EL MUNDO › LA REACCION DE LA DIRIGENCIA ISRAELI TRAS EL ATAQUE

Investigar puertas adentro

La posibilidad de una investigación interna surgió como un intento de Israel de lavar su imagen en el mundo tras el letal asalto a la flotilla. En el gobierno están de acuerdo con que el ejército usó su derecho a defenderse.

 Por María Laura Carpineta

Para el gobierno israelí, la única investigación que existirá sobre el ataque al barco turco cargado con ayuda humanitaria será la de los investigadores israelíes. “Si piden incluir a un miembro internacional, lo haremos”, fue la única concesión que hizo ayer el canciller Avigdor Lieberman, en consonancia con los deseos de sus aliados norteamericanos. La ONU y Turquía pedían crear un comité internacional independiente, como el que investigó la última invasión israelí a la Franja de Gaza y denunció a Tel Aviv por cometer crímenes de guerra. Por eso sólo una pequeña minoría, los intelectuales liberales y militantes de izquierda, apoya esa idea dentro del territorio israelí.

La posibilidad de una investigación interna surgió más como un intento desesperado por lavar la imagen internacional del país que de un debate sobre la legalidad o legitimidad del ataque militar del lunes pasado contra la flota de barcos que llevaba diez mil toneladas de alimentos y productos de primera necesidad a la Franja de Gaza. “Israel puede investigarse a sí misma y eso dejará satisfecho al mundo. De otra forma, veremos a la comunidad internacional demandando la creación de comités de investigación internacionales”, aseguró la líder de la oposición, la ex canciller Tzipi Livni.

La mayor parte de la dirigencia israelí está de acuerdo con que el ejército hizo uso de su legítimo derecho a defenderse, nada más. No se discute la ocupación, ni el hecho de que el barco turco estuviera en aguas internacionales ni que nueve activistas pro palestinos desarmados murieran en el ataque. La única discusión que están dispuestos a dar los líderes israelíes es qué tipo de comité investigador se creará. ¿Una investigación interna del ejército, como se hizo después de la última invasión a la Franja de Gaza, a finales de 2008? ¿O un comité nombrado por la mayoría oficialista de la Knesset o directamente por el gobierno de derecha de Benjamin Netanyahu? Ninguna de esas opciones conllevaría responsabilidades judiciales para los eventuales responsables.

La única forma de que hubiera repercusiones reales sería si el gobierno de Netanyahu llama a una comisión nacional de investigación, ejecutada por la Alta Corte de Justicia. En 1983 otro gobierno israelí de derecha había cedido ante la presión internacional y convocó a una comisión nacional para investigar la responsabilidad del ejército sobre las masacres de Sabra y Shantila. En 1982 las milicias de los cristianos libaneses entraron a esos dos campos de refugiados palestinos y asesinaron a más de 800 personas. Las fuerzas israelíes controlaban esa región de la capital en aquella época y, según el informe final de la comisión nacional, no protegieron a los refugiados palestinos. En un acto inédito, el entonces ministro de Defensa y héroe militar, Ariel Sharon, tuvo que renunciar.

Nada indica que la historia se vaya a repetir. Mientras el diario local Maariv sostiene que el 61 por ciento de los israelíes cree que el ejército fue demasiado lejos con el ataque al barco turco, ayer más de mil personas se concentraron frente a la embajada turca con carteles que mostraban al primer ministro Recep Tayyip Erdogan con el bigote característico de Adolf Hitler.

La diputada árabe que fue agredida el miércoles en la Knesset por participar de la flota humanitaria tampoco siente mucha indignación popular en Jerusalén. “Para los israelíes no se trata de un problema moral. Lo que critican es la falta de eficiencia del ejército”, le dijo Hanin Zoabi ayer al diario español El País.

Página/12 logró hablar con ella durante unos minutos, pasada la medianoche. Está cansada y le cuesta encontrar las palabras en inglés. Pero hace el esfuerzo. “Las denuncias contra nosotros son ridículas. Los otros israelíes árabes que estaban en el barco y ahora quedaron detenidos en arresto domiciliario están acusados de atacar a los soldados y poner sus vidas en peligro”, relató, enojada.

Según contó por teléfono la diputada, entre el miércoles y ayer el gobierno israelí cambió su discurso y ya no los denuncia por tenencia de armas. “Como no pudieron encontrar armas, ahora dicen que los atacamos con cuchillos y tubos. Fue lo único que encontraron”, agregó. Pero aún así, sostuvo, ningún medio o dirigente político está acusando al ejército o al gobierno de abuso de la fuerza pública.

A pesar de la bronca, contó, sus fuerzas no están concentradas ahora en atacar al gobierno. “Estamos averiguando si hay activistas desaparecidos para ver si realmente hubo más muertos, como algunos sospechan”, explicó (ver aparte). En la llamada Flotilla de la Libertad viajaban más de 600 personas de todo el mundo. Excepto Zoabi y los cuatro árabes-israelíes en detención domiciliaria, todos los demás fueron deportados en aviones el miércoles.

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“Si piden incluir a un miembro internacional, lo haremos”, dijo ayer el canciller Lieberman.
Imagen: EFE
 
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