ECONOMíA › TEMAS DE DEBATE: QUé ALTERNATIVAS DE INVERSIóN RENTABLE PUEDEN CONSEGUIR LOS AHORRISTAS

Opciones para cuidar los ahorros

Los plazos fijos ofrecen una tasa de interés por debajo de la inflación y el dólar negro, si bien ha subido fuerte en los últimos meses, es una alternativa ilegal y de gran volatilidad. Los especialistas destacan otras herramientas que vienen dando fuertes ganancias.

Producción: Tomás Lukin

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Se buscan publicistas

Por Estanlislao Malic *

¿Por qué el Gobierno no promueve alternativas de ahorro que le ganen a la inflación? Existen varias respuestas y cuestionamientos posibles. Por lo menos desde el 2008, en Argentina existen tasas de interés de plazo fijo reales negativas, y sorprendentemente esta necesidad acuciante de ganarle a la inflación parecía no existir, al menos no se percibe de forma masiva como ocurre hoy en día. Reflexionando al respecto, encontramos que el interrogante tal vez deba ser reformulado para realizar un debate más sincero. ¿Por qué el Gobierno no genera alternativas de ahorro que le ganen al dólar blue? Definitivamente parecería ser un punto de partida más acertado.

El mercado financiero aparece como actor central en esta discusión, ya que puede brindar productos que permitan canalizar el ahorro financiero hacia otros activos diferentes al dólar, quitando de esta forma presión sobre el mercado de divisas y reduciendo los niveles de fuga de capitales. Sin embargo, en la actualidad existen múltiples activos financieros que tienen rendimientos que compiten con el dólar blue, desde bonos del Gobierno hasta bonos de las principales empresas argentinas. Se trata de activos de mediano plazo (de uno a tres años), sumamente simples y muy poco riesgosos.

El éxito de la colocación de los bonos de YPF para clientes minoristas demuestra que el problema definitivamente no reside en la aversión al riesgo de los ahorristas, los rendimientos poco atractivos o la preferencia por el corto plazo que induciría a colocar los ahorros en plazos fijos a 30 días. Aparentemente, una opción a mediano plazo con tasas interesantes pero no exuberantes, en pesos y de una empresa parcialmente estatal, resulta altamente apetecible para los ahorristas.

Las compañías de primera línea parecen interesadas en financiarse a tasas que aparentemente resultan suficientes para atraer pequeños inversores. Sin embargo, este encuentro virtuoso, estas transacciones donde todos vivirían felices por siempre finalmente no se llevan a cabo. A esta altura volvemos a reformular la pregunta: ¿Por qué existiendo varias alternativas de inversión con rendimientos atractivos en pesos nadie las parece conocer? Tendemos a pensar que parte del problema reside en la cadena de comercialización.

En Argentina, los bancos son los principales asesores financieros de los ahorristas, no las sociedades de Bolsa. Esta realidad presenta una gran dificultad al momento de popularizar los instrumentos de inversión: mientras que las sociedades de Bolsa basan su negocio en la intermediación (compran y venden por orden del cliente), los bancos son esencialmente tomadores de fondos (usualmente en la forma de plazos fijos), recomendar inversiones en otro tipo de activo va directamente en contra de sus propios intereses.

En nuestro país parece existir un rechazo natural por las sociedades de Bolsa por parte del pequeño ahorrista, increíblemente, al menos para nosotros, los plazos fijos tocan niveles record y cuando proponemos a conocidos abrir una cuenta en una sociedad de Bolsa nos observan anonadados. Volviendo al ejemplo de YPF: parece claro que con una campaña de comercialización masiva los ahorristas aceptan este tipo de activos.

El año pasado la Comisión Nacional de Valores (CNV) impulsó una importante reforma del sistema financiero tomando una serie de medidas que impulsarán a los mercados de capitales y la apertura de nuevas sociedades de bolsa. Sin embargo, a corto plazo no se han observado resultados impactantes, se trata de ideas que requieren tiempo para lograr cambios observables.

Tal vez a corto plazo el camino sea más simple, intentar reproducir la experiencia de YPF con otros activos podría ser una solución. Utilizar a los bancos públicos como colocadores de bonos privados al público, exigir que en los planes de emisión de deuda las empresas cuenten con un tramo para clientes minoristas o profundizar la difusión en medios masivos pueden ser algunas ideas. Definir la estructura de tasas de la economía, impulsar el crédito y regular el sistema bancario son problemas donde se necesitan economistas. Para que el público ahorrista conozca las opciones de inversión parecería necesitarse una celestina, o tal vez algunos publicitarios.

