ECONOMíA › QUIENES SON LOS CANDIDATOS PARA DIRIGIR EL FMI Y CUAL ES LA POSTURA ARGENTINA

Qué posición tomar frente a la elección

La ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, es la principal candidata. A lo lejos, le sigue el gobernador del Banco Central de México, Agustín Carstens. Cuáles son los puntos fuertes y débiles de cada uno.

 Por Tomás Lukin

La ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, es la principal candidata a dirigir el Fondo Monetario Internacional. A lo lejos le sigue el gobernador del Banco Central de México, Agustín Carstens, y no se descarta que más nombres se sumen a la lista. La abogada gala es impulsada desde la Unión Europea para facilitar la atención del Fondo sobre la crisis estructural de la Zona Euro. El funcionario mexicano, economista de la Universidad de Chicago, se ofrece como un representante de los países emergentes dispuesto a reformar la estructura de gobierno del organismo. Argentina, por ahora, no tomó posición. Espera, sin hacer ruido, que se oficialicen los distintos candidatos para comenzar a negociar con el 0,9 por ciento de los votos que posee.

Desde la óptica del Gobierno, ambos son candidatos conservadores. Cuando regresó de Estados Unidos a Francia para colaborar como ministra de Comercio en el gobierno de Jacques Chirac en 2005, luego de cinco años de conducir la poderosa firma de abogados Baker & MacKenzie, Lagarde calificó a los trabajadores franceses de vagos y cuestionó la rigidez del mercado de trabajo galo. En ese momento debió retractarse, pero dos años después impulsó la medida que permitió flexibilizar la jornada de 35 horas semanales y defendió el aumento en la edad jubilatoria de 60 a 62 años. Lagarde es una de las arquitectas de los rescates y programas de ajuste diseñados por la Unión Europea y el FMI para Grecia, Irlanda y Portugal. Los programas de ajuste han sido cuestionados en reiteradas ocasiones por el gobierno kirchnerista, pero la ministra de Nicolas Sarkozy es también la encargada de negociar en nombre del Club de París con el gobierno argentino.

Mientras tanto, distintos funcionarios del Ministerio de Economía, Cancillería y el Banco Central que participaron recientemente junto a Carstens en foros internacionales advierten sobre su visión ortodoxa de la economía: en esas reuniones rechaza la aplicación de controles de capitales y defiende la flotación del tipo de cambio con una intervención mínima de la autoridad monetaria. Consideran que está alineado con Estados Unidos y también recuerdan que durante su gestión como secretario de Hacienda de México –entre 2006 y 2009– impulsó reformas en el Congreso para profundizar la privatización de la seguridad social.

Antes de ocupar ese cargo, Carstens se desempeñó durante tres años como subdirector gerente del FMI durante el período de mayor desprestigio e intrascendencia del organismo. En ese momento de ausencia de crisis, abogó por la democratización del Fondo pero también reclamó una mayor liberalización del comercio, reducción de aranceles, la creación de un clima de negocios y la flexibilización de los mercados de trabajo “para incrementar la competitividad e impulsar la inversión privada”.

Más allá de las credenciales que exhiba el mexicano, Christine Lagarde es la principal candidata a suceder en la dirección del FMI a Strauss-Khan. Lagarde, cosecha el impulso de los países europeos, el visto bueno de Estados Unidos y, según el gobierno francés, el apoyo de China. En su contra figura una investigación sobre el rol de Lagarde en un reciente caso contra el Estado francés donde el magnate Bernard Tapie recibió una compensación del Estado por daños que ascendió a los 280 millones de dólares.

En el Gobierno aseguran que todavía no hay una decisión y recuerdan que el país posee el poder económico o político para marcar el terreno. En cambio, prefieren negociar silenciosamente de acuerdo con una estrategia internacional que excede a la conducción del FMI y debe considerar la situación argentina en distintos foros multilaterales. En algunas oficinas sostienen que “un director gerente de la región no asegura una visión progresista y plural”, y en otras dependencias remarcan que “es necesario evaluar los nombramientos de acuerdo con sus antecedentes, méritos profesionales y de gestión, no se puede continuar con una tradición ridicula donde la nacionalidad es el factor determinante”.

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Lagarde es una de las arquitectas de los ajustes europeos. Carstens es un Chicago Boy.
 
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