SOCIEDAD › CONTRA LA DISCRIMINACION SEXUAL, MINORIAS QUE FUERON MAYORIA

Una marcha por la diversidad

En Santiago, Chile, el arco iris del movimiento gay se concentró para reclamar contra la persecución y la discriminación sexual. Participaron gays, lesbianas, trans y todo el abanico social que reclama leyes que castiguen los atropellos y la violencia.

 Por Christian Palma

Desde Santiago

Las chicas trans en la marcha en Santiago, en reclamo de leyes que contemplen la diversidad.
Imagen: EFE.

Tres connotaciones al menos tiene ser apodado “maricón” en Chile. Una es la persona que desvergonzadamente actúa contra otra con el fin de arruinarlo en todo aspecto. La otra es más coloquial y se refiere a la jerga cotidiana entre amigos y conocidos que mutuamente se dicen “no seas maricón” cuando no tienen muchas intenciones de hacer algo por el otro. El último tipo de apelativo, el realmente ofensivo, es contra la persona que tiene una opción homosexual.

Para enfrentar ésta y otras discriminaciones, el sábado, más de 15 mil chilenos se congregaron en la Plaza Italia de Santiago, en pleno centro de la ciudad, para participar en la Marcha por la Diversidad Sexual, organizada por varias agrupaciones civiles, sindicales y sociales. Al igual que las decenas de movilizaciones realizadas por los estudiantes desde mayo pasado, el ambiente de esta marcha también exigía una mayor participación de grupos históricamente dejados de lado por las elites chilenas. Si los estudiantes luchan por un mejor modo de organización económica, los indignados por la diversidad piden revertir la fuerte armadura valórico-conservadora que aún persiste en este país con aires primermundistas.

Los uniformes escolares y los carteles a favor de una educación gratuita y de calidad de otras caminatas masivas fueron reemplazados por miles de arco iris, banderas y pancartas alusivas a la igualdad y el respeto a la diversidad. Travestis coquetamente vestidos para la ocasión, familias completas y políticos –convencidos o buscando electores– se pudieron ver en la actividad.

“Quiero a mis dos mamás”, lucía con orgullo una pequeña en una remera que se confundía entre miles de caras alegres, en medio de la fiesta.

Los organizadores como Acción Gay, el Movimiento por la diversidad sexual (MUMS) y la Fundación Igualdad lanzaron sus dardos contra el principal partido político del actual gobierno, la UDI, que todavía sostiene el legado histórico del conservadurismo católico en Chile.

Horas antes, la UDI efectuó su Consejo General, donde rechazaron la idea de legislar a favor de las minorías sexuales, con lo que también se ponen contra el gobierno de Sebastián Piñera, que pretende crear un nuevo cuadro regulatorio para estas opciones.

Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), sostuvo que la reafirmación contra el matrimonio igualitario por parte de la UDI “refleja una vez más la sistemática homofobia y el autoritarismo de este partido, que pretende imponer a todos los chilenas y chilenas sus creencias y principios religiosos. No hay razón científica, ni basada en la experiencia, para oponerse el matrimonio igualitario”, señaló.

Los movimientos que piden el reconocimiento legal en este aspecto cuentan con un amplio apoyo de la cada vez más empoderada sociedad civil, consciente de que de no avanzar en este tema constituye una vulneración al Estado laico, siendo contraria a la igualdad garantizada en la Constitución.

Ese fue el tenor de los discursos que concluyeron el acto, en el cual se pudieron apreciar miles de parejas gay, transexuales y ciudadanos comunes que apoyan las demandas de uniones legales que se exigen en el país.

De acuerdo con los organizadores, en Chile se discrimina la expresión pública de algunos afectos, algunas formas de hacer y vivir en pareja, de construir familias cuando la identidad de género no coincide con el sexo que se tuvo al nacer y por un sinnúmero de razones que van más allá del no encuadrarse en la heteronormatividad socialmente esperada.

Erika Montecinos, periodista y directora de la revista de cultura lésbica Rompiendo el Silencio, sostiene que el atraso en la situación legal en materia de diversidad sexual es el principal escollo con que se topan los gays. “Recién se están discutiendo proyectos que han estado años entrampados en el Congreso y que tienen relación con cuestiones básicas, como la no discriminación.”

A su juicio, mediante la vía legal se puede lograr mayor respeto a los derechos humanos de lesbianas, gays, trans y bisexuales. “Se necesita una real ley antidiscriminación que ponga un alto a los continuos atropellos que sufrimos a diario, no sólo violencia física sino sobre todo verbal de los mismos diputados y medios de comunicación, con sus estereotipos y prejuicios derivados de su homofobia, lesbofobia y transfobia.”

El diagnóstico es compartido por el activista Víctor Hugo Robles, conocido como “el Che de los gays”, debido a su boina guevarista, que ha paseado por todas las marchas a favor de la diversidad.

“Chile vive en una situación ‘bipolar’ en el respeto y la dignidad de las personas sexualmente diferentes a la norma heterosexual. Por una parte, la TV y los medios de comunicación –ratificado por encuestas de opinión– muestran una sociedad más ‘abierta’ y ‘tolerante’ hacia la diversidad sexual, pero eso no se expresa en leyes y en modificaciones constitucionales que garanticen los mismos derechos para todos y todas, independientemente de la sexualidad. En Chile se vive en la paradoja de ser un país abierto en lo económico, pero cerrado en lo cultural, moral y sexual.”

El mensaje de ambos está siendo interiorizado de forma más sistemática en la conciencia colectiva de los chilenos. En algo han contribuido los estudiantes, que no han dejado de lado el calendario de movilizaciones por las calles del país, por lo que cada vez existe menor reticencia a salir a tomar los espacios públicos.

@chripalma

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