EL PAíS › LA JUEZA DEL CASO NOBLE RECIBIó UN AMICUS CURIAE DE RECONOCIDOS ESPECIALISTAS

Una presentación científica

“No hay forma de fraguar los resultados, ya que son obtenidos de forma automatizada y la información queda documentada electrónicamente”, explicaron Alberto Kornblihtt, María Mercedes Lojo, Diego Golombek, Alberto Díaz y Alejandro Rubén Darío Krimer.

Un grupo de científicos expertos en biología y genética se presentó ante la jueza Sandra Arroyo Salgado con el objetivo de “aportar su saber en referencia a determinadas cuestiones puntuales sobre los análisis de ADN que permiten la identificación de personas y los bancos o instituciones que almacenan material genético”. Los profesionales elaboraron un escrito bajo la figura del amicus curiae que hicieron llegar a la magistrada que tiene a su cargo el caso de los hijos adoptivos de la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble.

“No hay forma de fraguar los resultados, ya que éstos son obtenidos de forma automatizada y la información queda documentada electrónicamente. Por otra parte, en el caso que nos ocupa, y dado el carácter del estudio, los perfiles de los individuos objeto de prueba pueden ser reproducidos tantas veces como se requiera. De este modo, la veracidad de los resultados puede ser confirmada por cualquiera de las partes en litigio, a modo de control”, dijeron Alberto Kornblihtt, María Mercedes Lojo, Diego Golombek, Alberto Díaz y Alejandro Rubén Darío Krimer.

Kornblihtt es especialista en biología molecular y genética molecular. Es profesor titular plenario de Biología Molecular en la Facultad de Ciencias Exactas, investigador superior del Conicet e investigador internacional del Howard Hughes Medical Institute de Estados Unidos. Recientemente ha sido nombrado miembro del Consejo de Revisores de la revista Science. Lojo es jefa del servicio de Análisis Comparativo de ADN dependiente de la Dirección General de Asesorías Periciales de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires y presidenta de la Sociedad Argentina de Genética Forense. Golombek es doctor en Ciencias Biológicas, profesor de la Universidad de Quilmes e investigador principal del Conicet. Díaz es el director del centro de Investigación y Desarrollo en Biotecnología Industrial del INTI, es profesor de la UBA y de la Universidad de Quilmes. Krimer es asesor de la dirección del centro de Biotecnología Industrial del INTI y fellowship en el International Center of Genetic Engineering and Biotechnology de Trieste, Italia. Ocupó cargos de responsabilidad en áreas de desarrollo científico y desarrollo en laboratorios nacionales de primer nivel.

Los cinco especialistas señalaron en el escrito que hicieron la presentación “en el entendimiento de que la ciencia debe dar respuesta a los problemas que aquejan a la sociedad”. El amicus curiae es también una réplica a los cuestionamientos al Banco Nacional de Datos Genéticos que hicieron los abogados de Clarín, puntualmente el ex juez Gabriel Cavallo.

Los científicos explicaron que la aplicación del análisis de ADN en casos de filiación es una práctica universalmente aceptada en el ámbito judicial e indiscutible en el ámbito científico: “El experto que realiza el análisis basa sus conclusiones en resultados experimentales y esos resultados quedan documentados. De esta forma cualquier especialista en el tema se encuentra posibilitado para realizar el control de los mismos. El análisis es reproducible, lo que habilita la facultad de realizar una contraprueba, en el caso de ser ésta considerada necesaria. Esto es posible aun cuando se trate de personas fallecidas. En estos casos, como medida extrema, se puede recurrir a la exhumación”. También relataron por qué no es posible manipular un perfil genético a partir de los distintos métodos usados para determinarlos.

Otra precisión que realizaron es que “en los casos en que los resultados no excluyen el vínculo biológico, el valor de las observaciones experimentales como prueba científica es valorado a través del cálculo de probabilidades. La probabilidad de los resultados obtenidos se calcula bajo las dos hipótesis en compulsa (v.gr. si pertenece al grupo familiar alegado vs. si no pertenece al grupo familiar alegado). La versatilidad de la prueba permite trabajar con valores confiables para aceptar la hipótesis como probada. Si el umbral probabilístico no es superado estaríamos enfrentando un resultado inconcluyente, pero nunca un falso positivo”.

“El planteo de la posibilidad de alteración o cambio de perfil genético de una muestra en el tiempo es una falacia sin fundamento científico. Más aberrante aún es considerar que estos cambios puedan ocurrir de modo tal que los resultados del análisis contribuyan a demostrar la existencia de un vínculo que no existe. Si esto fuera así, los hipotéticos cambios deberían ser, en este caso, programados y no fruto del azar. Un hecho técnicamente imposible”, señalaron.

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El amicus curiae es también una respuesta a los cuestionamientos al Banco Nacional de Datos Genéticos.
Imagen: Rafael Yohai
 
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