EL PAíS › LA INVESTIGACIóN SOBRE LOS APORTES A LA FUNDACIóN DE LA VICEPRESIDENTA

El comprobante te lo debo

Amigos, familiares, empleados y colaboradores declararon que dieron plata en efectivo para la fundación SUMA pero no les entregaron recibos. En algunos casos, lo que aportaban representaba un porcentaje elevado de sus sueldos.

 Por Irina Hauser

Pagaron hasta 15.000 pesos algunos. Nadie les dio un recibo. “Todo era informal”, dijeron ellos mismos. En algunos casos, lo que aportaban representaba un porcentaje elevado de sus sueldos. Pero se los pedía Gabriela Michetti para la fundación SUMA, y entonces lo donaban. Ese es el panorama que surge de las declaraciones de los testigos que la vicepresidenta presentó en la causa en la que debe explicar el origen del dinero que le robaron de su casa (245.000 pesos y 50.000 dólares) después del balotaje del año pasado. Son amigos, amigas, familiares y colaboradores de ella, que relataron que les dieron dinero en efectivo a los encargados de “hacer una vaquita”, que según las declaraciones eran la hermana de Michetti, Silvina Michetti, su jefe de despacho, Santiago Riobó, y el senador Federico Pinedo.

El abogado Leonardo Martínez Herrero, denunciante en la causa, recordó –por empezar– que de acuerdo a una resolución elemental de la AFIP, las fundaciones no pueden recibir donaciones en efectivo. Advirtió que hasta el contador de Michetti, Marcelo Domínguez, declaró que le hizo un aporte en efectivo y sin recibo, “desconociendo esa norma básica”. En los últimos días también declararon en el juzgado de Ariel Lijo otros colaboradores de la vicepresidenta, que admitieron que le dieron plata para SUMA en las mismas condiciones de informalidad. Michetti ofreció estos testigos porque debe justifica el origen de 200 mil pesos que le robaron de su casa, que dijo que era para la cena anual, que se hacía a fines de noviembre del año pasado, de la fundación que preside.

Riobó trabaja con Michetti desde 2012 y maneja su despacho en el Senado. Declaró en el juzgado que ella les pidió a quienes trabajan allí si podían aportar para SUMA, y que todos lo hicieron. Para eso, dijo, él mismo habilitó un cajón con llave donde iba guardando, en noviembre del año pasado, el dinero que recibía. Recordaba que pusieron plata María Alejandra Illia, María Conte Grand y Paula Schuster y que Pinedo también le llevó un sobre con donaciones del titular del Sistema Federal de Medios, Hernán Lombardi, el ministro de Modernización Andrés Ibarra, Gabriela Ricardes y Marina Klemensiewitz. Contó que Lombardi donó 15000 pesos y el resto entre 5000 y 10.000. El mismo puso 2.500 cash y había aportado con anterioridad, aunque con tarjeta de crédito.

Illia, en efecto, reconoció haber hecho aportes en cuatro ocasiones. Dos para las cenas solidarias de 2014 y 2015, cuando pagó con tarjeta (3000 pesos la última), más aportes mensuales, también con tarjeta de crédito Visa Banco Nación, de 500 pesos, y en efectivo añadió 5000 pesos. Illia es la prima hermana de Michetti y es hoy su secretaria privada. “Gabriela hizo un pedido a los que trabajamos con ella”, justificó. Al momento de hacer su último aporte, cobraba entre 25.000 y 30.000 pesos mensuales, con lo cual aportó más de un cuarto de su sueldo entre la cena y el dinero en efectivo.

El relato de María Elizabeth Conte Grand, esposa de Luis Majul, es parecido. Ella trabajó con Michetti desde 2007 hasta febrero último y dice que tienen una relación de mucha cercanía, a punto tal que la vicepresidenta es madrina de su hija Victoria. Conte Grand declaró que puso 7000 pesos en 2014 y 10.000 en 2015, que le dio a Riobó en mano. Que cree que ganaba unos 35.000 pesos pero que no se acuerda con exactitud porque “nunca estuve pendiente de esto”. Fue tesorera de SUMA, pero en un primer período donde dice que no tuvo actividad y que de todos modos una contadora se ocupaba de todo.

En todos los testimonios se repite este patrón: su última donación fue en efectivo, en noviembre del año pasado; si aportaron con anterioridad, lo hicieron con tarjeta. Nadie obtuvo ningún recibo de la fundación SUMA. Todos dicen que se los quedaron debiendo, pero justifican que como el dinero fue robado, no les dieron nada.

También hicieron relatos similares Alain Dujean, francés, amigo de Michetti, que en 2015 aportó 15.000 pesos a la cena de SUMA . Dos mil pesos en efectivo. Contó que Silvina Michetti había hecho una cena especialmente para pedirles “si podíamos ayudara organizar la cena solidaria de 2015. Le entregué el dinero tres o cuatro días después” de ese encuentro, dijo. Fernando Subirats, gerente periodístico de Radio Nacional, dijo que conoce a la vicepresidenta por su trabajo de periodista y porque su esposa, Paula Schuster, trabaja con ella. Aportó, precisó, 5000 pesos de manera “informal”, en efectivo.

El abogado Martínez Herrero pidió que se incorporen las declaraciones juradas de los testigos, porque quiere cotejar si declararon sus aportes ante la AFIP. “La forma en que Michetti juntaba la plata en el Senado es muy llamativa. Es curioso que todos los empleados le den parte importante de su sueldo”, le dijo a este diario. “Los testigos que ella puso –señaló Martínez Herrero– son empleados y conocidos que tratan, además, de justificar la suma de dinero que aquí se investiga, pero nadie tiene comprobante de nada, ni el arquitecto que se supone que le hizo las reformas, para las cuales tenía Michetti reservados los otros 40 mil pesos robados”. El denunciante pidió también “que se investiguen los movimientos que tuvo la fundación porque según la AFIP declaró 4.100.000 pesos en 2015, pero el informe de transparencia de SUMA decía, 3,3 millones. Es todo dudoso”.

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La vicepresidenta Gabriela Michetti debe explicar el origen de los 200 mil pesos que le robaron en su casa.
 
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