ECONOMíA

Casi, casi estalla

HUBO ACUERDO POR EL GAS BOLIVIANO

Ayer, finalmente, la delegación de negociadores argentinos encabezada por Julio De Vido logró cerrar un acuerdo con el gobierno boliviano para mantener, para este invierno, el compromiso de suministro de gas al mismo precio que el vigente desde junio de 2004: 1,35 dólares por millón de BTU puesto en boca de gasoducto y 1,60 en punto de destino. Además, logró ampliar el compromiso de volumen de entrega, al pasar de los 4 millones de m3 diarios bombeados durante 2004 a 6,5 millones en este ejercicio. El ministro de Planificación viajó ayer a La Paz para cerrar el acuerdo, anticipando la visita prevista para el lunes próximo y tras una velada amenaza de funcionarios del gobierno de Carlos Mesa acerca de que si no había un pronto acuerdo, el lunes próximo podía llegar a interrumpirse el suministro.
De Vido viajó acompañado de Daniel Cameron, secretario de Energía, y Cristian Folgar, subsecretario de Combustibles. Es decir, toda la línea de funcionarios en la materia, lo cual indica la trascendencia de la negociación. El año pasado, en previsión de la crisis energética que se avecinaba, el gobierno argentino obtuvo “el apoyo” del encabezado por Mesa para garantizar el abastecimiento mínimo de gas domiciliario estimado para el invierno. En ese momento, se acordó un precio final de 1,60 dólar, un 20 por ciento inferior al que Bolivia le cobra a Brasil, que le compra un promedio de 23 millones de m3/día desde 1999. Pero la situación de emergencia en que estaba Argentina parecía justificar la excepción.
Sin embargo, al plantearse la negociación para el suministro de gas de este año, Argentina insistió en pagar ese mismo precio, contra la opinión de las autoridades bolivianas que reclamaban equipararlo al valor que abona Brasil. La controversia fue subiendo de tono hasta que esta semana pareció quedar al borde de la ruptura, cuando el ministro de Minería e Hidrocarburos del país vecino, Guillermo Torres, advirtió que el próximo sería el último round de negociaciones. Y si no había solución, se interrumpiría el suministro.
La respuesta fue adelantar el viaje inicialmente agendado para el lunes. El gobierno argentino logró así cerrar ayer un acuerdo con su par boliviano en el cual se compromete, además, a apoyar y participar en el proyecto de desarrollo del uso del GNC en Bolivia, en la construcción de una planta separadora de líquidos (derivados del gas natural) y de una planta de urea (cuyo insumo básico es el gas). Además, cada gobierno se encargará de negociar con las empresas privadas de su respectivo país las condiciones para la adquisición al productor y venta a los distribuidores del gas que se extraiga en Bolivia y se utilice en Argentina.

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