ECONOMíA › DUDAS SOBRE SI LLEGAN O NO A CUMPLIR CON LA FECHA DEL CANJE DE DEUDA

Nervios en Economía por el cronograma

No lo van a admitir públicamente, pero hay escalofríos al pensar en cómo armar el mecanismo para cumplir en tiempo. La deserción del Bank of New York hace que truenen los teléfonos en Wall Street buscando un mediador de reemplazo.

 Por Claudio Zlotnik

No lo dirán públicamente por razones obvias. Pero el viernes a la noche, antes de abandonar los despachos del ministerio, en el equipo económico existía el temor a no poder cumplir con el nuevo cronograma para arrancar con el canje de la deuda. Hubo reuniones con diversos bancos internacionales pero no se llegó a ningún acuerdo. Y los funcionarios admiten que hay urgencias. Tienen el objetivo de elegir al banco que coordine la operación durante esta semana. Una tarea nada fácil, después del cortocircuito con el Bank of New York. Algunas entidades financieras internacionales directamente rechazaron el convite. Otras dieron a entender que no estaban capacitadas para sacar adelante el trabajo. Algunos asesores del ministro le advirtieron que todos los caminos conducen al desertor Bank of New York. Más allá de estas cuestiones técnicas que centralizaron la atención de los observadores, en la city siguen creyendo que la propuesta argentina mantiene las chances de terminar con éxito.
El precio de los títulos públicos en cesación de pagos refleja las perspectivas favorables respecto del canje. El último viernes, esos bonos cerraron a un promedio de 31,50 dólares, apenas por debajo de lo que valían antes de que dimitiera el Bank of New York.
Este escenario no quita que la propuesta no afronte riesgos. Uno de los peligros que conlleva el retraso en la salida del default tiene que ver con el contexto internacional. Hasta ahora, las variables externas jugaron a favor de la Argentina y un cambio de escenario empeoraría notablemente el panorama para la reestructuración. Una suba de las tasas de los bonos del Tesoro americano, por ejemplo, haría menos atractiva la oferta para los acreedores.
No obstante, el retraso de 39 días en la apertura de la operación no dio lugar a críticas entre los financistas. Sí, en cambio, el hecho de que el ministro de Economía volviera a atar la suerte de la transacción a otra fecha fija, no demasiado lejana de la original. Tal vez no pasaría lo mismo si hubiera brindado una aproximación sobre el momento de la largada: en este momento no estaría otra vez condicionado a llegar con todo listo a una fecha precisa.
Otro de los alertas se vincula con lo que vaya a suceder en los tribunales internacionales. El Gobierno tuvo suerte hasta ahora. Thomas Griesa, el juez neoyorquino que tiene en su poder varias causas de acreedores argentinos, ya abortó un pedido para trabar la operatoria. Pero en el Palacio de Hacienda están preparados por si otros reclamos de “fondos buitres” llegan a salir en contra de la Argentina.
Para volver a demostrar fortaleza en medio de la negociación, Economía quiere llegar a un acuerdo con los bancos locales que tienen en su poder el Bono Patriótico lanzado por Domingo Cavallo justo antes de la explosión de la crisis. Esos títulos entrarán al canje, pero el Gobierno se niega a reconocerles poder para pagar impuestos, tal como se podía hacer hasta hace poco con el Patriótico.
La última oferta que les hizo llegar Lavagna a las entidades financieras reconocía a los nuevos bonos un valor similar al que los bancos le dan al Patriótico en sus balances: aproximadamente 92 cada 100. Para eso sería necesario modificar algunas normas regulatorias del Banco Central. Para ello se tomaría en cuenta la experiencia estadounidense, donde existen unas reglas denominadas FASB 15. A su vez, se analiza que un pequeño porcentaje de los nuevos Discount puedan servir para cancelar impuestos.
Queda claro entonces que de aquí en más la reestructuración de la deuda va a constar de tres vértices: uno referido al grado de aceptación que la operación tenga entre los acreedores, otro a los vericuetos legales y un tercero ligado a las cuestiones burocráticas, como la elección del nuevobanco coordinador. Y todo este escenario estará condicionado por los diversos riesgos que acompañan cualquier renegociación de estas características.
Respecto de lo ocurrido con el Bank of New York, en la city asumen que la trama se limitó a lo burocrático. Y que no afectará ni el proceso ni impactará negativamente en la economía. Esa es la opinión más divulgada después de conocer que la dimisión de la institución estadounidense obedeció a sus pedidos de indemnidad (que el Estado argentino se haga cargo de los juicios que podrían hacerle los acreedores) y al reclamo de una remuneración extra por el supuesto riesgo crediticio que asumiría como banco intermediario.
En todo caso, en el microcentro se sorprendieron por la manera en que el ministro manejó la situación: jugando a fondo primero con sus acusaciones y volviendo sobre sus pasos horas más tarde. Y por la tensión generada en el seno del Gobierno.
Un banco estadounidense sondeado por Economía para reemplazar al New York y que rehusó la propuesta dejó trascender entre colegas suyos las causas de la negativa: “No queríamos correr el riesgo de aparecer acusados en una futura lista, junto a William Rhodes (Citicorp) o a Charles Dallara (Instituto Internacional de Finanzas)”, explicó el presidente de esa institución, contó a este diario uno de sus interlocutores.
Según pudo reconstruir Página/12, el JP Morgan Chase todavía mantiene abierto su contacto con Economía. Pero pidió una semana más para responder. También están abiertas las negociaciones con Merrill Lynch, que ya asesora en el canje. El también estadounidense Morgan Stanley habría solicitado seis meses para realizar el trabajo. “Decir eso y negarse era lo mismo”, comentó un operador a este diario. En las últimas horas, el Ministerio de Economía tendió líneas con varias entidades de pequeño y mediano porte de Wall Street. Especialistas consultados por Página/12 coincidieron en que esas compañías no son idóneas para sacar adelante una reestructuración de nada menos que 82.000 millones de dólares.
Antes de entrar en el fin de semana, Lavagna recibió sugerencias de intentar una recomposición de la relación con el Bank of New York. Los expertos dicen que es el banco con mayor experiencia en organizar canjes de deuda, incluso con bancos y compañías locales. Y que ya tiene prácticamente armada la base de datos para llevar a cabo la operación argentina. En el propio equipo económico reconocen que si fueran de la mano de otro banco internacional corren el riesgo de volver a postergar las fechas. De caer en una especie de default con el calendario. Después de haber unificado las operaciones en el mercado local y en el internacional, la mayoría de los financistas consultados dijeron que Lavagna debería rearmar la relación con el of New York.

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Se habla con el Morgan, Merrill Lynch y hasta con el mismo Bank of New York, para que vuelva.
 
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