EL MUNDO › EN LA CUMBRE DE LA UE DEBATEN REFORMAS ECONOMICAS Y OTRAS FORMAS DE DISMINUIR EL DESEMPLEO

Europa quiere crecer a pesar de sus ajustes

Los líderes de 25 países de la UE –menos el Reino Unido y la República Checa– firmarán un pacto fiscal acordado el mes pasado que contempla sanciones automáticas para aquellos países con déficits excesivos.

Los líderes de la Unión Europea (UE) iniciaron ayer en Bruselas una reunión de dos días para tratar de hallar un equilibrio entre el ajuste y la necesidad de acordar medidas de estímulo del crecimiento. Con un segundo paquete de rescate para Grecia ya aprobado y con los mercados en relativa calma gracias a una inyección de fondos del Banco Central Europeo (BCE), los 27 gobernantes de la UE buscarán abocarse a debatir reformas económicas estructurales y otras formas de disminuir el desempleo récord. Hoy, durante el segundo día del encuentro, los líderes de 25 países de la UE –menos el Reino Unido y la República Checa– firmarán un pacto fiscal acordado el mes pasado que contempla sanciones automáticas para aquellos países con déficits excesivos.

Sin embargo, sin una reactivación del crecimiento, varios países europeos corren el riesgo de terminar en una recesión como la de Grecia. Además, se renovó hasta fin de noviembre de 2014 el mandato del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quien también fue elegido presidente de las cumbres de los 17 países del euro, que tendrán lugar al menos dos veces al año. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE concederán finalmente a Serbia el estatus oficial de país candidato a la adhesión, según la última versión de la declaración pactada ayer para que la aprueben los líderes de la región.

“Creo que debemos trabajar colectivamente en la mejora de nuestra competitividad a nivel mundial”, dijo la canciller alemana, Angela Merkel, a periodistas en Bruselas. “Sólo si Europa lo consigue tendremos realmente un futuro que nos permita reducir nuestros déficits presupuestarios y, al mismo tiempo, garantizar la prosperidad y el empleo de los europeos”, agregó la mandataria. Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo que el bloque está dispuesto a “que la aguda crisis financiera no se convierta en una crisis económica ni tampoco en una crisis social”.

No obstante, el tiempo de las declaraciones rimbombantes propias de la diplomacia parecen haber quedado atrás, ni es tiempo de eufemismos. Es que en la jornada de ayer, la agencia estadística de la UE, Eurostat, informó que durante enero la Eurozona alcanzó un desempleo de un 10,7 por ciento, el mayor desde que se lanzó la unión monetaria en 1999. España volvió a registrar el mayor desempleo de la Eurozona, con el 23,3 por ciento, seguida por Grecia, con 19,9, y por Irlanda y Portugal, con un 14,8 por ciento.

Acorralada por el fantasma del desempleo y de la posibilidad de caer en recesión, que podría registrar una contracción del -1 por ciento del PBI este año, según Bruselas, España llega a la cumbre con la urgencia de una rebaja, aunque más no sean unas décimas, del objetivo prometido por el gobierno de Mariano Rajoy a la Comisión Europea: un 4,4 por ciento del (PBI) para 2012. El ministro de Economía español, Luis de Guindos, aseguró que el país ibérico hará los deberes, aunque se tendrá en cuenta que “las circunstancias han cambiado”. “España va a cumplir todos sus compromisos desde el punto de vista de lo que es el ajuste presupuestario”, dijo De Guindos en una reunión con sus pares de la Eurozona previa a la cumbre.

No obstante, ni el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, ni Barroso se mostraron muy comprensivos, y exigen en cambio a Madrid cuentas más claras. Horas antes del inicio de la cumbre, el Parlamento griego terminó de aprobar la parte final de una batería de recortes valorados en 3200 millones de euros, pese a protestas frente al Legislativo y en medio de un gran caos en Atenas por una huelga de trenes y tranvías de 24 horas. En respuesta a esa medida, el Eurogrupo dio la luz verde final, como mero paso formal, al segundo paquete de rescate para Grecia, por valor de 130.000 millones euros, según informaron fuentes del Consejo europeo.

En otro orden de cosas, Van Rompuy fue ayer respaldado por unanimidad sin ningún otro candidato que le hiciera sombra para continuar en el puesto. El ex primer ministro belga es el primer presidente permanente de la institución, una figura creada con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, y su actual mandato vencía en mayo. “Es con gran placer que acepto un segundo mandato. Un privilegio servir a Europa en tiempos tan decisivos, también una gran responsabilidad”, indicó el propio presidente del Consejo a través de su cuenta de Twitter, inmediatamente después de la elección.

Por otra parte, los 27 países comunitarios llegaron a un compromiso sobre Serbia, paso necesario para poder iniciar en un futuro las negociaciones de adhesión, al considerar que el gobierno de Belgrado ha cumplido con todas las condiciones que se le habían planteado. En especial, la entrega de todos los criminales de guerra solicitados por la Justicia internacional y la mejora de las relaciones con Kosovo, la ex provincia que declaró su independencia unilateral en 2008. En ese último punto ha sido clave la firma de un acuerdo entre Belgrado y Pristina que permitirá a Kosovo tener voz propia en foros internacionales y que terminó por convencer a los países europeos más reticentes al acercamiento con Serbia.

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La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro griego, Lucas Papademos, conversan en la cumbre de Bruselas.
 
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