* Economista - Facultad de Ciencias Económicas (UBA).


Mercado de capitales

Por Agustín D’Attellis *

Durante las últimas décadas, el modelo de valorización financiera dominante transformó al mercado de capitales local en un actor independiente de la economía real, dominado por una lógica especulativa y, consecuentemente, reducido a su mínima expresión. Este proceso llevó a que este mercado perdiera su función esencial, la de canalización de ahorro doméstico hacia inversión productiva. Asimismo, fundamentado en una visión de libre mercado se avanzó en la desregulación del mismo, con el argumento de que de esta forma el mercado se desarrollaría, basado en la competencia y la innovación. Sin embargo, la evidencia empírica demuestra que la desregulación de los mercados financieros es un error de gran magnitud, ya que termina transformándolos en una especie de casinos dominados por la especulación y la lógica cortoplacista, a la vez que produce efectos nocivos de relevancia sobre la economía real, y por ende, sobre el empleo y el bienestar social.

Después de diez años de crecimiento sostenido, donde se modificó la matriz de valorización financiera hacia una de crecimiento con inclusión, basado en la producción y la industrialización, se presenta el momento ideal para recuperar la esencia del mercado de capitales como canalizador del ahorro en pesos hacia inversión productiva de largo plazo. Frente a esta situación se ha tomado la iniciativa de mejorar la regulación del mercado de capitales, en pos de avanzar en el desarrollo del mismo. En este contexto surge la Ley de Mercado de Capitales, promulgada a fines de diciembre pasado. El objeto principal de la ley es la regulación de los sujetos y valores negociables, que se enmarcaran dentro de la reglamentación y control de la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Entre los objetivos más importantes que se encuentran en el espíritu de la nueva ley es importante destacar la promoción de una mayor participación de pequeños inversores en el mercado de capitales, fomentando la protección de los mismos a través de una regulación adecuada; el estímulo al acceso al mercado de capitales de las pymes, que comiencen a utilizarlo como fuente de financiación de sus inversiones; el incentivo al acceso al mercado de los municipios, que cuenten con la posibilidad de financiar a través de la colocación de productos financieros sus obras de infraestructura; la creación de un mercado de capitales federalmente integrado; y la simplificación de la negociación con el objetivo de ganar en términos de liquidez y competitividad. Con el objetivo de avanzar en todos estos aspectos es que se le otorgan mayores atribuciones y facultades a la CNV.

Uno de los puntos importantes de la ley es aquel que se presenta en el artículo 57, que establece explícitamente que la CNV podrá incluir dentro del registro de Agencias Calificadoras de Riesgo a las Universidades Públicas que se presenten como interesadas para funcionar como tales. Este punto tiene un carácter novedoso y plantea un caso testigo a nivel internacional. A partir de la necesidad de contar con instituciones eficientes tanto en transparencia como en la visión analítica de temporalidad-transversalidad, y capaces de tener opiniones independientes sobre la solvencia crediticia de los deudores, es que se plantea la posibilidad de que instituciones académicas de origen público y con capacidades técnicas, puedan sumarse al mercado nacional de calificación de riesgo, dominado en la actualidad casi exclusivamente por las tres grandes calificadoras de riesgo internacionales. La incorporación de universidades en este aspecto del nuevo mercado de capitales es un factor adicional para la promoción del ingreso de nuevos actores al mercado, ya que, bajo la lógica de las agencias que operan en la actualidad, regidas exclusivamente por el lucro, enfrentan un escollo de magnitud al momento del acceso a la colocación de productos para el financiamiento de sus inversiones.

En un contexto macroeconómico de caída de la inversión como el observado en los últimos meses en nuestra economía, se presenta como clave la puesta en marcha del nuevo mercado de capitales. Actualmente la ley se encuentra en etapa de reglamentación, con plazo hasta el día 30 de julio próximo. El avance del proceso de desarrollo económico vigente requiere la modificación de ciertos patrones culturales que rigen la conducta de los agentes económicos en nuestro país, tales como la utilización del dólar como moneda de ahorro o de referencia en transacciones que implican activos relevantes, o la búsqueda de ganancia especulativa y de corto plazo. Esta nueva ley de mercado de capitales demuestra que se ha tomado la iniciativa de desarrollarlo fuertemente y transformarlo en una pieza clave de un proceso de desarrollo sostenido.

* Economista de La graN maKro, docente e investigador UBA y UNM.

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