EL PAíS › ALDO FERRER

Pensando en la economía futura

Que Lula sea presidente de Brasil cambia el panorama de la región también en la economía. Tres economistas discuten las puertas que se abren para renegociar la deuda, dejar roles añejos y plantear políticas de desarrollo que convengan al Brasil y a Argentina.

Brasil está en una situación financiera complicada. En la medida en que trate de manejarla dentro de los criterios tradicionales, se le impondrá un crecimiento lento a largo plazo y un empeoramiento de los problemas sociales. El nuevo gobierno va a enfrentarse con el dilema de cómo resolver esta vulnerabilidad externa, de manera que sea consistente con una política de reactivación y aceleración del desarrollo económico. Habrá que ver si esto culmina en un replanteo de la deuda sin llegar necesariamente a la cesación de pagos. Pero Lula ciertamente tendrá que optar por una alternativa: seguir el juego de los mercados o poner en marcha la economía. La experiencia argentina de estos últimos meses, desde que se ha declarado la cesación de pagos de una parte de la deuda, revela que en todo caso una situación de ese tipo es consecuencia de un malestar muy profundo. Surge el interrogante de qué se hace a partir de allí. A mí me parece que el escenario internacional hoy es mucho más flexible, incluso por la percepción que existe de los riesgos que plantean la volatilidad de los mercados y las consecuencias económicas y sociales. Por lo tanto, creo que hay un espacio de negociación mucho más amplio, posibilidades de replanteos de la cuestión desde un país deudor como Brasil, o Argentina, distintos que en el pasado. Pero esto depende en definitiva del contexto en que se dé un replanteo del tema de la deuda: si se da en un escenario de desorden, como sucedió en Argentina, o se da en el contexto de un replanteo que ubique una nueva negociación de la deuda en una estrategia de crecimiento, de movilización de la capacidad productiva, de equidad, de distribución del ingreso. Este es el gran tema. Tenemos que salir del círculo vicioso de estar encerrados en la deuda y de pensar en temas estrictamente financieros; hay que comenzar a pensar en términos de producción, trabajo, expansión. Es en este contexto donde hay que plantear el asunto de la deuda y el tema de la reinserción internacional de nuestros países. Lo que pase en Brasil seguramente va a tener influencia en el escenario internacional, en América latina y en la relación con Argentina. Sería muy importante que dos países de esta importancia se pusieran de acuerdo para manejar juntos y con más eficacia una situación tan difícil. Si Lula queda atrapado en los mercados no va a poder satisfacer los compromisos que ha asumido con el pueblo brasileño. No se trata de tirar la casa abajo, sino de buscar los espacios abiertos dentro de un planteo fuerte en el entendimiento de que nuestros países no son absolutamente indefensos frente a los mercados y las corrientes especulativas de capital. Hay posibilidad de plantarse para hacer una negociación distinta: asumir que tenemos que apoyarnos en nuestros recursos, fortalecer los balances de pagos, establecer políticas fuertes de exportaciones, de integración en el Mercosur hacia una estrategia de crecimiento.

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Lula al frente de la huelga metalúrgica de 1979.
 
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