PSICOLOGIA › ACERCA DE “UNA LIBERTAD EN DEMASIA”

“Una inédita figura del amor”

Según la autora, “Jean Allouch (que a fin de mes presentará sus ideas en Buenos Aires) ha ido trazando una nueva figura del amor localizada en Lacan mismo, a la manera en que ‘el amor loco’ es localizable en André Breton”.

 Por Graciela Brescia *

Jean Allouch, psicoanalista, sostiene que hay al menos una figura lacaniana del amor, tal vez dos. Dijo en una conferencia en Buenos Aires el 29 de julio de 2003: “¿Este amor sería una figura absolutamente nueva del amor? ¿‘Psicoanalítico’, si quieren? ¿O ‘freudiano’? Creo que tenemos que decir, más justamente: ‘El amor Lacan’. Y como no tiene nada que ver con el cuerpo sino con el alma, se puede llamar: el almor. Fíjense, eso va a cambiar su vida si, a cada uno que usted ama, en vez de decirle ‘te amo’, escoge, decide decirle: ‘Te almo’. Así las cosas estarán cada una en su lugar propio, más justas, más verdaderas: amar y desear son cosas diferentes”.

Para ubicar el tema, es necesario aclarar que no se trata de una teoría lacaniana del amor. Como se puede leer en Jacques Lacan no hay teoría psicoanalítica del amor. Bastará recorrer las más de 380 entradas sobre el amor que hay en la obra de Lacan, para advertir que lo que hay es discurso sobre el amor. El amor se declara, se escribe, está allí sobre todo la carta de amor. Lacan para referirse al amor recurrió a diferentes figuras como el amor cortés o el amor de los místicos. Allouch, por su parte, ha ido trazando una nueva figura del amor localizada en Lacan mismo, a la manera en que “el amor loco” es localizable en André Breton.

Si el amor se dice, ¿cómo se articula en la lengua esta figura inédita del amor que se llama “el amor Lacan”? Podemos leer, escuchar, la poesía trovadoresca del amor cortés, los poemas de Juan de la Cruz o de Teresa de Avila expresando el amor divino, ¿y el amor Lacan cómo se formula? Allouch plantea una articulación de esta figura con el siguiente enunciado: “el amor-que-uno-no-obtiene”. Veamos parcialmente, muy parcialmente, cómo se va desplegando esta articulación ante él: “... resulta que en el momento en que esta cuestión (‘el amor Lacan’) emergía, apareció en la revista L’Infini, una entrevista a Philippe Sollers titulada ‘Lacan mismo’ (en francés, se oye una homofonía: ‘Lacan même’/’Lacan m’aime’), entrevista cuya lectura me impresionó de una forma que ustedes advertirán, trayéndoles el pensamiento que me atravesó desde la lectura de las primeras líneas y, luego, a través de toda la entrevista. Hace ya cuarenta años que Lacan me ocupa una cantidad inverosímil de horas, treinta años que yo escribo sobre él, a veces grandes volúmenes, y hete aquí que este Philippe Sollers, así con ligereza, sin todo ese laborioso trabajo al cual me entrego, publica hoy un texto que concierne a Lacan, y que podría, en cada una de sus proposiciones, firmar con él”.

Sin embargo, no se habría tratado de “apropiarse” de esas proposiciones, sino de tomar nota de lo que había sucedido: “un inesperado y armonioso acuerdo” entre los juicios que cada uno mantenía sobre Lacan. Allouch se detiene en detallar sobre qué juicios se basa esa convergencia que hacía que los dichos de Sollers se le aparecieran “hasta en el mínimo detalle pertinentes, simplemente pertinentes”. Lo llamativo de ese encuentro, el asombro que produciría en Allouch esa convergencia en los juicios, residiría en el “contraste” de las “irreductibles diferencias de posiciones transferenciales” que cada uno habría mantenido con Lacan y que vale anotar aquí. Para Allouch, Lacan había sido elegido “como alguien a quien podía hablar para saber de qué estaba hablando”; en cambio Sollers, ante la sorpresa de su interlocutora Sophie Barrau por la “condescendencia” con Lacan, afirmará: “Yo sé de lo que hablo”.

Estas posiciones contrastadas y la coincidencia de los juicios no quedarán en una cuestión anecdótica. Allouch sacará consecuencias de ello, convirtiendo la entrevista en otro lugar de validación de la conjetura que arriesga: “Si debemos buscar al Lacan que habría innovado en materia de amor, Lacan y no el monigote que bajo ese nombre circula, es en ese punto y en ningún otro donde lo encontraremos, en ese punto que Sollers califica de una ‘demasiada libertad’... Nuestra pregunta presente se deja así formular sollerianamente: ¿en qué Lacan, para el amor, habría manifestado su libertad en demasía?”.

La pregunta adquiere toda su dimensión psicoanalítica en la medidad en que lo vemos avanzar en una conjetura, sobre la que ya se habría pronunciado, pero que ahora arroja claridad sobre dos puntos.

1–¿Por qué Lacan, para la sobrevivencia de su enseñanza, habría puesto en marcha la transmisión epiclera (el levirato de los judíos) eligiendo a un yerno epiclero para el legado de su obra, ligando de ese modo familia y enseñanza? Y, por otro lado: 2– “Lacan habrá pues, parcialmente al menos, guardado sus libertades. Notemos que esta libertad mantenida concierne a lo erótico”.

La lectura de la entrevista “Lacan mismo” le ha permitido a Allouch ubicar una duplicada influencia familiar sobre la doctrina. Una vez instalada, como se ha dicho, la transmisión epiclera “se trata sobre todo de no transmitir esa, sin duda intransmisible, ‘demasiada libertad’, sino de producir, en su lugar, un objeto considerado transmisible, por lo tanto conforme a los valores familiares establecidos y dejando de lado lo erótico del objeto a”.

En todo esto, ¿cómo entra en escena “el amor Lacan”? De la mano de Phillipe Sollers, invitado a participar en el seminario de Jean Allouch en París, para hablar de una respuesta dada en la entrevista, y que a continuación reproducimos tal como Allouch la comenta:

–¿Qué es lo que buscaba Lacan finalmente?

–(Reflexiona.) El amor que no obtuvo.

¿No es esta búsqueda misma de un amor-que-uno-no-obtiene lo que hacía de Lacan un psicoanalista?

A partir de esta articulación del amor en el lugar de Lacan, psicoanalista, Jean Allouch retoma la ligazón amorosa que en el campo freudiano es llamada “transferencia”.

* Miembro de la Ecole Lacanienne de Psychanalyse.

Jean Allouch ofrecerá una conferencia abierta al público, titulada De una política del amor, el jueves 30 de octubre a las 19 en la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional. El 31 de octubre y 1 y 2 de noviembre llevará a cabo el seminario El amor Lacan en los tiempos de la no-relación sexual, organizado por Ecole Lacanienne de Psychanalyse.

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