SOCIEDAD › UNAS 55 MIL PERSONAS EN EL MEGARRECITAL SOLIDARIO “ARGENTINA ABRAZA A ARGENTINA”

En multitud, por el hambre cero

El predio de La Pampa y Figueroa Alcorta desbordó de gente para el recital en el que Vicentico, Los Auténticos Decadentes y Ricardo Darín se pusieron a la cabeza. Al mismo tiempo, hubo actos en cincuenta y dos ciudades del país.

 Por Facundo García

La sociedad demostró otra vez que es posible superar sectarismos para combatir la miseria. Impulsada por la Red Solidaria, la Asociación Civil Por los Chicos y varias empresas de primer nivel, la campaña en busca de “un día con hambre cero” tuvo ayer por la tarde su capítulo más memorable en el recital “Argentina abraza a Argentina”, un megaconcierto gemelo del que hace unos meses se organizó para colaborar con los damnificados por el terremoto en Chile. Como en aquella oportunidad, el predio que queda en La Pampa y Figueroa Alcorta fue punto de encuentro para una verdadera selección nacional de artistas. Vicentico, Los Auténticos Decadentes y Ricardo Darín se pusieron a la cabeza de un evento que convocó a más de cincuenta y cinco mil espectadores y confirmó que, a pesar de todo, hay valores que aún resisten.

Hubo clima de picnic desde las quince. Walter Domínguez y Miranda salieron al ruedo frente a un público que se iba acumulando de a poco y apelaba masivamente al mate para combatir el frío. Siguieron D-Mente, Estelares, Arbol, Los Tipitos, Los Cafres y los uruguayos de No te va gustar. Darín –que ya es número puesto en este tipo de iniciativas– asumió el rol de conductor junto al líder social Juan Carr. “Hoy encaramos el desafío de expresar cuánto nos valoramos y nos queremos entre argentinos. Si nos esforzamos, podemos concretar un hecho histórico”, propuso el actor ante una multitud que lo ovacionó desde el primer momento. Ya abajo del escenario, el ganador del Oscar le comentó a Página/12 que reuniones así son ideales para desmontar el mito del sálvese quien pueda: “Pensar que somos todos egoístas es una tilingada. Estamos un poco cansados de que nos engañen y nos hagan creer lo que no es, ya sea con números falsos o con preconceptos sobre lo que supuestamente somos. Por lo tanto, tal vez sea hora de poner en evidencia esas mentiras”.

El éxito no fue casual. Un mecanismo muy ingenioso se había puesto en marcha recientemente, cuando la Asociación Civil sin fines de lucro Por los Chicos colgó en su página web la imagen de una “Torre del Hambre Cero” que se iba elevando a medida que los internautas entraban al site y dejaban comentarios, saludos o poemas. En caso de que se alcancen los ochocientos setenta y cinco mil mensajes, la multinacional Unilever ha prometido donar un paquete de fideos, arroz o polenta por cada una de las intervenciones que hayan hecho los participantes. “Esta estructura –se lee en el site– quiere ser un símbolo. Es la cantidad de comida necesaria para que todos los argentinos tengan la alimentación asegurada por un día.”

Las reuniones de ayer –hubo actos en cincuenta y dos ciudades– vinieron a completar la campaña on line. Al cierre de esta edición se esperaba haber cumplido con buena parte de las expectativas iniciales, que terminarán de concretarse a lo largo de la semana. Como ya es costumbre, un factor clave de las acciones es la Red Solidaria, que está promocionando una caravana digital para que más de mil “voluntarios 2.0” expandan la movida a través de páginas webs, blogs y redes sociales. Y está, desde luego, Carr. Cerca de las diecisiete, el titular de la institución bromeaba moviéndose como si estuviera remando. “No podemos parar de remarla –explicó–. Sobre todo porque el problema del hambre es fácilmente solucionable. Sólo uno de cada veintidós argentinos no tiene para comer, y con un esfuerzo más es factible resolver eso definitivamente”. El referente informó que la segunda etapa del desafío tiene que ver con el mapeado de la pobreza y las estrategias de distribución. “Después de esto viene otra prueba, que es encontrar adónde están realmente los más necesitados y en planificar la mejor forma de alcanzarlos.”

–Se viene un año electoral, ¿no lo tientan para que se meta en política?

–Mucho, y más a medida que se acercan las elecciones. De todas maneras yo no tengo esa vocación. Es decir, creo que yo ya hago política, porque recolectar alimentos para nuestros niños es una forma de aumentar sus libertades. Lo que no hago, en todo caso, es política partidaria.

Era hilarante ver a Carr con su pinta de vecino de barrio, moviendo el bigote al compás de las distorsiones. Su imagen contrastaba entre los rockeros que pululaban por la zona. Uno de ellos, el ex Animal y ahora D-Mente Andrés Giménez, resaltó el aprendizaje que conlleva el haber empezado a dar continuidad a estos espectáculos con fines humanitarios. “Son geniales, porque te ayudan a salirte de ese estrellato pelotudo que a veces aparece en el ambiente artístico. Acá si caés en esa te sentís un idiota, porque la música conduce a otro lado, a la comunión y a la sensibilidad. La idea de fondo es que al ver la cantidad que somos, nos avivemos de que con un empujoncito más podemos no solamente colaborar con los que menos tienen sino marcar una diferencia en la forma en que nos autopercibimos”, dijo. A las diecinueve treinta todo estuvo a punto para que Vicentico y Los Auténticos Decadentes armaran un cierre a puro baile. En la línea de sus compañeros, el cantante de Los Fabulosos Cadillacs remarcó que “el hambre no es una cuestión de dinero sino de organización de la cabeza y el corazón”. A la Torre del Hambre Cero, sin embargo, todavía le faltan piezas. Para seguir construyéndola se puede entrar a porloschicos.com o a redsolidaria.org.ar.

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El recital fue gemelo del que se organizó para ayudar a los damnificados por el terremoto chileno.
Imagen: Dafne Gentinetta
 
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