SOCIEDAD › GIANNETTASIO ADVIRTIO QUE NO PERMITIRAN TOMAR SECCIONALES

Comisaría tomada, comisario retirado

La vicegobernadora aseguró que pasará a retiro el jefe policial al que le tomen una comisaría. La orden es evitarlo sin represión. Arslanian envió directivas sobre cómo hacerlo.

 Por Horacio Cecchi

Aunque, hasta ahora, la única experiencia en el ramo de comisarías tomadas corra por cuenta de la Federal (la seccional 24ª, de la Boca, tomada tras el asesinato del Oso Cisneros), ayer la vicegobernadora bonaerense, Graciela Giannettasio, advirtió que “no permitiremos la toma de una comisaría. Comisario al que le toman la comisaría, comisario que queda afuera”. Se refería, obviamente, a las seccionales provinciales, vírgenes en la materia. La prevención tiene sus motivos: después de la pueblada en Tres Arroyos, la quema del patrullero en Isidro Casanova y la comisaría apedreada en Villa Tesei, la experiencia federal planteaba un futuro negro. Con Giannettasio coincidió el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian. El funcionario insistió en los mismos términos con que se había expresado en una entrevista publicada ayer por Página/12: “Vamos a actuar con mesura, tratar de no escalar el conflicto, tener una actitud disuasiva”. También aseguró que existe una estrategia policial para evitar conflictos.
La orden de Arslanian fue distribuida a cada titular de comisaría a través de los jefes departamentales: “Comisaría tomada, comisario retirado”, palabras más, palabras menos, expresaba el texto del ministro, confirmado ayer a este diario por un vocero. La idea forma parte de la estrategia establecida por Arslanian ante lo que él llamó –durante la entrevista exclusiva publicada ayer– una “suerte de clima de crispación social”, que tiene a las comisarías como “blanco de la ira popular”, partiendo de “la base de un elevadísimo grado de suspicacia sobre el funcionamiento policial”. Es cierto que Arslanian deslizó la duda, o la paradoja, de que la crisis se desata en el momento en que se realiza una inédita depuración policial.
Pero la experiencia de la 24ª de los federales pareció un alerta suficiente. El ministro estableció entonces una estrategia a seguir, con el objetivo de bajar la intensidad de cada protesta apuntando a los motivos que la originan. Como primera señal, el martes relevó a Ernesto Lamardo, hasta entonces coordinador general de Operaciones de la policía, “por no haber asumido el rol que tiene que asumir el policía, que es dar la cara, hablar con la gente, apaciguar los ánimos, establecer caminos de diálogo”, sostuvo Arslanian. La segunda señal fue la declaración del reemplazante, Héctor Iglesia, quien al asumir sostuvo que “la policía tiene que estar cerca de la gente”.
El mismo martes, durante la concentración por el caso Lucena, ante la Fiscalía de San Justo, los policías tenían una orden concreta: “Sólo actuar en forma disuasiva”. La actuación policial en San Justo fue colocada ayer por un vocero ministerial como antítesis de la de Tres Arroyos durante la pueblada.
“En la primera línea de la formación policial se colocaron mujeres –describió el vocero–. Es la primera vez que se las coloca en la primera línea, con el objeto de dar un tono disuasivo. No es lo mismo tener enfrente a un hombre que a una mujer. Con la misma idea, los que participaron del operativo tuvieron que dejar sus armas en las comisarías para retirarlas después con su documento. Tenían armas con postas de goma y sólo contaban con escudos. Tampoco tenían los clásicos palos. Lo que se intuye es que apenas se revolee un bastón se arma un revuelo. Además, la montada se ubicó lejos de la vista de la gente, porque habitualmente su presencia provoca nerviosismo y altera.” De hecho, cuando los policías fueron apedreados en San Justo, tras la caída de las vallas de contención, la única actitud que asumieron fue colocarse detrás de sus escudos y protegerse.
“No vamos a permitir la toma de una comisaría”, aseguró tajante Arslanian. Siguiendo con la idea disuasiva, el ideal para evitar la toma de una comisaría no parece ser defenderla a los tiros sino anticiparse al estallido, conociendo el motivo de la queja, y apelando al rol de contenedor y mediador. Menuda tarea, si se tiene en cuenta no sólo la conformación policial, que sólo podrá decantarse con el tiempo, sino también el resentimiento que provoca la historia negra del uniforme. “Lo que estamos haciendo –sostuvo ayer Arslanian– es eso, brindar protección, actuar con mesura, tratar de no escalar el conflicto, tener una actitud disuasiva en la medida de lo posible, defender con firmeza objetivos y tratar de que no se desmadren esas protestas o manifestaciones.”
Horas antes, la vicegobernadora Giannettasio había expresado que “en la policía de la provincia de Buenos Aires no se permitirá la toma de comisarías, y comisario que tenga la comisaría tomada pasa a retiro. Lo que nos sorprendió de Tres Arroyos fue la actitud de la policía –sostuvo–, porque la convocatoria a la marcha la conocíamos desde el día anterior. Cuando un comisario elige preservarse, protegerse él y no proteger a la comunidad a la que se debe, no puede permanecer en la fuerza”.

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La comisaría de Villa Tesei fue apedreada el viernes por familiares de una víctima de gatillo fácil.
 
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