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Domingo, 4 de marzo de 2012

Pozo...

 Por Andres Asiain y Agustin Crivelli *

La merma en la producción anual de petróleo y gas registrada en 2011, de aproximadamente 8 y 3 por ciento, respectivamente, generó un fuerte cuestionamiento a las empresas del sector. La propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en su primera aparición pública del año, advirtió a las empresas petroleras que “el subsuelo es de los argentinos y que está concesionado y que, por lo tanto, no podemos volver a las épocas del Virreinato donde se llevaban todo, el oro y la plata, y no dejaban nada”. También la Ofephi, entidad que agrupa a las provincias petroleras amenazó con la posibilidad de revertir las concesiones a las empresas que no inviertan para elevar los niveles de producción.

La preocupación oficial se basa en que en un contexto donde el saldo externo se vislumbra como el principal escollo que enfrenta la economía argentina en los próximos años, el sector de hidrocarburos no ha parado de contribuir a su deterioro. La menor oferta local de hidrocarburos en un marco de creciente demanda debido a la expansión de la producción y el consumo se tradujo en fuertes importaciones. Las compras externas del rubro Combustible y Energía sumaron 9397 millones de dólares en 2011, 110 por ciento más que en 2010. Si le agregamos los 1140 millones de dólares que remitieron las petroleras al exterior en concepto de utilidades, dan un monto equivalente al superávit comercial de ese año. Además de las cuentas externas, la baja de la producción local de hidrocarburos afecta el presupuesto nacional y de las provincias, donde dejan de percibirse impuestos y regalías que gravan al sector, mientras se incrementan los gastos asociados a financiar la importación de combustibles.

Historia

Desde la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Sociedad del Estado (YPF) bajo la dirección del General Mosconi en 1922, la empresa estatal se convirtió en una herramienta fundamental para el desarrollo productivo del país. Algunos hitos de la historia de los hidrocarburos argentinos son:

- El quiebre del oligopolio de Standard Oil y Royal Dutch-Shell que permitió una drástica rebaja de los combustibles en 1929.

- La creación de Gas del Estado y la construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires bajo los primeros gobiernos peronistas.

- La política de gas y petróleo barato que sostuvo el esfuerzo industrializador durante las décadas siguientes.

- El descubrimiento del yacimiento Loma La Lata en 1975 que permitiría años más tarde alcanzar el histórico objetivo de autoabastecimiento energético pese a las políticas de sobreendeudamiento y asfixia financiera hacia YPF de las gestiones posteriores.

A partir de la administración Menem se produjo un cambio en la concepción de los hidrocarburos que pasaron a regularse como una mercancía sin valor estratégico. La provincialización de los yacimientos y transformación de YPF en una sociedad anónima (Ley Nº 24.145 de 1992) y la posterior venta de la mayoría accionaria a la española Repsol a finales de los noventa, dan cuenta de esta nueva concepción. Las consecuencias de la lógica mercantil de gestión de los hidrocarburos se harían sentir años después, cuando la Argentina abandone las políticas neoliberales y desarrolle un intenso crecimiento económico. El sector se demostraría incapaz de generar niveles de producción acordes a los requerimientos del desarrollo nacional, obligando a importar combustibles del exterior a precios internacionales, afectando negativamente las cuentas externas y fiscales, los ingresos de la población y la competitividad de la producción local.

YPF S.A.

La ex empresa del Estado, bajo la administración de la multinacional Repsol desde 1998, es el principal jugador del mercado de hidrocarburos argentino. La misma da cuenta de aproximadamente un cuarto de las reservas y la producción anual de gas y petróleo del país. El análisis de cómo ha operado sus principales yacimientos permite comprender cómo se llega a la situación actual.

En el cuadro 1 se observa como se redujo la producción anual y las reservas comprobadas de hidrocarburos en cinco de los principales yacimientos operados por YPF S.A. En el caso de los yacimientos de petróleo (los cuatro primeros), la producción anual de 2011 es entre 87 y 54 por ciento menor que la de 1998. La merma en las reservas comprobadas en esos años es también dramática y ronda entre 37 y 84 por ciento de las existentes el último año de gestión estatal. En el caso Loma La Lata-S. Barrosa, principal yacimiento de gas del país, la situación es similar. Durante el período de gestión privada la producción anual se redujo 42 por ciento y las reservas cayeron 71 por ciento.

El estudio de las condiciones de extracción de gas y petróleo en algunas de las principales concesiones de explotación de YPF S.A. bajo la administración Repsol muestra como características generales una declinante producción y una muy fuerte reducción de las reservas. Esa evidencia permite inferir que la producción se realizó a costa de las reservas descubiertas antes de que Repsol adquiera la mayoría accionaria (es decir, bajo administración estatal). Adicionalmente, la brusca reducción de las reservas que esa práctica condujo es la causa de la declinante producción.

Repsol

Dado que las reservas son el principal activo de una compañía petrolera, la evidencia analizada señala que YPF S.A. se está descapitalizando. ¿Quiere decir que Repsol se está suicidando? No, justamente ahí reside la gravedad del problema. No se trata de una mala administración de los yacimientos argentinos por parte de la empresa española. Este comportamiento se inscribe en la estrategia global que el grupo Repsol ha venido trazando en los últimos años. La estrategia de negocio en la Argentina se basó, y se basa, en extraer las reservas existentes para, a partir del persistente incremento de los precios internacionales del crudo, generar crecientes niveles de utilidad que luego utiliza para expandirse globalmente.

