EL PAíS › MAURICIO MACRI AHORA TIENE UN PROYECTO PRESIDENCIAL

El dueño de la pelota quiere jugar

Amaga con incursionar en política. Ya se reunió con militares y empresarios. Tiene vínculos con Manzano, Puerta y Nosiglia. Votó a la UCeDé, coquetea con el PJ y se distancia de Carrió.

 Por Fernando Cibeira

Y en una semana, Mauricio Macri se convirtió en candidato a presidente. Ya lo había intentado con la Jefatura de Gobierno porteño y la senaduría, pero los números nunca le dieron y optó por preservarse. Ahora, en medio del desbande de la clase política, Macri piensa que dio con el momento en el que puede mostrarse como una cara nueva. Con todo, en la fundación Creer y Crecer, su cuartel general, todavía no quieren que le digan candidato, aunque hable y actúe como tal. “Mientras más digo que no, más dicen que soy candidato”, explica, como si se molestara. El empresario asegura que sólo está reuniendo equipos técnicos para que armen un proyecto para cada área de la actividad nacional. Y que fue en ese contexto que el lunes pasado tuvo su poco oportuno encuentro con el jefe de la Armada, almirante Joaquín Stella. “Coincidimos en la necesidad de refundar la Nación”, explica. “Pero estoy tranquilo con mi conciencia, para mí no hay otra forma de vida que en democracia.”
Macri lo expone más o menos así: tiene 43 años, una considerable fortuna, una mujer bonita y encima, como presidente del club, sacó a Boca campeón del mundo. Con las necesidades básicas satisfechas, entonces, está dispuesto a dedicarle una década de vida al país. ¿Desde dónde? Es lo que todavía no quiere decir, pero es fácil imaginar. “En los grandes enunciados estamos todos de acuerdo: hay que bajar la desocupación, la mortalidad infantil, mejorar la educación. El problema es cómo, y de eso quiero ocuparme”, le explica a Página/12 en la sede de su fundación, a dos cuadras del Zoológico. Según insiste, si luego a esos proyectos los aplica él o cualquier otro, da lo mismo. Sí, es un tanto difícil de creer.
Como todo candidato, Macri no se cansa de repetir las consignas de su ideario. La principal: quiere terminar con la improvisación de los presidentes. En general, el discurso de Macri no se diferencia mucho del de cualquier hombre de negocios liberal preocupado por la ineficiencia del Estado, aunque haya amasado buena parte de su fortuna en contratos públicos. A eso le agrega una lista de datos estadísticos sobre modelos exitosos que quiere copiar: España, Portugal o Australia.
Entre los políticos, Macri sólo admite una gran cercanía con el senador Ramón Puerta, brevísimo sucesor de Fernando de la Rúa. Puerta es empresario y misionero como él, y se conocen desde hace años. “Soñamos juntos un mismo proyecto”, explica. Lo curioso es que Puerta también quiere ser presidente en el 2003.
En el PJ porteño, varios dirigentes conversaron con Macri en los últimos tiempos. “Como no le daban bien las encuestas, no se animó a ser candidato a jefe de Gobierno ni a senador. Yo creo que puede terminar siendo el vice de alguien. Incluso, no sería extraño que termine saliendo una fórmula Puerta-Macri”, respondió un dirigente del distrito que comparte con el empresario la amistad de Puerta y las simpatías por Boca. También hay quienes entienden que a Puerta le cierra su proyecto presidencial llevando a Macri como candidato a jefe de Gobierno en el 2003.
Un consultor que hizo trabajos para Macri confirmó el dato de las encuestas, que no se habrían modificado. “Mauricio siempre tuvo un 5 por ciento de votos propios y hoy está más o menos por ahí, muy lejos de los que mejor andan en Capital y en el Conurbano, como Carrió y Zamora”, precisó. Es que la crisis de la dirigencia política corrió al electorado porteño hacia la izquierda. Por eso, según el encuestador, Macri se habría convencido de buscar un horizonte político fuera de la Capital. Su amigo, el empresario Francisco de Narváez, le dijo de armar la fundación y apuntar a un proyecto presidencial. La caótica Argentina de hoy en día da para que algunos piensen que no es muy difícil terminar en el sillón de Rivadavia.
