EL PAíS › DETIENEN A REPRESOR PROFUGO CUANDO VA AL MEDICO

Tener corazón es un problema

Resultó que el represor Julio César Bellene tenía corazón. Se supo cuando el ex subjefe del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército durante la dictadura debió hacerse atender de urgencia por un malestar cardíaco y apareció por el Hospital Militar. De esa forma, Bellene abandonó su condición de prófugo y fue detenido por orden del juez federal Claudio Bonadío, en el marco de la causa en la que se investiga el secuestro, desaparición y asesinato de militantes de Montoneros ocurridos durante la llamada “contraofensiva”, a fines de 1979 y principios de 1980. Bellene, de 72 años, le dijo a Bonadío que “no sabía nada” de lo que lo acusaban, por lo que volvió al Hospital Militar pero en condición de detenido.
El ex coronel Bellene integraba el listado de siete prófugos en la causa, entre los más de cuarenta represores que Bonadío ordenó detener hace casi un año. Entre ellos se destacaban el ex dictador Leopoldo Fortunato Galtieri –falleció en enero pasado mientras se encontraba detenido–, el ex jefe del I Cuerpo del Ejército, Carlos Guillermo Suárez Mason y quien fuera el último jefe de esa fuerza durante la dictadura, Cristino Nicolaides.
En este expediente se investigó por primera vez en forma exhaustiva cómo funcionó el tenebroso Batallón de Inteligencia 601, en donde Bellene ocupó un lugar preponderante. Luego de examinar el rol cumplido por aquellos años por la comunidad de inteligencia, Bonadío llegó a la conclusión que los miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que participaron de la represión ilegal formaron una asociación ilícita subversiva.
Con la “contraofensiva” planeada por los jefes de Montoneros volvieron al país una veintena de militantes que primero fueron secuestrados y luego asesinados. Quince desaparecieron poco después de entrar a la Argentina mientras que otros dos fueron detenidos en Río de Janeiro. En el caso de Lorenzo Ismael Viñas –hijo del escritor David Viñas– y del padre Jorge Adur, los secuestraron en Uruguayana cuando intentaban salir hacia Brasil. Luego de quedar detenido en el Hospital Militar, Bellene fue conducido al despacho de Bonadío para que le tomara declaración. El represor se limitó al consabido “no sabía nada” y aclaró que su área era la contrainteligencia. El juez lo mandó devuelta al Hospital para que fuera atendido de su dolencia cardíaca pero permanecerá en condición de detenido y a disposición del juzgado.

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