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Todo lo que usted no quería saber sobre Hillary Clinton

Adúltera, lesbiana frustrada y mentirosa hambrienta de poder: de estas cosas acusa a Hillary Clinton un libro sobre ella, del periodista Edward Klein, pero el rebote puede favorecer a la senadora.

Por David Usborne *
Desde Nueva York

La indignación por una biografía –que relata los secretos oscuros de Hillary Clinton– se intensificó con la revelación de que una foto del libro fue manipulada para apoyar una de las acusaciones principales: que ella sabía de las infidelidades de su marido Bill y que no hizo nada al respecto. La Verdad sobre Hillary, por el veterano periodista Edward Klein, ha trepado a la segunda posición de los libros más vendidos por Amazon a días de haber sido publicado. Sin embargo, sus acusaciones de que la senadora por Nueva York es una mentirosa hambrienta de poder, adúltera y una lesbiana frustrada, no han sido demasiado bien recibidos por analistas de todo el espectro político.
Ahora ha salido a la luz que una foto del libro, tomada muy de cerca, del ex presidente Clinton en un abrazo –aparentemente íntimo con una mujer de mediana edad–, fue tomada en un mitín de campaña, delante de miles de personas. El epígrafe dice: “Bill besando a una simpatizante en la boca. Los asesores de Hillary notaron que Bill se volvió aún más descuidado después de que su autobiografía, Mi Vida, se convirtiera en un bestseller. Se llenó de dinero, y también de arrogancia. Dejando todas las precauciones de lado, comenzó un tórrido romance con una impactante mujer divorciada de unos cuarenta años”. La insinuación es que la mujer de la foto es la “impactante mujer divorciada”. Pero el fotógrafo, Jay Clendenin, dijo a la revista New York que la foto fue una de las muchas que tomó en un mitín del candidato presidencial John Kerry en octubre pasado. La utilización de la foto es una “enorme tergiversación del evento”, señaló. “Ella lo besó en la mejilla. Nada más. Fueron dos segundos en la vida de los dos.”
Klein, un ex editor de las revistas Newsweek y The New York Times, va a hacer una fortuna con su libro. Pero puede no haber tenido tanto éxito en su otro supuesto objetivo: dar munición a aquellos que quieren evitar cualquier intento de la senadora Clinton de candidatearse a la Casa Blanca en 2008. Tantas y tan sensacionalistas son las acusaciones que algunos republicanos advierten que puede salir el tiro por la culata, creando una reacción de simpatía generalizada hacia ella.
Sin embargo, el libro por lo menos sirve como una indicación de que la posibilidad de una candidatura presidencial de Hillary ahora está siendo tomada en serio casi por todos, aun cuando ella insiste en que solamente está focalizada en ganar su reelección en el Senado por Nueva York el año que viene. Las encuestas reiteradamente le dan mucha más ventaja que a cualquiera de los otros posibles candidatos demócratas. Klein la semana pasada insistió en que había comenzado sin una agenda, pero que se convenció que una presidente Hillary Clinton sería “un peligro para la república”. El poder del libro, así, queda disminuido por su entusiasmo por las insinuaciones extravagantes –en ningún momento dice que ella es lesbiana, sólo que admira y se relaciona bien con ellas– y la utilización repetida de fuentes anónimas.
El “asesinato” del personaje comienza desde la primera página, con un rápido recordatorio de cierta pasante y de lo que hizo con el marido de Hillary. Klein sugiere que ella sabía del coqueteo con Monica Lewinsky mucho antes de que se hiciera público y utilizó el debate para generar compasión por la esposa desdeñada para ayudarla en su primera candidatura al Senado. En otra parte del libro, el autor menosprecia la apariencia física de Hillary. Además sugiere que tenía espías en la Casa Blanca para monitorear las actividades extramaritales de Bill y hace resurgir las especulaciones en torno a su relación con Vince Foster, un amigo de Arkansas, que después de ir a Washington como asesor legal “aparentemente” se suicidó en los jardines de la Casa Blanca en 1993.
Varios republicanos han tomado distancia del libro. “Estas cosas son horribles. Se te eriza la piel”, dijo Craig Shirley, un consultor conservador. “Podría salirle el tiro por la culata y hacer que Hillary se convierta en una figura digna de compasión.” El columnista del New York Post John Podhoretz dijo que era “uno de los libros más sórdidos y tediosos que he leído”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Ximena Federman.

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Hillary con personajes de la televisión pública.
 
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