ECONOMíA › ENTREVISTA EXCLUSIVA AL MINISTRO DE AGRICULTURA, JULIáN DOMíNGUEZ

“La Mesa de Enlace debe ser más cauta”

El funcionario analiza los principales puntos del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial que Cristina Fernández de Kirchner presentará el lunes y anticipa cuáles serán sus prioridades en caso de ser electo legislador nacional.

 Por Sebastián Premici

Desde Beijing

El lunes, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentará las conclusiones del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) con las metas de los próximos diez años. Argentina prevé alcanzar durante el próximo decenio una producción granaria de 157 millones de toneladas, frente a las actuales 100 millones, mientras que la producción de carne estaría en condiciones de incrementarse en un 70 por ciento, al pasar de las aproximadamente 3,17 millones de toneladas –bovina, porcina, aviar, ovina– a 7,7 millones. El mundo demanda alimentos y una prueba de ello fueron los acuerdos firmados esta semana entre la Argentina y China, en materia agroalimentaria. Los lineamientos del PEA fueron uno de los principales contenidos expuestos en las sucesivas reuniones bilaterales realizadas esta semana. En una entrevista con Página/12, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, analiza los principales puntos del Plan Estratégico y anticipa cuáles serán sus prioridades en caso de ser electo legislador nacional.

–Las elecciones legislativas de 2009 marcaron una derrota del kirchnerismo, mientras que las entidades agropecuarias de la Mesa de Enlace resultaron fortalecidas. ¿Qué cambió en estos dos años?

–Uno puede ver claramente que el modelo de país es convalidado. La derrota de 2009 fue un momento histórico donde no supimos construir el andamiaje que explicara el sentido de lo que estábamos haciendo. Lo que terminó de gestarse ahí fue un modelo de país donde el gran articulador y garante del interés general es el Estado. En la pelea con el sector agropecuario se puso en juego el rol de la política, como articuladora de los destinos colectivos de la sociedad, en detrimento de una política rehén de los sectores corporativos. Tuvimos una adversidad electoral, pero triunfamos en la comprensión de que estábamos defendiendo el interés general. El Estado debe contener los anhelos de las mayorías, y la política, marcar las prioridades. Lo que hizo Néstor Kirchner fue instalar a la política como un instrumento de transformación. Es aquello que él manifestó cuando dijo que no iba a dejar las convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno, que no se iba a someter a las minorías. Desde hace unos años, la política recuperó su capacidad de conducir al Estado.

–¿Qué expectativas tiene para cuando asuma como legislador?

–El Parlamento debe ser capaz de liderar los cambios que la sociedad demande. Me parece que debe tener una agenda propositiva. En los últimos dos años se dio la agenda de la claudicación, hay que recobrar el sentido de un Congreso que sea un facilitador para la generación del bicentenario, con la capacidad de encontrar respuestas nuevas a problemas nuevos. Tener la imaginación de interpretar lo que pasa en el mundo y poder bajarlo en políticas concretas para el país. Hay un mundo que está cambiando. El Parlamento debe estar pensando en esto, cómo hacer para que los productores, cooperativas y las empresas nacionales tengan mayor participación en el comercio de granos. Tenemos que pensar los instrumentos necesarios para fortalecer una dirigencia económica que piense en el interés nacional antes que en el suyo.

–¿Qué opinión tiene de la tarea realizada por los “agrodiputados”?

–Yo no juzgo la tarea de los demás. Creo que el Congreso tiene un trabajo pendiente para estar a la altura de un proyecto de país, que actualmente es liderado por Cristina Fernández de Kirchner. Debemos ofrecer los instrumentos legales simples, para que Argentina sea un líder en materia exportadora. Esta tarea requerirá de una dirigencia empresaria con miradas nuevas.

–¿Qué le aportará al país el Plan Estratégico Agroalimentario?

–Por un lado, aspiramos a que las universidades y escuelas agrotécnicas puedan repensar la formación educativa a partir del modelo de país que queremos construir. Estamos viviendo una nueva realidad, donde el paradigma del siglo XX, que era la centralidad europea, comenzó a cambiar hacia China, India y los países en desarrollo. Lo que nosotros imaginamos y esperamos es contar con una nueva generación de profesionales que puedan aprovechar el mayor valor agregado de la tierra. Y lo tercero es la posibilidad de consolidar una camada de dirigentes de empresarios nacionales que puedan discutir en forma inteligente la profundización de nuestros vínculos con los nuevos gigantes de la economía mundial, como China. Tenemos que despertar el interés del empresariado nacional para que tenga una mayor participación en el comercio de granos y que la renta agropecuaria no quede solamente en las multinacionales.

–Esto último, ¿podría hacerse por ley?

–El tema es que cómo financiamos a los productores para que puedan asociarse, trabajar en conjunto y competir con las multinacionales. Ese es el trabajo de la próxima década. Y sí, deberíamos fijar un cupo de exportación para las cooperativas por ley.

–¿Impulsará este proyecto una vez que ingrese al Congreso?

–Por ahora soy ministro. Los argentinos tenemos que empezar a cuidar lo nuestro. En el país tenemos un colonialismo cultural que nos ha hecho vivir de rodillas y tomar como algo normal la expropiación de recursos naturales. Es una clase de tilinguería que tiene la cabeza en una realidad que no existe más.

–La Mesa de Enlace señala que el negocio de granos está concentrado en las multinacionales producto de las políticas que aplica el Gobierno.

–Yo lo planteo como un tema pendiente, hay una realidad innegable, que es la escasa participación de empresas locales en la exportación. Debemos privilegiar a las empresas locales, éste es un déficit que no puede ser tapado con las manos. Por eso el PEA pondrá en discusión todos estos temas.

–La Mesa de Enlace, y sobre todo la Sociedad Rural y CRA, señalan que el lanzamiento del PEA tiene fines electorales.

–Hace un año y medio que venimos trabajando en esto. Trato de ser respetuoso de los juicios de los demás, pero a veces se emiten opiniones sin medir las consecuencias. Una persona sin responsabilidad política puede opinar sin problemas, pero cuando el que habla es un dirigente que tiene ciertas responsabilidades, debe ser un poco más cauto. Si fijar metas con 53 universidades, diferentes partidos políticos y con los integrantes de las propias entidades es una cuestión electoral, como si esto fuese pecaminoso, suena extraño. Ojalá fuese su propia agenda electoral. El mejor testimonio de que la política retomó la capacidad de fijar el rumbo del Estado es el lanzamiento del PEA. Hay un cambio de época que se percibe. Hemos tenido momentos en que veíamos cómo se remataban los campos, cómo los inversores ajenos al sector aparecían para especular. Esto pasaba porque había un modelo de país que despreciaba lo nacional. Hoy existe una nueva realidad que requiere un cambio de mirada.

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“Se requiere una dirigencia empresaria con miradas nuevas”, sostuvo el ministro.
Imagen: Pablo Piovano
 
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