ESPECTáCULOS › LIBERTABLAS ESTRENA “DAVID Y GOLIATH”

El valor de un títere

El grupo de titiriteros adaptó el relato bíblico como una parábola de la lucha entre el bien y el mal. “¿Quién dijo que la guerra y la libertad no son cosas de niños?”, se pregunta Luis Rivera López.

 Por Silvina Friera

“Cuando llega la avalancha hay que correr”, dice el agitadísimo Luis Rivera López, director de Libertablas, agrupación de títeres y actores que el año pasado cumplió 25 años. La metáfora futbolera refleja la maratónica carrera de un grupo que, aunque empezó en el ascenso titiritero, supo conquistar la primera división con montajes memorables como Gulliver, Leyenda y Quijote, que obtuvo el ACE al espectáculo infantil 2003. La hinchada crece (ya superaron el millón de espectadores) y Libertablas no se detiene: hoy a las 18 en el C. C. Recoleta (Junín 1930) estrena David y Goliath, versión libre del relato bíblico dirigida por Sergio Rower. Rivera López, a cargo de la adaptación, manipulación e interpretación, señala que la obra arranca con una suerte de génesis escénico. “Los titiriteros, que cumplen la función de narradores, manipuladores a la vista y actores, son los creadores del mundo donde se desarrollará el relato.” El joven pastor David, que se dedica a cuidar a sus ovejas, debe enfrentarse con el jefe de los ejércitos filisteos: el colosal invasor Goliath. La disparidad de fuerzas no amedrenta al pastor, que blande sus armas más vigorosas: la astucia y la valentía, una honda y una piedra.
¿Qué significados adquiere esta parábola? Para Rivera López, la riqueza del contenido es de carácter universal. “La lucha entre débiles y fuertes no es privativa de la cultura occidental, es propia del género humano.” En David y Goliath, que irá de viernes a domingos en el Patio del Aljibe, todos los personajes son títeres, excepto la madre de David (Mónica Felippa) porque “nos pareció la más humana de los personajes”, opina.
–¿Por qué decidieron montar esta historia?
–David y Goliath fue una obra emblemática con la que se inició el grupo de titiriteros del San Martín, que integramos muchos que hoy estamos en Libertablas. Es un homenaje a nuestro maestro Ariel Bufano porque esta obra, de 1976, fue el comienzo de nuestra experiencia. En aquel espectáculo, dirigido por Bufano, se trabajaba con títeres de guante. Como es nuestra costumbre, trabajamos el material bajo el imperativo de nuestra estética: mezclamos actores y títeres tratando de rescatar las cuestiones que nos resuenan, el choque entre el bien y el mal y cómo las luchas que parecen imposibles son más asequibles de lo que aparentan. Y nos permite reflexionar sobre tópicos adyacentes, pero relevantes: hasta dónde la mentira puede ser verdadera si la propaganda la vende así y la necesidad de los otros, la posibilidad de unirse y tirar las piedras que permitan vencer a los que esgrimen un poder ilegítimo. David y Goliath es una parábola contra el individualismo.
–¿También podría pensarse como una metáfora artística de Libertablas?
–Sí, claro. Somos esforzadísimos Davides en un medio cultural donde abundan los Goliaths. A diferencia del relato bíblico, nosotros aún estamos escribiendo nuestra historia, estamos siempre buscando arrojar la piedra adecuada. Pero no es un enfrentamiento maniqueo entre el bien y el mal, instancias que nunca son absolutas sino volátiles y ambiguas. Sin embargo, con Quijote tuvimos una repercusión sorprendente y gratificante. No estamos pastando las ovejas como David.
–¿Qué tipo de “héroes” prefieren los chicos?
–No hay una única respuesta. El mundo infantil es un reflejo del mundo adulto, una suerte de juego que después jugamos los grandes en serio y por eso lo hacemos más rebuscado. En el subtítulo de la obra preguntamos: ¿Quién dijo que la guerra y la libertad no son cosas de niños? A los chicos (y a mí también) les encantan los superhéroes, que cuanto más poder acumulan más adhesión concitan. Pero también están los otros héroes: los mundanos, los que son más humanos porque son mortales, los héroes de todos los días que arrastran sus dificultades, las sobrellevan y buscan sortear los obstáculos con imaginación y creatividad. No creo que los chicos se inclinen por uno u otro tipo de estos héroes de manera absoluta.

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David y Goliath sube a escena hoy a las 18 en el C.C. Recoleta.
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