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El nuevo socio de Dolphin en Transener, bajo la lupa

La venta del paquete de Petrobras al grupo inversor Eton Park fue cuestionada por la local Electroingeniería. Le imputa fines meramente especulativos. Los antecedentes del fondo estadounidense que aspira a convertirse en socio de Dolphin en la transmisión eléctrica.

 Por Raúl Dellatorre

Esta semana la Comisión de Defensa de la Competencia deberá comenzar el análisis de la operación de venta del 50 por ciento del capital de control de Transener, la administradora de la red troncal de transmisión eléctrica que interconecta a todo el país, de Petrobras Energía al fondo de inversión estadounidense Eton Park. La operación fue objetada por el grupo local Electroingeniería, la otra empresa que disputaba la mitad de Citelec (controlante de Transener), imputándole falta de vocación inversora a Eton Park y adjudicándole fines meramente especulativos. La intención de este grupo cordobés, pese a la estrecha relación que se le adjudica a su titular, Gerardo Ferreyra, con hombres clave del gobierno nacional, navega con corriente en contra. El otro socio de peso en Transener, el grupo Dolphin, dio implícitamente su visto bueno al ingreso de Eton Park, mientras que el propio ministro de Planificación, Julio De Vido, saludó el probable ingreso del grupo estadounidense hace un mes, al conocerse la oferta, cuando declaró “la Argentina está abierta al mundo en materia de inversiones”. Hay un último escollo que deberá sortear Eton Park, y es el de las versiones que lo vinculan a Enron, empresa en la que se perpetró una fabulosa estafa contra sus accionistas. Habrá que ver si Defensa de la Competencia cuenta con más elementos que meros rumores.

En el año 2003, Petrobras Energía adquirió todos los activos energéticos en el país del grupo argentino Pérez Companc. Entre ellos, el 50 por ciento de Citelec, firma controlante de Transener. Dada la cantidad de activos vinculados que Petrobras acumuló con esta operación, el Gobierno le impuso en el año 2003 la obligación de desprenderse o “desinvertir” en aquellas que constituían un encadenamiento que, se suponía, podía dañar las condiciones de competencia. Uno de ellos era la participación en Transener. Petrobras, simplemente, pidió tiempo para venderlo cuando “las condiciones de mercado” fueran más favorables para concretar el negocio.

Las condiciones finalmente llegaron, al parecer, porque Petrobras cerró el acuerdo con Eton Park a cambio de una suma de 54 millones de dólares. Eton es un fondo de inversión estadounidense que no existía al momento de concretarse la operación entre Pérez Companc y Petrobras, ya que fue fundado en noviembre de 2004 por Erich Mindich, un ex ejecutivo de Goldman Sachs. En pocos meses, el fondo pasó de administrar 3000 millones de dólares a 5300 millones.

Pero su principal zarpazo sobre los negocios energéticos en la región latinoamericana lo consiguió hace menos de dos meses, el pasado 25 de mayo, cuando adquirió los activos de Prisma Energy, sucesora formal de Enron, fuera de Estados Unidos. El inventario de estos activos incluye: plantas de generación eléctrica en Guatemala, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Brasil (Cuiabá); gasoductos, como el que une Bolivia con el sur de Brasil, y Colombia con Venezuela sobre las costas del Caribe, y otros de distribución (Brasil) y transmisión eléctrica (Bolivia) y de producción de gas licuado (Venezuela). Eton Park pagó 800 millones de dólares por el 25 por ciento de Prisma Energy. El resto fue adquirido por otros dos hedge funds (fondos especulativos en operaciones de alto riesgo): Ashmore Investment y D.E. Shaw.

El control de Transener era compartido, a principios de esta década, por Pérez Companc y Enron, empresas que tenían otros negocios en común en el país, como el Gasoducto Sur. Al empezar la liquidación de sus activos en el país, Enron le vendió su participación en Transener al grupo Dolphin a principios de 2004. Marcelo Mindlin, titular del grupo, pagó 20 millones de dólares por la mitad de Citelec. Como socio principal, tenía la opción de igualar la oferta de un tercero por la parte que puso ahora en venta Petrobras. Pero desistió, y ahora espera sentarse con su nuevo socio a discutir el plan de negocios y, sobre todo, cómo quedará constituido el nuevo management, en el que hasta ahora tiene un peso importante la representación de Petrobras. Y no en la mejor de las relaciones con sus pares de Dolphin.

La expectativa es qué capacidad inversora podrá ofrecer Eton Park en la nueva Transener. En particular, teniendo en cuenta las necesidades de expansión del sistema, responsabilidad que el Gobierno querría ver asumida por el sector privado. Precisamente, éste es el punto que cuestiona Electroingeniería, sosteniendo la falta de vocación inversora del grupo estadounidense. Sus directivos confían en que las autoridades presten atención a este punto, así como los probables vínculos de Eton Park como continuadora de Enron, antes de aprobar su ingreso en Transener. La Comisión de Defensa de la Competencia reclamará pruebas. Por ahora, Eton prepara su desembarco. Y Dolphin celebra que, lo que ellos compraron a 20 millones dos años y medio atrás (un 50% de Citelec), hoy cueste 54 millones.

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Transener es la administradora de la red de alta tensión que interconecta a todo el país.
Imagen: Télam
 
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