El consultor se detuvo en uno de los detalles que más complica las aspiraciones políticas de Macri. De las encuestas cualitativas surge quecada vez que la gente escucha su apellido, lo asocia de inmediato con su padre, Franco, y a él con la deuda del Correo Argentino, las licuaciones millonarias, la noche y las modelos jóvenes. Todo un problema. Por eso, Macri hijo se preocupa en aclarar que desde el 2000 no ocupa más puestos directivos en el grupo empresarial y que, lo que se dice cargos, actualmente sólo es presidente de Boca y de su fundación.
Macri escapa a las definiciones. “No existe eso de derecha y de izquierda, son cosas del pasado”, responde. En una columna que escribió para la revista Trespuntos se calificó de centro, aunque ahí mismo eligió atacar a Carrió, tal vez en una estudiada elección de enemigo. Macri es un ex votante de la UCeDé que se dice independiente pese a que aspira a postularse por el PJ, al que se siente ligado desde el giro a la derecha del menemismo. “En el peronismo siempre me tuvieron en cuenta”, sostiene.
Tampoco define en qué se diferencia lo suyo del modelo en vigencia. Dice que hay que refundar la Nación comenzando por la Justicia, a la que califica como “la institución más desprestigiada”. Pero olvida recordar lo sucedido en noviembre pasado, cuando la Cámara de Casación lo absolvió en una causa por contrabando de autos por unos 100 millones de pesos, en un fallo considerado insólito en Tribunales, ya que el delito estaba prácticamente probado y la Cámara no suele inmiscuirse en cuestiones probatorias. Macri tampoco quiere definirse sobre el gobierno de Duhalde y la pesificación, una medida que le permitió a su padre licuar una deuda de 472 millones de dólares. Sólo atina a responder que la pesificación es una gran ventaja para las empresas que venden al exterior.
Si no se entra en detalles, el discurso de Macri podría ser el de cualquier partido. Pragmático, eficientista, el empresario dice que sólo convoca a quienes tengan un prestigio que poner en juego. “Hay una lógica de la eficiencia. Yo le podría decir a Riquelme: ‘Te pago 4 millones de dólares para que renueves el contrato’, y todos me felicitarían. Pero Boca no tiene esa plata y la gente no me eligió para eso”, añade. Aclara que su proyecto estará listo recién en la fecha de elecciones fijada, septiembre del 2003. Es que si hay comicios antes, como piden Carrió o De la Sota, Macri ve difícil que pueda presentarse sin haber caminado el país.
Pero su discurso se perfila cuando insiste en machacar sobre las deficiencias del Estado y sólo ante una pregunta reconoce algo de la culpa que le corresponde a la clase empresarial. “Todos los que tuvimos algún grado de poder somos responsables”, admite. O también se define cuando dice que el fin del delarruismo quedó sentenciado cuando sacaron al menemista Pedro Pou –un favorito del establishment– del Banco Central. Y, por si algo faltaba, todavía está aquella visita a Stella.
Junto a Ricardo López Murphy y a Patricia Bullrich, se engloba a Macri como candidato presidencial de la derecha. Y que su asunción podría anticiparse si la situación social se desborda y se produce un golpe que coloque al frente de la Rosada un gobierno cívico-militar. En medio de esos rumores, dentro de todas las personas con las que podía reunirse, Macri decidió encontrarse con el jefe de la Armada. “¿Cómo voy a hacer una propuesta para Defensa sin antes pedirles opinión a ellos?”, se justifica. La reunión fue el lunes pasado y, según Macri, no se hizo en ningún marco conspirativo. “Yo estoy tranquilo: jamás se me ocurrió dedicarle una década de mi vida a mi país para formar una dictadura”, remarca. En el encuentro se habló de política y de la crisis social, pero jura que no se analizó una posible salida golpista. “Se quiere generar un ambiente de miedo general”, dice, pero no identifica a los responsables.

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