ESPECTáCULOS › EL FENOMENO DE LAS PELEAS A PANTALLA ABIERTA, UNA VERDADERA NUEVA INDUSTRIA

Por cada insulto, un nuevo punto de rating

Los “mediáticos” son la cara más grotesca del fenómeno, pero las peleas sirven para oficializar parte del estado de las cosas en la televisión. Qué hay detrás del enfrentamiento entre Tinelli y Pergolini, las cartas documento de Baby Etchecopar y las amenazas a Diego Gvirtz, productor de “TVR”.

 Por Mariano Blejman

No se trata de una mera ecuación: panelista A habla pestes de conductor B. Conductor B responde en su programa a panelista A, y de paso le pega al conductor A. Entonces aparece conductor C y utiliza su programa para reflexionar sobre la pelea entre A y B; al final, los dos últimos le pegan con un caño a conductor C. El varieté, en tanto, viene teñido de amenazas de envío de cartas documento, juicios orales y públicos y otros trámites que nunca se terminan de cumplir. La televisión sufre de incontinencia verbal, enfermedad que nunca pasa de primera instancia. Un ejército de personajes que se dicen de todo frente a cámara, pero nunca hacen demasiado por concretar las amenazas. Del bravucón al bravío, del que dice que hará lo que nunca hará, hasta el que le encanta pelearse para hacerse de rating propio. En los últimos meses, la televisión se convirtió en una pléyade de actores, conductores, periodistas y mediáticos –extraña raza, sin duda– que hablan de sí mismos, alimentando su ego, y le dan la espalda a la calle, que transcurre igual aunque con poca pantalla. A decir verdad, el mecanismo –el de la tele que habla de la misma tele– no es una novedad, aunque reflota con fuerza cada tanto, como si se tratara de ciclos económicos o ecuaciones matemáticas. Sin embargo, esta vez parecen ser otros los intereses ocultos detrás de las discusiones en cámara.
“Este es un año electoral, existen intereses económicos y políticos nuevos y fuertes. Los canales están cambiando de mano; el país es un caos; hay grupos tratando de sacar tajada y la tele es el medio masivo por excelencia que necesita rápidamente hacerse de rating”, opina Diego Gvirtz, realizador de “Televisión Registrada”. Gvirtz sabe del asunto en carne propia: ha recibido amenazas tanto públicas como privadas y sus mails fueron interceptados en varias ocasiones y difundidos en diversos programas de chimentos (“No sé cómo sucedió”, dice). En todo caso, el asunto no pasó a mayores. Para Carlos Rotemberg, presidente de Capit, “la televisión tiene que ir por delante sin la excusa de la crisis. Porque si en lugar de gordo digo que soy barroco, entonces lo malo ahora es bizarro. Pero esto no está confundido casualmente, está hecho adrede: cuando se pone la torta en la cara a un invitado, yo quiero saber quién puso la torta en la mano del que la tiró”, enfatiza Rotemberg, ex productor de Mirtha Legrand. “En Capit tenemos problemas más importantes para resolver en lo impositivo, pero terminamos horas discutiendo temas que mediáticamente interesan.”
En medio de la tormenta, Marcelo Tinelli, factótum de “El show de Videomatch”, presentó su renuncia a la Cámara de Productores Independientes de Televisión por diferencias insolubles con Mario Pergolini. Una alta fuente de la productora Ideas del Sur explicó a este diario que “Tinelli renunció a Capit porque no siente que se pueda estar con gente que no conoce, como Pergolini, y en quien no confía”. Las diatribas arreciaron cuando Tinelli creó el “Gran Cuñado Vip” (donde incluyó una lograda imitación de Pergolini) y aumentaron al saberse que en 2003 “Videomatch” se emitirá sólo para Univisión, en Estados Unidos.
Pergolini dijo en su programa de radio que Tinelli se irá del país, y Tinelli contestó sin nombrarlo que eso “es una pelotudez”. “Marcelo siente que lo tomaron de tarado y lo tratan como un grasa, pero jamás habló mal de Mario en el programa, nunca le contestó. Mario se cansó, en cambio, de tener actitudes infantiles.” El viernes Tinelli se fue de la Cámara, dejando a Fabián Scoltore en representación de Ideas del Sur. Un día antes, en la final del “Gran cuñado VIP”, el jueves, “Mario Pergolini” fue derrotado por “Adrián Suar”. El viernes esa imitación apareció de invitado especial de “Dadyvertido”. El verdadero Suar, en tanto, terció en la cuestión poniendo a competir a “Camino a la gloria”, el reality futbolístico de Cuatro Cabezas, con la segunda hora de “El show deVideomatch”, a partir de mañana. Pergolini ironizó sobre eso en el último “CQC”.