La estrategia de expansión global de Repsol se encuentra enfocada en Norteamérica (principalmente Alaska), Brasil, el Golfo de México, el Caribe y el norte de Africa (Argelia y Libia, en particular), donde la empresa española ha venido anunciando numerosos descubrimientos en los últimos años. Como se describe en el cuadro 2, la Argentina es el país donde Repsol ha obtenido los principales ingresos en 2010. Sin embargo, el porcentaje de los mismos invertido en exploración es uno de los menores de la empresa (2 por ciento), sólo superado por Trinidad y Tobago, donde la multinacional española explota los yacimientos con una lógica similar a la utilizada aquí.

La consecuencia de esta práctica ha sido la brusca reducción de las reservas y producción de YPF, lo que naturalmente fue reduciendo los ingresos generados por la petrolera. Ante ello, Repsol continuó con su estrategia de utilizar YPF como una fuente de liquidez para su expansión global, pasando a complementar sus ingresos operativos con la venta de parte del paquete accionario. Así, en el Plan Estratégico Horizonte 2014 la compañía informa que estas ventas forman parte de los objetivos de “reequilibrar el peso de su cartera global de activos”, procurando reducir su participación accionaria en YPF hasta el 51 por ciento, mediante la incorporación de accionistas minoritarios argentinos e internacionales.

En ese camino se produjo la venta del 25 por ciento de las acciones de YPF al Grupo Petersen por 3800 millones de dólares, de los cuales el 97 por ciento fue financiado con deuda. Según el acuerdo de accionistas de YPF (entre Repsol y el Grupo Petersen), los dividendos de YPF se establecen al 90 por ciento de los ingresos netos del año anterior. Al respecto, la calificadora Moody’s en su “Informe de Calificación: YPF S.A.” del 31 de octubre de 2011, señala: “Mientras que históricamente YPF ha mantenido un nivel alto de pago real de dividendos, Moody’s considera que la flexibilidad de dividendos de la compañía es decreciente debido a las altas obligaciones de deuda de su accionista minoritario, el Grupo Petersen”. En el mismo informe la calificadora insinúa que bajo ese esquema es improbable que YPF tenga la capacidad de financiar las voluminosas inversiones que se necesitan para ampliar las reservas comprobadas con los “descubrimientos” de yacimientos de gas y petróleo no convencional anunciados recientemente.

Marco legal

Las áreas de exploración y concesiones de explotación de YPF S.A., como las del resto de las compañías del mercado, se encuentran reguladas de acuerdo con las disposiciones que para ello dispone la ley de Hidrocarburos (Nº 17.319 del 30-06-67). Respecto de las concesiones de explotación, el artículo 31 de la Ley de Hidrocarburos sostiene: “Todo concesionario de explotación está obligado a efectuar, dentro de plazos razonables, las inversiones que sean necesarias para la ejecución de los trabajos que exija el desarrollo de toda la superficie abarcada por la concesión, con arreglo a las más racionales y eficientes técnicas y en correspondencia con la característica y magnitud de las reservas comprobadas, asegurando la máxima producción de hidrocarburos compatible con la explotación adecuada y económica del yacimiento y la observancia de criterios que garanticen una conveniente conservación de las reservas”.

El incumplimiento de esta norma puede llevar al cese de la concesión ya que, según el artículo 80, “Las concesiones o permisos caducan: (...) c) Por incumplimiento sustancial e injustificado de las obligaciones estipuladas en materia de productividad, conservación, inversiones, trabajos o ventajas especiales”. Lo que implica que la concesión revierte plenamente al Estado: “Anulado, caducado o extinguido un permiso o concesión revertirán al Estado las áreas respectivas con todas las mejoras, instalaciones, pozos y demás elementos que el titular de dicho permiso o concesión haya afectado al ejercicio de su respectiva actividad (art. 85)”. Los términos de la reversión al Estado de una concesión de explotación están especificados en el artículo 37 que sostiene: “La reversión total o parcial al Estado de uno o más lotes de una concesión de explotación comportará la transferencia a su favor, sin cargo alguno, de pleno derecho y libre de todo gravamen de los pozos respectivos con los equipos e instalaciones normales para su operación y mantenimiento y de las construcciones y obras fijas o móviles incorporadas en forma permanente al proceso de explotación en la zona de la concesión”.

Conclusión

Del breve análisis realizado se desprende que existe evidencia sustancial de que en los principales yacimientos operados por Repsol-YPF no se han cumplido con las normas de producción y reservas que establece la ley, por lo que deben darse por extinguidos y revertir al Estado con toda la infraestructura y maquinaria necesaria para su explotación, sin costo alguno. Ello brinda una inigualable posibilidad para que la intervención estatal en el mercado de hidrocarburos, reinvirtiendo los excedentes que genera el sector para ampliar la producción y las reservas, pueda contribuir al sostenimiento de la expansión económica del país

* Economistas Lihes-Conicet. La presente nota es un resumen del documento de investigación: “La explotación de hidrocarburos en Argentina. Estudio de caso: YPF. S.A.”, disponible en la web.

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Imagen: Bernardino Avila

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YPF

-La merma en la producción anual de petróleo y gas registrada en 2011 es de aproximadamente 8 y 3 por ciento, respectivamente.

-El sector de hidrocarburos no ha parado de contribuir al deterioro del saldo externo.

-La baja de la producción local de hidrocarburos afecta el presupuesto nacional y de las provincias e incrementa la importación de combustibles.

-YPF, bajo la administración de la multinacional Repsol desde 1998, es el principal jugador del mercado de hidrocarburos argentino.

-Las concesiones de explotación de YPF S.A. bajo la administración Repsol muestran como características generales una declinante producción y brutal reducción de las reservas.

 
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