EL MUNDO › SEGURIDAD Y REFORMA FISCAL EN GUATEMALA

Promesas de Otto Pérez

Seguridad, reforma fiscal y guerra frontal contra el narcotráfico son las políticas que el flamante presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), prometió impulsar en un “gobierno serio, responsable y que haga un gasto de calidad”. También el militar llamó a “dejar de lado las posturas ideológicas para ser un poco más pragmáticos” en el combate a algunos flagelos que afectan al país. Tras obtener el 53,74 por ciento de los votos y vencer en el ballottage al empresario Manuel Baldizón, de Libertad Democrática Renovada (Líder), quien se alzó con el 46,26 por ciento, Pérez Molina garantizó que dispondrá una serie de medidas que generarán confianza y destacó que ve con buenos ojos la futura Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que se creará en diciembre en Caracas. “Hemos ofrecido una transición madura y con información, hay un cronograma que se le planteará al presidente electo para ver si le parece bien o lo modifica”, dijo el presidente saliente, Alvaro Colom, en una rueda de prensa donde reiteró su felicitación a Pérez Molina por haber ganado los comicios en segunda vuelta.

El militar retirado ofreció ayer varias entrevistas en la sede del Partido Patriota (PP), donde enumeró la creación de una fuerza especial, la puesta en marcha de una ley contra la delincuencia organizada “que no sabemos por qué el gobierno no echó a andar” y “una inteligencia seria” como parte de un paquete de medidas claves para “golpear a los grupos del narcotráfico”. “A diferencia de México, Guatemala es país de tránsito, o a lo sumo bodega. Acá lo que pasa es que cuando se les cierra una ruta, buscan otra. Tenemos que armar una estrategia regional, pero también estrategias bilaterales”, remarcó. El PP bloqueó en el Congreso al menos tres iniciativas de reforma fiscal impulsadas por Colom. Respecto de la cuestión de la integración, Pérez Molina instó a sus pares de la región a “trabajar y a compartir esfuerzos, para que prevalezca el espíritu centroamericano”, para que esa zona se convierta en “un mercado atractivo”.

Pérez Molina asumirá la jefatura del Estado el 14 de enero, en reemplazo del socialdemócrata Alvaro Colom, con lo que se convertirá en el séptimo mandatario desde la restauración democrática, en 1985, en el primer militar que alcanza la jefatura del Estado desde entonces y el quinto que lo hace después de perder un ballottage cuatro años antes. El fundador del PP fue acusado por violaciones a los derechos humanos mientras se desempeñó como militar durante el combate a la guerrilla. Además de rechazar esas denuncias, Pérez Molina se jacta de ser uno de los firmantes de los acuerdos de paz de 1996, que terminaron con 36 años de enfrentamientos internos y un saldo de 200 mil víctimas.

Con 60 de las 158 bancas disponibles para el PP, el ex militar gobernará sin mayoría en el Congreso, por lo que se verá obligado a negociar y construir alianzas para poner en marcha cada una de las iniciativas que pretende implementar. Tal vez por eso en la madrugada de ayer el presidente electo pidió una oposición responsable, con la que se pueda “acordar una agenda mínima que permita avanzar” en las medidas que su gobierno llevará a cabo. De cara a la construcción de los consensos necesarios para gobernar, la diputada del PP Roxana Baldetti, compañera de fórmula de Pérez Molina y primera mujer en alcanzar la vicepresidencia de Guatemala, aseguró: “No voy a parecer a ningún vice. A mí no me gusta el escritorio; me gusta trabajar”.

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