EL MUNDO › EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD CIRCULAN DOS PLANTEOS ANTAGONICOS

París y Washington se sacan chispas

 Por Eduardo Febbro
Desde París

El presidente francés, Jacques Chirac, ocupó ayer el terreno diplomático para forzar la adopción de una resolución que desemboque en la aplicación de un alto el fuego previo al despliegue de una fuerza internacional en el sur del Líbano. Chirac, que se declaró “consternado” por el bombardeo de Qana, sigue considerando que sin un alto el fuego previo no hay esquema de solución viable. El bombardeo de la localidad de Qana acentuó las divergencias entre París y Washington a propósito de la solución a la crisis israelo-libanesa.

En primer lugar, contrariamente a Washington, París estima insoslayable que, antes de que evoque el despliegue de una fuerza internacional, es imperativo que se establezca un alto el fuego. En segundo término, las dos potencias se oponen sobre el principio del desarme de las milicias del Hezbolá. Francia insiste en que se aplique la resolución 1599 de las Naciones Unidas. Esta estipula que le incumbe al gobierno libanés el desmantelamiento de “todas las milicias”. La Casa Blanca, en cambio, apoya a Israel en su estrategia de desarme por la fuerza. El canciller francés, Philippe Douste-Blazy, reconoció ayer que si bien había un acuerdo “en torno de los objetivos de la resolución 1599, de la cual somos coautores, tenemos profundas divergencias sobre los medios de aplicarla”. A punto de partir anoche hacia el Líbano, el responsable de la cartera también aclaró el alcance del otro desacuerdo con la administración Bush. “Lo que nos diferencia de nuestros socios norteamericanos radica en que, desde el principio, pedimos el cese inmediato de las hostilidades, que es la única condición para que haya una negociación, luego un acuerdo político y, por consiguiente, un alto el fuego duradero”.

En este contexto y luego del bombardeo de Qana, Francia hizo circular ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución pidiendo la aplicación de ese alto el fuego. Al igual que muchos otros dirigentes de la Unión Europea, el presidente francés condenó el bombardeo.

El antagonismo en torno del alto el fuego y el despliegue de una fuerza internacional no es semántico sino estratégico. La estructuración de un alto el fuego conduciría rápidamente a congelar las actividades militares cuando en realidad el primer ministro israelí, Ehud Olmert, necesita aún entre diez días y dos semanas para proseguir con las operaciones en el sur del Líbano. Precisamente, el montaje destinado a desplegar una fuerza internacional consumiría ese lapso.

Según trascendió en París, hoy circulan dos resoluciones en el Consejo de Seguridad. La francesa sobre el alto el fuego y la norteamericana, que contempla la movilización de 20.000 cascos azules en la triple frontera israelo-sirio-libanesa. Según adelantó Erkki Tuomioja, el ministro finlandés de Relaciones Exteriores, cuyo país ocupa la presidencia rotativa de la Unión Europea, Francia podría estar al mando de esa fuerza. París, sin embargo, no confirmó esa opción y sólo habló de la existencia de una fuerza “robusta” (Michèle Aliot-Marie, ministra de Defensa). En la capital francesa los diplomáticos ponen de relieve el hecho de que se pudo evitar que Estados Unidos impusiera su idea de ocupar parte del Líbano con tropas de la OTAN. “El despliegue de la OTAN “hubiese sido interpretado como una injerencia de Occidente en el mundo árabe”, dijo Douste-Blazy.

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