto, la caída del producto en el primer trimestre de este año podría ser mayor aún.

En la Casa Blanca consideraron que la contracción del producto refleja la gravedad de la situación y volvieron a presionar para que el Congreso apruebe el plan diseñado de reactivación económica. “Este fuerte declive muestra que los problemas que empezaron en los sistemas inmobiliario y financiero se extendieron a todos los sectores de la economía. Es fundamental actuar inmediatamente para dar respaldo al sistema financiero y a la demanda general”, aseguró Christina D. Romer, consejera económica de Obama, apenas se conoció el dato.

El plan, que esta semana fue aprobado por la cámara de Representantes y está aún pendiente de aprobación en el Senado, prevé el desembolso de 819.000 millones de dólares. Cerca de 275.000 millones se destinarían a recortes de impuestos y el resto a inversiones en infraestructura y energía. Además, Obama anunció la creación de un grupo de trabajo, encabezado por el vicepresidente, Joe Biden, que se encargará de proponer medidas para favorecer la situación de la clase media. Otra novedad fue la promesa de revertir las acciones que llevó adelante el gobierno de George W. Bush para debilitar a los sindicatos. “No creo que el movimiento sindical sea parte del problema. Para mí es parte de la solución”, declaró al firmar una serie de decretos que dejan sin efecto algunas de las restricciones impuestas por Bush. “Sabemos que no podemos tener una clase media vigorosa sin un movimiento sindical vigoroso. Sabemos que sindicatos fuertes, dinámicos y prósperos pueden convivir con empresas fuertes, dinámicas y prósperas”, concluyó.

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Imagen: AFP
 
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