ECONOMíA › ESPECULACIONES SOBRE UNA RECOMPRA ARGENTINA DE LAS ACCIONES DE YPF

Si quieren vender, ya hay quien compre

Al mismo tiempo que el titular de Repsol YPF admitía la posibilidad de desprenderse de un 20 por ciento de las acciones de la filial argentina, trascendió que privados locales, como el grupo Dolphin, están interesados en comprar. El rol del Gobierno.

 Por Martín Piqué

Esta historia podría comenzar así: en el club Británico de Río Gallegos, un miembro del gabinete responde “la” pregunta sobre el pasado de Néstor Kirchner. Es una consulta sobre el apoyo del ahora Presidente a la provincialización de los recursos del subsuelo, el proceso que derivó en la privatización de YPF y su pase a manos españolas. “Teníamos que fortalecernos para resistir en la provincia un nuevo período presidencial de Menem. Y Santa Cruz estaba en crisis financiera. Recuerde que una de nuestras primeras medidas fue bajar temporariamente los sueldos”, argumenta el funcionario, muy influyente él. La escena que se acaba de describir sucedió a fines de febrero, Página/12 fue testigo. Tres meses después, se escucha la misma explicación en una charla con periodistas en la Rosada. Pero el tono ha variado del convencimiento a la autocrítica.

“Nos equivocamos, pecamos de inmediatismo.” De la mano de la nueva interpretación de un mismo hecho, surgió la especulación sobre una eventual recompra de acciones de YPF Sociedad Anónima por parte de empresarios argentinos o directamente del Estado. Las versiones se reforzaron con la reciente decisión de la empresa de ofrecer en el mercado entre el 15 y el 20 por ciento de la filial argentina, anunciada anteayer por el presidente de la compañía, Antonio Brufau.

¿A qué se debe el cambio de tono entre un momento y otro? En el medio sucedieron varias cosas, pero el hecho más relevante fue la nacionalización de los hidrocarburos dispuesta por Evo Morales. Esa medida generó una pregunta de este lado de la frontera: ¿puede la Argentina decidir algo parecido?

La intriga sigue sin resolverse, pero ayer sumó un nuevo capítulo. Un cable de la agencia económica Bloomberg fechado en Nueva York aseguraba que la empresa española sería conminada a entregar el 51 por ciento de las acciones de los activos de YPF al Estado argentino o, de no aceptar, tendría que aceptar la incorporación de capitales privados argentinos a su paquete accionario. Repsol no tardó en desmentirlo. “Repsol-YPF niega haber recibido alguna indicación del gobierno argentino, con el que tiene una relación fluida, sobre una supuesta adquisición del 51 por ciento del capital de YPF por parte del Estado argentino”, aseguró en un comunicado. También lo desmintió el ministro de Planificación, Julio De Vido. “Nosotros no hemos forzado a Repsol ni a ninguna compañía, ni forzamos ni forzaríamos a vender sus activos. Si ellos lo quieren hacer es por voluntad propia”, dijo.

Según la empresa, el rumor podría tener un objetivo indirecto: hacer bajar el precio de las acciones. “Dado que esta información difundida ha podido afectar la evolución de la cotización de la acción de Repsol-YPF en el día de hoy, la compañía se reserva, frente a quienes resultasen causantes del perjuicio, el ejercicio de acciones legales en defensa de los intereses de los accionistas.” Las sospechas de Repsol no suenan infundadas. Tanto en el ambiente político como en el mercado circulan versiones sobre sectores interesados en hacer bajar el precio de las acciones de la compañía. Eso se suma al fantasma de un próximo intento de compra hostil por parte de la estadounidense Exxon.

En este escenario se están produciendo algunos movimientos. “Nosotros estamos interesados. Y podemos conseguir 4 mil millones de dólares”, aseguró ayer a Página/12 un directivo del grupo Dolphin, que incluye a varias empresas y controla a Edenor. La cifra citada por el hombre de negocios calza justo con el valor de las acciones que Repsol dijo que pondría en el mercado bursátil (en euros equivale a 2500 o 3000 millones). El titular del grupo es Marcelo Mindlin, de muy buena llegada a De Vido. De hecho, su debut como presidente de la Cámara de Empresarios Argentinos de la Energía fue impulsado y apoyado desde ese sector del Gobierno. Ayer, Mindlin se encontraba en Nueva York, adonde viajó para completar la reestructuración de la deuda de Edenor (logró el 99,94 por ciento de aceptación). La mención de Mindlin no es casual. Según el directivo de Dolphin, a su regreso de Estados Unidos el empresario se reuniría con autoridades de Repsol. “Estamos buscando una reunión con Locutura (Enrique, representante de Repsol para Argentina y Bolivia). Es probable que se haga el lunes”, dijo a este diario. Página/12 chequeó el dato con los voceros oficiales de Dolphin y Repsol. La respuesta fue igual en ambas compañías. “No hay ninguna reunión prevista”, dijo el periodista Jorge Azcárate, portavoz del primer grupo. “Locutura no tiene agendada ninguna reunión con Mindlin ni con nadie de Dolphin”, coincidieron desde la empresa española. Más allá de las desmentidas, lo que está claro es que inversionistas privados y otros no tanto están mirando con interés a la filial argentina de Repsol.

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Julio De Vido, titular de Planificación, junto a Enrique Locutura, director regional de Repsol.
 
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