EL PAíS › OPINION

La educación de las mujeres

Por Estela Carlotto, Nora Cortiñas y Marta Maffei

En setiembre del 2000 la Asamblea General de la ONU adoptó como una Meta de Desarrollo para el Nuevo Milenio “eliminar las desigualdades de género en la enseñanza primaria antes del 2005 y en todos los niveles educativos al 2015”, siguiendo los pasos de la Conferencia de Dakar en dirección a lograr el acceso pleno e igualitario de niñas y mujeres a la enseñanza de buena calidad.
Numerosas investigaciones realizadas durante los últimos 20 años por distintos organismos especializados han demostrado el rendimiento y el beneficio social aportado por la inversión realizada en la educación de mujeres y niñas. Aun los Organismos de Crédito, a regañadientes, han reconocido también el impacto que tiene en el crecimiento económico.
En este sentido los sindicatos de educadores latinoamericanos, reunidos en Costa Rica del 1º al 4 de abril de 2003, hemos resuelto ratificar nuestro compromiso para encontrar soluciones concretas a una realidad que está muy lejos de ser todo lo igualitaria que se pregona en materia de género.
- Porque 860 millones de personas en el mundo permanecen analfabetas y dos tercios de ellas son mujeres.
- Porque cada año mueren 12 millones de niños menores de 5 años por enfermedades evitables y porque por cada año que sus mamás hubieran permanecido en la escuela esta mortalidad hubiera descendido casi un 8 por ciento.
- Porque cuando una niña y una adolescente se educan, el riesgo de embarazos infanto-juveniles se aleja.
- Porque los niños menores de dos años se enferman la mitad y mejoran mucho su nutrición cuando la mamá ha recibido educación, aun en la adversidad de hoy.
- Porque la nutrición y la salud de toda la familia mejoran con la educación femenina.
- Porque una mujer educada organiza una familia que se educa.
- Porque la mujer sin educación reproduce sin proponérselo los códigos de dominación machista que favorecen violación de sus propios derechos y los de sus hijos.
- Porque la igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades debe ser una realidad concreta para todos y todas.
- Porque para que esta igualdad sea real, las niñas no deben tener dentro ni fuera del hogar tareas ni responsabilidades mayores que sus hermanos varones, aun cuando sean más capaces o más diligentes para realizarlas.
- Porque la humanidad necesita incorporar al proceso de conocimiento la creatividad, la inteligencia y la responsabilidad de millones de mujeres que cotidianamente demuestran su valor y su capacidad para luchar y defender los derechos humanos fundamentales.
- Porque necesitamos reflexionar esta realidad en nuestras escuelas, en nuestras familias, en los medios de comunicación que “venden” imágenes femeninas como portadoras sólo de físico y de lo puramente aparente y superficial.
- Porque salir de la corrupción, la manipulación y el desempleo nos exige incorporar, como lo plantea la CTA, a todos los actores en un proceso dinámico de cambio, de compromiso y protagonismo absolutamente inalcanzable sin nuestras mujeres.
Por todo eso, vamos a promover en nuestras escuelas la difusión y el debate sobre la urgencia y la necesidad de incorporar dinámicamente a la mujer al proceso de conocimiento científico y tecnológico sin reservas, sin limitaciones y sin restricciones de ninguna naturaleza.
Aunque siempre son bienvenidos, no alcanzan los homenajes en el Día de la Madre o cada 8 de marzo en recuerdo a las mujeres víctimas de la explotación laboral.
Educar para la igualdad, para la liberación, para eliminar todos y cada uno de los perversos mecanismos de la dominación que, como la desigual distribución del conocimiento profundiza todas las desigualdades.

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