Pergolini no dijo demasiado esta vez, porque ése es el trabajo de las Cucarachas de “CQC”. Las cucarachas animadas dedicaron tres capítulos a Tinelli, en los que se hizo alusión a las cámaras ocultas arregladas, a la reiteración de sus chistes y al bajo nivel de sus comediantes. Lo que, al parecer, hizo efecto: Tinelli salió a buscar nuevos humoristas. En el último programa, las cucarachas –cuyos guiones son de Emiliano Geoggia y Ricardo Achart, revisados por el mismo Pergolini– presentaron un supuesto avance de “Contrafuego-The muvy”, mofándose de la serie de Baby Etchecopar en el 9: “La esposa muerta, el hijo muerto, el cerebro muerto”, comenzaba. Allí Baby amenaza a sus enemigos con la frase “los voy a llenar de cartas documento”. La historia en verdad venía de antes, cuando –después de las primeras críticas en “CQC” a “Contrafuego”– Baby aludió a la cocaína y acusó a Pergolini de haber “matado dos generaciones de jóvenes”.
De todos modos, el 90 por ciento de las veces el personaje de la semana para las cucarachas fue Daniel Hadad. Aun así, el bravucón Etchecopar no tuvo una buena semana: primero recibió la burla pública de Pergolini, quien puso en www.cqc.tv, como wallpaper, la carta documento en que Baby lo amenazaba con un juicio por calumnias e injurias. Era él quien tenía problemas legales: pocas horas después el juez Roberto Grispo lo procesaba, por considerarlo posible culpable de “instigación al delito” por haber dicho, el 4 de enero en Radio 10, que había que buscar a Nicolás Gallo, ex funcionario del gobierno de De la Rúa, y “cagarlo a patadas”. El juez le dictó un embargo sobre sus bienes por 30.000 pesos, aunque no prisión preventiva. El proceso puede terminar en un mediático y escandaloso juicio oral y público, si fracasa la apelación. El delito tiene una pena severa: dos a seis años de prisión.
Diego Gvirtz, de “TVR”, recibió varios aprietes debido a los constantes sarcasmos de su ciclo. Para él, habría que aclarar los tantos entre los diversos tipos de disputas: “La pelea Tinelli-Pergolini no es inventada. Y si bien nunca pasó a mayores, se trata de conflictos entre personalidades, de vanidades e intereses comerciales. Pero no se van a agarrar a trompadas porque lo que se juega es otra cosa. En cambio, los llamados ‘mediáticos’ que pululan por ‘Zap’ o ‘Rumores’ protagonizan peleas guionadas y/o arregladas. Nuestros conflictos son más que nada ideológicos. ‘TVR’ muestra la tele desde una óptica que no piensa igual que muchos del medio y tratamos de ser honestos con nosotros. Eso se toca con algún negocio que ni sabemos cuál es, al mostrar ciertas realidades o dobles discursos”.
El sainete de la verborragia televisada tiene integrantes en todas las franjas y a toda hora. La excusa para aumentar el rating da sobrada cuenta de que vale la pena. Por ejemplo: Flavia Miller fue tildada hace poco de prostituta en el programa de Mauro Viale y se encargó de enviar sendas cartas documento a “Indomables” y a “Intrusos” (América), donde Jorge Rial mostró un video de cámara oculta sobre su actividad. Miller, entonces, utilizó “Edición Chiche” y “Zap” (Canal 9) para defenderse. El duelo más fuerte parece ser entre señales que buscan el tercer puesto: desde América se mostró minuciosamente que los llamados “mediáticos” del 9 eran pura ficción y desde “La Información” (América) las alusiones a “Después de Hora” (Canal 9) fueron constantes. Según Sergio Yankelevich, editor de “TVR”, “mostramos que ‘Zap’ estaba armado. Entre Jacobo, Silvia y Guido Süller descubrimos que sus discusiones estaban guionadas. Desde ‘Zap’ salieron a defenderse diciendo que desde América había una campaña difamatoria”.
La serie de errores descubiertos en “Contrafuego” hizo que el conductor fuera a buscar a Gvirtz al canal, armado con un palo. La historia no avanzó demasiado, pero varias fuentes confirman que a Etchecopar tuvieron que hacerle dejar el palo por la fuerza, en los alrededores de América. “La gente tal vez no lo sabe, pero casi todas las peleas de los mediáticos están inventadas”, confía Yankelevich, aunque deja claro que “a nosotros también nos sirven”. “Indomables”, por lo pronto, consiguió una cámara oculta donde Jacobo Winograd admite que le pagan para que sea exclusivo del canal y se pelee en cámara. “Siempre hubo mediáticos; el problema es que ahora están desatados: son las 15 y se matan sin límites”, dice Yankelevich.
Según un prestigioso productor televisivo que exigió estricta reserva, varios programas fueron “apretados” por las conducciones para que incluyan a los famosos mediáticos a toda costa, a riesgo de ser levantados. “El problema –dice el productor– es que si digo quiénes son los que hay que invitar, después tengo que bancarme que digan desde que soy puto hasta que tengo hijos extramatrimoniales.” El mismo productor sabe que algunos programas para los cuales cada insulto huele a un punto más de rating están incurriendo en prácticas muy diferentes a las habituales de la tele: “Nos amenazan al aire con cosas que sólo entendemos nosotros. Eso es totalmente novedoso”.

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Tinelli puso a “Pergolini” en “Gran Cuñado VIP”, pero también presentó su renuncia a la Capit.
 
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