EL PAIS › LAURA RUIZ DAMERI ES LA TERCERA INTEGRANTE DE LA MISMA FAMILIA QUE RECUPERA SU IDENTIDAD

“Querían que nunca nos juntemos”

Las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron a la nieta número 90. Nació en la ESMA y fue apropiada por un represor. Sus hermanos también estuvieron en ese centro clandestino y recuperaron su identidad en 1989 y 2000. Su hermana Victoria cuenta la historia.

 Por Victoria Ginzberg

Silvia Beatriz María Dameri y Orlando Antonio Ruiz fueron secuestrados y llevados a la ESMA. Sus hijos estuvieron con ellos hasta que la patota que manejaba Emilio Eduardo Massera decidió repartirlos. A María de las Victorias la dejaron en la puerta de un hospital de Rosario y a Marcelo en Córdoba. A Laura, que había nacido en el centro clandestino, se la llevó un represor y la anotó como hija propia. El martes, Laura recuperó su identidad, como lo había hecho Marcelo en 1989 y María de las Victorias en 2000. “Nos dejaron en provincias distintas para que nunca nos juntemos. Ahora mis viejos, donde estén, pueden descansar tranquilos. Estamos los tres vivos. No pueden con los Ruiz Dameri”, dijo a Página/12 María de las Victorias Ruiz Dameri.

Laura se convirtió en la nieta número 90 en ser recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo. Recibió el resultado del análisis del Banco Nacional de Datos Genéticos que confirmaba su identidad biológica el martes en el despacho de la jueza María Servini de Cubría. No había querido sacarse sangre para la prueba genética, pero la magistrada ordenó un allanamiento para obtener su ADN. María de las Victorias también estuvo el martes en Tribunales. No habló con su hermana, aunque pudo verla y reconocer el parecido con su mamá. “Por ahora ella no quiere acercarse. Debe estar shockeada, estuvo con un apropiador, que es el mismo que torturó a mi vieja. Yo la voy a esperar el tiempo que quiera”, aseguró María de las Victorias, desde Rosario. En la comunicación telefónica se mezcla la voz de una nena. La hija menor de María de las Victorias, de un año. La mayor tiene cinco. Además, Laura tiene otra sobrina: la hija de Marcelo que nació el martes, el mismo día que ella confirmó que era hija de desaparecidos.

Silvia Beatriz María Dameri y Orlando Antonio Ruiz militaban en Montoneros. Tuvieron a Marcelo en octubre de 1976 y pocos meses después se fueron del país. En 1978, en Suiza, nació María de las Victorias. Los cuatro volvieron a Argentina a comienzos de 1980, en el marco de la Contraofensiva. En mayo, fueron secuestrados. Silvia estaba embarazada de cinco meses. Laura nació en la ESMA. Pero creció con otro nombre.

“Me acuerdo del lugar. Las columnas. Me acuerdo de estar atada a una cama elástica muy vieja. Me acuerdo que había mucha gente. Son recuerdos hilvanados”, relató María de las Victorias, que tenía tres años cuando fue a parar al centro clandestino. Cuando los represores decidieron deshacerse de ella, la dejaron en la puerta del sanatorio de niños de Rosario con una carta escrita a máquina: “Me llamo Victoria. Mis padres no me pueden cuidar. Que Dios los ayude. Gracias”. Su hermano Marcelo llevaba exactamente el mismo mensaje pero con su nombre. A él lo abandonaron en Córdoba. Marcelo y María de las Victorias fueron adoptados legalmente. El recuperó su identidad en 1989, ella en 2000: “Me vi en el diario en una foto y dije ‘ésta soy yo’ les conté a mis padres adoptivos y ellos me acompañaron a Abuelas, donde ya habían recibido una denuncia anónima que decía que yo podía ser hija de desaparecidos. Yo siempre supe que era adoptada pero creía que me habían abandonado”.

Laura recorrió otro camino. Fue apropiada por el ex prefecto Antonio Azic. El represor, miembro del grupo de tareas de la ESMA, ya se había quedado con otra niña nacida dos años antes en el mismo lugar: Victoria Donda, quien recuperó su identidad en 2004 y hoy es diputada nacional.

Desde hace tiempo las Abuelas sospechaban que Azic era el apropiador de Laura Ruiz. De hecho, el ex prefecto ya fue procesado por ese hecho. En la misma situación están el médico de la marina Carlos Octavio Capdevilla, quien asistió el parto de Silvia Dameri en la “Huevera” –que era también una sala de torturas– y el represor Oscar Rubén Lanzón. El subprefecto Jorge Manuel Díaz Smith está prófugo. Los sobrevivientes aseguraron que Juan Alemann, quien fue secretario de Hacienda de la dictadura, estuvo en la ESMA para ver a los Ruiz, a quienes vinculaban con un atentado en su contra.

Los ex detenidos desaparecidos Carlos Lordkipanise y Víctor Basterra vieron a los Ruiz en el centro clandestino. Contaron que Silvia “estaba muy panzona, con un embarazo muy avanzado” y a pesar de eso “fue torturada por el propio Azic”. Silvia y sus tres hijos fueron llevados a una quinta que el grupo de tareas de la ESMA alquilaba en General Pacheco. A la mujer –relataron– le cortaron el proceso de lactancia mediante la aplicación de inyecciones”.

El ex prefecto fue el represor que torturó a Lordkipanise junto con su hijo de apenas veinte días: “Me amenazó: ‘Si no hablás, le reviento la cabeza contra el piso a tu hijo’. le dije que no tenía nada que decir, entonces me lo puso en mi pecho y me pasó corriente eléctrica”.

“La verdad tarde o temprano sale a la luz. Los tres hermanos recuperaron su identidad y juntos podrán reconstruir la historia familiar que el terrorismo de Estado les quiso robar”, señalaron las Abuelas en un comunicado.

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Silvia Dameri y Orlando Ruiz fueron secuestrados en 1980 y llevados a la ESMA con sus hijos.
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