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Priorizar una institucionalidad

 Por Oscar Casal *

Los conflictos comerciales entre Argentina y Brasil, los dos socios de mayor tamaño del Mercosur, aparecieron los días pasados en grandes titulares. Mucho se ha escrito sobre restricciones al comercio, abuso en la aplicación de licencias no automáticas, estrategias para atraer inversiones, desequilibrios en las balanzas comerciales, etc. Lo cierto es que todo lo que ha sucedido, lo cual es ponderable y verificable en perjuicios por cientos y hasta miles de millones de dólares, se ha analizado a través de la mirada de los intereses nacionales, es decir no ha tenido el más mínimo matiz de la lógica de la mirada de lo regional. Esta lógica de la mirada nacional minimizando a la máxima expresión la visión regional hace que el Mercosur padezca recurrentes momentos de conflictividad que se solucionan en acuerdos bilaterales por lo general con el socio de mayor tamaño relativo: Brasil (Vaillant: Brasil y sus tres vecinos).

La pregunta es ¿quién vela por lo regional? ¿Quién hace observar y cumplir los mecanismos institucionales y las reglas previstas en el acuerdo regional? ¿De dónde surge la mirada estratégica superadora que genere políticas y bienes públicos regionales? ¿Cuáles debieran ser las instituciones regionales adecuadas para un funcionamiento eficaz y eficiente del Mercosur?

Como escribe el Economista Marcel Vaillant, “en los hechos el acuerdo regional se está convirtiendo en una estructura con la cual el resto de los países (Argentina, Paraguay y Uruguay) organiza sus relaciones con su gran vecino” e insiste: “en un mundo donde todos quieren acercarse a Brasil no es adecuado alejarse de él, debido a que el acuerdo no funciona como se pretendiera...”

Ahora bien, en Sudamérica y en el Mercosur, tan estratégica debiera ser la relación con Brasil como la “unión entre los castellanos”, de otro modo las tremendas asimetrías y desequilibrios bilaterales existentes entre los países serán imposibles de balancear adecuadamente.

Lo que debe quedar claro es que una integración no democrática es disfuncional, anacrónica y discrecional, es por eso que el Parlamento del Mercosur viene a aportar un elemento fundamental en el esquema institucional, que tiene que ver con la legitimidad y la representación democráticas, de otro modo los ciudadanos no tienen voz en la integración. Como señalara el Dr. Alejandro Perotti, aplicar la Ley del Talión es ilegal en el Mercosur, va de suyo, entonces, que debatir un reformateo de las instituciones regionales y cumplir con lo acordado es una prioridad impostergable.

Hasta en el sector empresarial, la voz de la Federación de Industrias de San Pablo (Fiesp) y la Unión Industrial Argentina (UIA) se han manifestado en el sentido de perfeccionar el sistema institucional regional. Es imperioso tomar decisiones firmes y rápidas sobre el particular al más alto nivel político. El Parlamento del Mercosur es uno de los instrumentos que favorecen ese perfeccionamiento junto, claro está, al debate sobre la necesidad de crear un Tribunal de Justicia del Mercosur cuyos fallos sean obligatorios y al cual puedan acceder los particulares y a un reformateo de los órganos ejecutivos regionales a fin de evitar el tan mentado “buroducto”, donde la mayoría de lo tratado mora en el reino de lo “reservado”.

* Presidente de EPICA - Espacio para la Integración y la Convergencia.

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