EL PAíS › PODRIA LOGRARSE EL RECHAZO DEL JUICIO POLITICO

La impunidad está más cerca

 Por Felipe Yapur

La definición del juicio político a la Corte Suprema está cada vez más cerca. Ayer, el justicialismo concretó su anunciado pedido de preferencia del tratamiento del dictamen acusatorio para la próxima sesión ordinaria. El cuerpo no lo llegó a votar. Por un acuerdo previo, el radicalismo solicitó un cuarto intermedio hasta la semana que viene. Si bien la UCR dejó sentado que su intención es juzgar a los supremos, con la actitud asumida ayer el conflictivo tema ha comenzado a destrabarse. Todo indica que en los próximos 15 días el juicio finalmente llegará al recinto.
El cuarto intermedio conseguido por el PJ puede ser leído como un avance significativo para los que pretenden la impunidad de los supremos. La actitud del radicalismo les permitió abrir una verdadera instancia de negociación. Algunos diputados de la UCR creen –varios con increíble candidez– que esto les permitirá conseguir de sus pares oficialista una vuelta a comisión del dictamen acusatorio. En ese sector está enrolado el titular del bloque Horacio Pernasetti. Otros radicales, en tanto, piensan que podrán acordar la destitución de algunos miembros de la Corte. Ninguna de estas opciones está en la cabeza de los peronistas. Los menemistas se oponen al regreso del dictamen a comisión porque sostienen que la juicio a los cortesanos no se desactiva. El resto de los sectores internos del PJ tampoco quiere la destitución parcial de la Corte porque le permitirían a Eduardo Duhalde, un presidente en retirada y con un hiperdevaluado poder, designar a hombres de su confianza en el más alto tribunal de la Justicia argentina.
Pero para llegar a esta instancia fueron necesarias intensas negociaciones. Durante la tarde, Pernasetti mantuvo largos encuentros con su par del PJ, Humberto Roggero, y el presidente de la Cámara baja, Eduardo Camaño. Los peronistas intentaban desactivar la amenaza del radicalismo de no dar quórum a la sesión ordinaria. Los hombres de Pernasetti habían acordado, con manifiesta dificultad, no apoyar el pedido de preferencia del justicialismo. Acompañar esa petición significaba ponerle fecha al tratamiento del dictamen acusatorio. Casi sobre la hora de la reunión de Labor Parlamentaria, el ámbito donde se acuerda el orden del día, los peronistas le sacaron un sí a los radicales. Es decir, sentarse en sus bancas, dar quórum, y aunque voten en contra el pedido del PJ, no impedir que el oficialismo consiga su cometido. Durante la reunión de Labor Parlamentaria, Pernasetti habló en ese sentido. Sin embargo, por la presión ejercida por el ARI, Autodeterminación y Libertad y el Frente por el Cambio, que anunciaron que no aportarían al quórum, el radical se retractó. Los justicialistas se mordieron los labios para no exteriorizar la cólera que les provocó ese cambio.
Tras una intensa conversación, los justicialistas consiguieron que Pernasetti no levantara a su gente de la bancas cuando el PJ expresara su preferencia y pidiera el cuarto intermedio. Con esto el oficialismo logró evitar un nuevo fracaso, como el sufrido a la mañana durante la sesión especial que habían solicitado y que apenas 105 diputados llegaron a sus bancas. De todas formas, el PJ consiguió alimentar sus esperanzas de poder garantizarles a los supremos la impunidad.

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