SOCIEDAD › MANUSOVICH, HERIDO Y DETENIDO AL TRATAR DE IMPEDIR UN REMATE

La Liga pasó a la acción directa

La batalla para evitar el remate de las propiedades terminó en golpes y represión. El presidente de Fedecámaras quedó preso.

En la batalla que cada mañana se viene sucediendo en las oficinas de La Liga, o Corporación de Rematadores, cuando se subasta el inmueble hipotecado de un deudor, ayer corrió la sangre. La víctima, internada con un politraumatismo de cráneo, es el presidente de Fedecámaras, Rubén Manusovich. “El se metió para decir que no empujaran a la mujer que gritaba porque le estaban vendiendo su casa y varios policías, matones y hombres de seguridad se le tiraron encima. Manusovich se defendió y ellos le pegaron: le hicieron una montonera, como en el rugby”, contó a Página/12 uno de los testigos directos de la agresión, el diputado del ARI, Ariel Basteiro. Pero lo peor, acaso teniendo en cuenta que Manusovich anoche estaba fuera de peligro, era que en su internación estaba detenido, vigilado por un policía, acusado de “resistencia a la autoridad y daños”, por un vidrio que se quebró durante la batalla.
El drama se reitera entre comerciantes de varias organizaciones y rematadores durante el último mes, cuando a pesar de las gestiones de todas las cámaras del sector, se continuó con los remates judiciales ordenados tras los juicios hipotecarios. Este diario informó sobre una de las últimas estrategias de los subastadores, que era correrse de piso para evitar que los manifestantes les canten el himno tratando de frenar que los dejen sin casa o sin local. Pero el último jueves, según contó el mismo Basteiro, la cosa fue más allá de los empujones. Los de la Liga, dijo, para atacar a los activistas antirremate, les tiraron lavandina. “A una periodista de Crónica TV le quemaron un ojo”, contó el ex dirigente de Aeronavegantes. Pero lo de ayer, dijo, “fue el colmo”. El colmo que evalúa Basteiro es el de que para pegarle al dirigente de Fedecámaras se complotaron ejemplares forzudos de tres ramas: la seguridad del lugar, la policía de la comisaría 3ª y “los matones de la Liga”.
¿Pero qué es la Liga? La Liga es la Corporación de Rematadores de Buenos Aires, con sede en la calle Perón, casi Talcahuano. Allí, por las mañanas se puede ver a toda una fauna de rematadores, vestidos por lo general de trajes y corbatas oscuras, especies de funebreros de propiedades. Los conflictos con la Liga no son nuevos, como tampoco es nueva la mala fama de estos profesionales del martillo. Pero la situación de crisis profunda que atraviesan los comerciantes y la clase media endeudada los ha convertido en la imagen del verdugo económico. Sobre todo teniendo en cuenta las acusaciones que desde varios sectores se les hacen: que son una “mafia” dedicada a beneficiarse simulando que las propiedades subastadas se venden al mejor postor, pero acordando de antemano precios más bajos que los del mercado. “Actúan bajo el nombre de la Liga y no permiten que haya ofertas democráticas, reales –acusó entrevistado por Página/12 Carlos Liberman, director ejecutivo de Fedecámaras–. El tema de cómo se manejan es viejo y archiconocido, compran a precios viles.”
La casa que ayer se remató finalmente es la de la comerciante Alicia Edul. Como era la única vivienda de la que disponía la mujer, aducía la ley de Emergencia Económica para que se suspendiera la ejecución de su casa. Fue inútil. Por eso ayer temprano se apostó frente a la sede de la Corporación acompañada de Manusovich, Basteiro y un abogado. Del medio centenar de manifestantes que gritaba cara a cara a la gruesa columna de policías de casco y escudo dispuestos por la comisaría 3ª, fueron lo único que pudieron pasar al salón de remates. La subasta había comenzado cuando la mujer, desesperada al ver cómo perdía su hogar, en el que viven tres familias, empezó a gritar y a llorar. Inmediatamente decidieron callarla y para ello intervino una mujer policía que intentó sacarla a los empujones. Fue entonces cuando intervino Manusovich, pidiendo que no la golpearan. Fue suficiente. Con la cara del dirigente en la mira por todas las anteriores oportunidades en que se enfrentaron, los de la Liga no demoraron ni un segundo en castigarlo.
Lo tiraron al piso, según el diputado Basteiro con la solícita colaboración de la policía, “con quien están en connivencia”. “Leapretaban la cabeza contra el piso y saltaban sobre él. Le hicieron cuatro puntos en el labio”, contó Basteiro que había quedado del otro lado de una puerta de vidrio, desde dónde gritaba que lo soltaran. “¡Soy diputado nacional! ¡Paren eso!”, decía. Mientras tanto esposaban a Manusovich, aun antes de acusarlo de algún delito, según los abogados de Fedecámaras. Quedó varios minutos aislado y tirado en el piso, inconsciente por el traumatismo de cráneo que le provocaron los golpes. Luego se lo llevaron en una ambulancia del SAME, pero acusado de resistirse a la autoridad policial, por lo cual hasta anoche lo custodiaban en el hospital.

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El presidente de Fedecámaras viene dando batalla contra la llamada “Liga” de los rematadores.
Ahora está acusado por “resistencia a la autoridad y daños”: fue esposado durante el remate.
 
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