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La ONU no trató el caso Cuba para evitar un revés de Estados Unidos

La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas postergó para hoy el pronunciamiento sobre la situación en Cuba. EE.UU. no pudo imponer su texto, y tendría que conformarse con la propuesta uruguaya.

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU postergó un día el veredicto sobre la situación de Cuba, al no haber consenso en torno a un texto de condena dura al gobierno de Fidel Castro que propiciaba Estados Unidos. De esta manera, el delegado argentino en el organismo no pudo cumplir la orden del presidente Eduardo Duhalde de cambiar el voto condenatorio de los últimos doce años por la abstención, en sintonía con la postura brasileña. El ex presidente Carlos Menem sostuvo que jamás habría votado a favor de “un genocida como Castro” pero que ése era “el pensamiento del presidente interino Duhalde, que está alineando a la Argentina en una situación en la que nunca estuvo y ahora está apoyando a Cuba”.
Luego del traspié de ayer, a Estados Unidos no le queda otra que apoyar el proyecto de resolución patrocinado por Uruguay, Perú y Nicaragua, que evita una condena explícita y que le pide a Castro que acepte la visita de una representante de la comisión. En Cuba, la expectativa era que esta iniciativa tampoco consiguiera los votos suficientes y que también se cayera. El año pasado, la condena fue aprobada por apenas dos votos.
Duhalde volvió a justificar ayer su determinación de cambiar la posición argentina en la reunión de este año. “Argentina no puede condenar a un pequeño país bloqueado cuando vemos por televisión que se afectan los derechos humanos en Irak y ahora se está amenazando a Siria, donde millones de personas son víctimas de una decisión unilateral de los Estados Unidos”, remarcó el Presidente.
En su apoyo, al menos por una vez, salió Adolfo Rodríguez Saá. “Estoy de acuerdo con la posición de Argentina y de Brasil”, sostuvo el candidato del Movimiento Nacional y Popular. “El Adolfo” hizo gala de su discurso amplio: se manifestó “categóricamente” en contra de la pena de muerte y a favor de la democracia, pero también dijo ser “categóricamente solidario con la hermana República de Cuba”.
En cambio, quien potenció su papel anticastrista fue Menem, artífice del voto condenatorio argentino por más de una década. “Hubo tres fusilamientos a través de un juicio sumario, más de treinta detenidos por el solo hecho de ser escritores, pintores, hombres y mujeres de la cultura; eso es democracia o es una dictadura”, dijo el ex presidente para justificar el calificativo de “genocida” a Fidel Castro. “Estoy en contra de la guerra y en contra de los dictadores, sean de derecha o de izquierda”, dijo ayer Menem.
Sin embargo, no todos en la familia piensan lo mismo. El hermano del ex presidente, el senador y titular de la Comisión de Relaciones Exteriores, Eduardo Menem, afirmó que antes que condenar a Cuba hay que levantarle el embargo “que lleva al pueblo a sufrir toda clase de privaciones”. El senador Menem utilizó casi los mismos argumentos que Duhalde para respaldar la abstención. “Habría que medir a todos con la misma vara, no solamente por los intereses de Estados Unidos”, afirmó el senador y agregó que “no se justifica que esa misma actitud no se asuma en otros países donde se violan los derechos humanos”.

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En Cuba, se fortaleció el repudio a la actitud de condena a Estados Unidos.
 
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