EL MUNDO › EL PRESIDENTE ELECTO DEL PARAGUAY QUIERE UNA MAYORIA PARLAMENTARIA

Lugo busca aliarse con Lino Oviedo

A través del vicepresidente electo, el ex obispo intenta alcanzar los votos necesarios para impulsar una reforma constitucional. Pero Oviedo no descarta aliarse con el Partido Colorado o con los disidentes de Castiglioni.

 Por María Laura Carpineta

El vicepresidente electo paraguayo Federico Franco se reunió ayer con el ex general golpista Lino Oviedo y le ofreció una alianza parlamentaria e incluso puso sobre la mesa la presidencia del Legislativo. Lugo y Oviedo empezaron a coquetear cuando el ex general estaba en la cárcel, pero después de su liberación el encanto se rompió. Cada cual se presentó por su lado y no dudaron en cruzarse más de una crítica. Pero ayer la campaña era historia. “Quieren cogobernar con nosotros”, fue todo lo que dijo Oviedo después del encuentro con el compañero de fórmula de Lugo.

El ex obispo y futuro presidente paraguayo tiene dos meses para conseguir una mayoría en el Congreso que le permita convocar una Asamblea Constituyente según sus términos. El próximo 1º de julio asume el nuevo Poder Legislativo y, aunque los resultados finales todavía no fueron publicados, la Alianza Patriótica para el Cambio de Lugo no conseguiría imponerse como mayoría. El Partido Colorado, amo y señor de la política paraguaya durante las últimas seis décadas, alcanzaría una ventaja de apenas un puñado de diputados y senadores.

En ese Congreso, la bancada de Oviedo será la niña mimada. “Ahora la alianza y los colorados necesitan de los votos de la Unace. Debemos ser cautos e inteligentes y tomarnos todo el tiempo necesario para pensar”, explicó a este diario el presidente de la Unace y actual jefe de la bancada en el Senado, Enrique González Quintana.

El dirigente no quiso desechar ninguna posibilidad, ni siquiera una alianza con los colorados. “Todo se va a decidir a través del diálogo. No podemos adelantar lo que va a pasar en tres meses, excepto que el partido va a hacer lo que convenga al pueblo”, señaló uno de los hombres de confianza del ex general.

Oviedo disfrutó al máximo la renovada atención. Después de las elecciones del 20 de abril, el militar golpista había quedado rezagado en los análisis poselectorales. Los titulares se centraban en el futuro gobierno y en la implosión que se avecina en el otrora todopoderoso Partido Colorado. Pero lo que no le consiguió su tercer lugar en los comicios presidenciales se lo dio su partido al quedarse con la segunda minoría en las dos Cámaras del Congreso.

Con su tradicional sonrisa y su innegable carisma, se paseó frente a las cámaras al lado del vice de Lugo, como si fueran dos viejos amigos. Prometió su “apoyo incondicional” al futuro gobierno desde el primer día. Franco le siguió el juego. “Podemos tener una cómoda mayoría que nos permita gobernar con tranquilidad y aprobar los proyectos que puedan ser útiles al pueblo”, le explicó a la prensa, que le recordó las críticas de la Alianza al ex general durante la campaña.

Pero los chistes y los elogios de Oviedo no equivalen a una promesa. Según González Quintana la buena predisposición del ex general no implica que estén cerca de un acuerdo. “No vamos a decidir nada hasta que se publiquen los resultados finales”, aseguró el senador oviedista. La Justicia Electoral no dio ningún plazo todavía.

Fuentes cercanas a Lugo destacaban ayer que sin una mayoría clara sus planes se empantanarían en enfrentamientos con los colorados. Según fueron adelantando Lugo y Franco, sus prioridades serán una reforma integral de la Justicia, un saneamiento a los sistemas de salud y educativo, una reforma agraria, una limpieza en los cargos públicos y la renegociación de tarifas de la electricidad extraída de las represas de Itaipú y Yacyretá. Para conseguir todos estos cambios la vía, según sostienen, es una sola: la de la Asamblea Constituyente.

Según adelantó el asesor del futuro presidente en temas jurídicos, Hermes Saguier, Franco se está ocupando de juntar los apoyos suficientes para alcanzar la mayoría especial. Aunque todavía ningún partido o dirigente hizo declaraciones públicas al respecto, el ex obispo tendría un entendimiento con Patria Querida, la fuerza de izquierda y la tercera minoría en el Congreso, y con el ex vicepresidente Luis Castiglioni.

El antiguo aliado del actual presidente, Nicanor Duarte Frutos, rompió con el mandatario antes de las elecciones y ahora dice que liderará un bloque colorado disidente en el Legislativo. No se sabe cuántos diputados y senadores seguirán a Castiglioni, pero la división dejaría al nuevo oficialismo como la primera mayoría en las dos Cámaras.

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Lugo saluda desde el frente de su casa en Asunción, abrazado a su hermana Mercedes, quien se ocupará de los chicos de la calle.
 
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