EL MUNDO › VISITO LA CIUDAD ARRASADA POR EL HURACAN KATRINA. EL ALCALDE LO IGNORO

Nueva Orleáns le dio la espalda a Bush

En su cuarta visita a la ciudad devastada por el huracán y la impericia de las autoridades federales, el presidente auguró que días mejores están por venir, pero no pudo evitar el desplante del alcalde demócrata, que hizo su propia ceremonia e ignoró el minuto de silencio.

A dos años del huracán Katrina el presidente George Bush visitó Nueva Orleáns, la ciudad más sacudida por el desastre que dejó más de 1600 muertos. En una señal de la brecha política que aún persiste, mientras el republicano Bush hizo un minuto de silencio en una escuela, el alcalde demócrata de Nueva Orleáns, Ray Nagin, recordó los hechos con campanadas en un cementerio. En su cuarta visita a la ciudad devastada, el mandatario prometió “mejores días” en medio de críticas de una población todavía afectada por los barrios en ruinas y escombros.

“Nueva Orleáns, mejores días están por venir. Esta ciudad está mejor hoy que lo que estaba ayer y va a estar mejor mañana que hoy”, dijo Bush tras reunirse con maestros y alumnos de la Escuela Pública de Matemáticas y Ciencia Dr. Martin Luther King en Nueva Orleáns, donde murieron unas 1100 personas. “Todavía prestamos atención, todavía estamos comprometidos”, añadió. Como en las tres visitas previas a la ciudad, Bush eligió un centro educativo de una de las zonas de mayoría negra más pobre para conmemorar la tragedia y hablar del futuro. La de ayer fue la visita número 15 de Bush a la costa del golfo de México desde que Katrina irrumpió, el 29 de agosto de 2005, en los terraplenes de Nueva Orleáns, en el estado de Lousiana, e inundó el 80 por ciento de la ciudad.

Al mismo tiempo, en una ceremonia separada, el alcalde Nagin inauguró el Memorial Katrina, un cementerio donde serán enterrados los restos de las víctimas que dejó la tormenta en Nueva Orleáns, entre ellos los de unas 100 personas aún no identificadas ni reclamadas. “Tocamos las campanas por una ciudad que está en recuperación, que está peleando, que hace milagros día a día”, señaló Nagin. Luego una gran campana sonó doce veces y una multitud agitó campanas más pequeñas durante más de un minuto en recuerdo del momento en el que se rompieron los diques de contención que protegían la ciudad, dejando vía libre al huracán, el más devastador de la historia de Estados Unidos.

La realización de dos actos diferentes durante el aniversario manifiesta que las heridas de la catástrofe aún no están curadas, no sólo las materiales, sino también las surgidas entre las administraciones. Bush, muy cuestionado hace dos años por su tardanza en reaccionar, sigue siendo objeto de críticas por lo que muchos consideran falta de interés en la zona y trato injusto al estado demócrata de Luisiana, frente al republicano de Mississippi.

“Trátenos con justicia, señor presidente”, fue el título del editorial del diario de Nueva Orleáns The Times Picayune, que criticó a Bush por haber dado comparativamente más fondos a la menos afectada gobernación de Mississippi que a la de Louisiana. “No debemos obtener menos ayuda de nuestro gobierno que ninguna otra de las víctimas de este desastre”, agregó.

Con gran parte de Nueva Orleáns y la costa del golfo aún lejos de lo que era antes del huracán, la oposición demócrata también dejó oír su voz. “Si el gobierno de George Bush fuera tan bueno y decente como la gente de Nueva Orleáns, partes enteras de la ciudad todavía no se verían como recién golpeadas por la tormenta”, dijo el precandidato presidencial demócrata John Edwards.

Consciente de los reclamos, el líder republicano recordó que su gobierno contribuyó a la recuperación de la región del golfo con más de 114.000 millones de dólares, de los que un 84 por ciento del total ya han sido desembolsados o están a disposición de los gobiernos locales. Además advirtió que la reconstrucción de Nueva Orleans no será total “hasta que haya confianza en los diques” de contención. Por eso anunció su intención de pedir al Congreso 5000 millones de dólares de los 7600 que se calculan necesarios para reforzar el sistema de drenaje, luego de la tragedia que no solo destrozó por completo Nueva Orleáns y otras ciudades, sino que también provocó un éxodo de más de un millón de personas.

Dos años después del poderoso huracán de categoría 3, unas 43.000 familias de Louisiana todavía viven en casas rodantes proporcionadas por el gobierno federal tras la destrucción total o parcial de unas 200.000 viviendas y más de 100.000 millones de dólares en daños materiales. Salvo en las zonas más turísticas, algunos barrios continúan prácticamente en ruinas, miles de viviendas siguen rodeadas de escombros, algunas escuelas permanecen cerradas y los hospitales no operan al ciento por ciento de su capacidad.

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Bush habló de las secuelas del huracán en la escuela Martin Luther King Jr. de Nueva Orleáns.
 
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