EL MUNDO › LULA RECIBIO A EVO MORALES COMO JEFE DE ESTADO

Un obrero con un campesino

Un Evo Morales vestido con camisa de manga corta recibió ayer en Brasilia un “fuerte apoyo político” del jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y garantizó que su país tendrá un “excelente” clima para negocios energéticos durante su mandato, prometiendo seguridad jurídica para las inversiones. El presidente electo de Bolivia concluyó así una gira que lo llevó por cuatro continentes en la capital de Brasil, país que a través de la empresa estatal Petrobras controla el 14 por ciento de los recursos energéticos de Bolivia y es además el mayor consumidor del gas producido en ese país andino. El líder indígena fue recibido con honores que el protocolo reserva para los jefes de Estado en ejercicio. Sin embargo, comentó que, a lo largo de toda su gira, los únicos problemas que tuvo fueron justamente con el protocolo. “Los indígenas no tenemos todo ese protocolo y cuando uno se enfrenta a otra cultura se siente incómodo”, admitió Morales.

Los asuntos energéticos fueron el principal asunto en la reunión que Morales mantuvo durante casi dos horas con Lula pero, según explicó el propio líder indígena boliviano en rueda de prensa, fueron abordados en términos generales. Brasil está a la espera de que el gobierno de Morales, que asumirá funciones el 22 de este mes, regule la Ley de Hidrocarburos, que nacionalizó la propiedad en los lugares de producción. El vicepresidente electo de Bolivia, Alvaro García Linera, dijo a periodistas en Brasilia que las petroleras extranjeras deberán renegociar sus contratos en el marco de la nueva ley, que procura reforzar el papel del Estado en toda la cadena de producción. “A partir de ahora se inicia una nueva etapa de reversión de los procesos de desmantelamiento del Estado de los años ’80 y ’90”, dijo García Linera. Morales por su parte garantizó que durante su gestión “no habrá nacionalización” ni “expropiación” de industrias, aunque aclaró que Bolivia no aceptará “patrones”, sino que buscará “socios” para el negocio energético, bajo los moldes de la nueva legislación boliviana para el sector. Según Morales, a las empresas extranjeras les será garantizado “el derecho a recuperar la inversión y a obtener ganancias”. Pero aclaró también que el Estado boliviano ejercerá su “derecho a la propiedad de los recursos bolivianos”, que definió como un “clamor” de la población de su país. “Vamos a proteger a la empresa privada, porque Bolivia precisa de mucha inversión pública y privada”, reiteró el presidente electo.

El presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, quien participó en la reunión entre Morales y Lula, explicó por su parte que el líder boliviano le transmitió la convicción de que habrá un “excelente clima para los negocios”. Admitió, sin embargo, que la renegociación de los contratos de Petrobras en Bolivia puede redundar en una reducción de ganancias, pero dijo que esa nación andina tiene para Brasil una importancia estratégica inmensa. “El 50 por ciento del gas que se consume en Brasil es boliviano. Petrobras es la mayor empresa de Bolivia, la mayor exportadora de gas y también la mayor importadora”, resumió Gabrielli.

Por otra parte, Morales explicó que entre él y Lula existe una afinidad en términos políticos, que viene del activismo en los movimientos sociales y sindicales, y dijo que considera al líder brasileño “un hermano”, que puede llegar a ser incluso un buen “consejero”, al que llamará por teléfono para que le diga “si lo está haciendo bien”.

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