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Lunes, 10 de abril de 2006

TEATRO › SE CUMPLEN 75 AÑOS DE LA CREACION DEL TEATRO DEL PUEBLO

Al gran escenario argentino, ¡salud!

Leónidas Barletta, autor, actor, director y periodista, fundó este mítico espacio que sobrevivió a todo tipo de dificultades y hoy sigue adelante, en el subsuelo de Diagonal Norte 943. Los dramaturgos Tito Cossa, Roberto Perinelli y Carlos Pais le rinden homenaje a esta sala pionera de la escena independiente.

 Por Hilda Cabrera

Detener la historia para recordar un hecho auspicioso. Eso es hoy celebrar el nacimiento de una agrupación de teatro independiente en un año clave, 1930, cuando un golpe militar derrocaba a un gobierno constitucional e instalaba otro fraude. El dramaturgo, actor, director y periodista Leónidas Barletta había hallado para su equipo el nombre que se ajustaba a sus propósitos, Teatro del Pueblo, que identificó, desde 1943, al subsuelo de Diagonal Norte 943. Allí se festejan hoy los 75 años de aquella compañía que no fue la única pionera entre los independientes de Buenos Aires. El investigador Luis Ordaz lo testimonió en sus escritos. Existían Teatro Libre, Teatro Experimental de Arte, donde trabajó Barletta; El Tábano y La Mosca Blanca. El poeta y escritor César Tiempo, el cineasta León Klimovski, el escritor y guionista Samuel Eichelbaum y otras personalidades del Grupo Boedo propiciaban por entonces “un arte no elitista”.

El programa por los 75 años del Teatro del Pueblo se iniciará hoy a las 19, cuando se descubra la réplica de un grabado de Facio Hebequer que representa a un hombre esforzándose en arrancarle sonidos a una gran campana. Esa figura supone un homenaje a Barletta, quien utilizaba una campana para llamar la atención de los transeúntes. Sumándose al brindis, el director e investigador teatral Osvaldo Pellettieri presentará el libro Teatro del Pueblo: Una utopía concretada, una compilación de trabajos coordinados por este profesor, titular del Instituto de Historia del Arte Argentino y Latinoamericano de la UBA y director de Getea.

Aunque inactivo por épocas, el teatro fue recuperado por el aporte de artistas y empresarios. En la última etapa, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, dueño del predio, cedió a la Fundación Carlos Somigliana (SOMI) la dirección artística, permitiendo remodelaciones, la creación de dos salas (Carlos Somigliana y Teatro Abierto) y la puesta en marcha de programas especialmente dedicados al autor argentino.

En su histórico deambular, el elenco de Barletta ocupó entre 1930 y 1934 una ex lechería de Corrientes 465. El escritor Roberto Arlt dejó constancia de aquella actividad en una crónica publicada en el diario El Mundo. Barletta, a su vez, lo instó a participar como autor de la compañía y se atrevió incluso a escenificar un capítulo de Los siete locos bajo el título frontal de Los humillados. En 1935, el grupo emigró a Carlos Pellegrini 340, espacio cerrado al año siguiente. El destino le reservaba otro lugar en Corrientes 1528. Allí habían funcionado, luego de la inauguración de 1910, los teatros Nuevo y Corrientes. El director permaneció sólo cinco años de los 25 acordados. El alzamiento militar de 1943 lo dejó en la calle. El intendente Basilio Pertiné (1943-’44) anuló el contrato. El periplo tomó otro color cuando el director se refugió en el subsuelo de Diagonal Norte. Barletta lo convirtió en teatro, sala de exposiciones y ámbito de debate. Tanto empuje molestaba. El teatro fue incendiado en 1945 y cerrado en 1966. El desquite llegó con la reapertura de 1988 bajo la denominación de Teatro de la Campana.

Bastión de los independientes, el teatro mostró obras de autores clásicos y contemporáneos, y abrió el camino a los que le siguieron: Nuevo Teatro, La Máscara, Los Independientes, Fray Mocho, Instituto de Arte Moderno, Di Tella y muchos más. De voluntades como aquellas surgieron las jornadas de Teatro Abierto 1981, iniciadas en Del Picadero, y la creación de teatros y entidades en defensa de la escena. La reinauguración –con el recuperado nombre de Teatro del Pueblo– tuvo lugar en 1996. Asistieron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y otros integrantes de asociaciones de derechos humanos. En esa fiesta se premió la tenacidad de dos actrices que pertenecieron al elenco de Barletta, las hermanas Rosa y Celia Ereski, quienes junto a Josefa Goldar, actriz y esposa de Barletta, cuidaron de las instalaciones tras la muerte del director, en 1975. Se cuenta que, inspirado en esa fidelidad al teatro, el dramaturgo español José Sanchís Sinisterra escribió en 1989 El cerco de Leningrado, una pieza de intriga y utopías expuestas con humor, acaso un empalme con Barletta y aquellos otros a quienes se intentó destruir con prohibiciones.

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Leónidas Barletta, primero a la izquierda, en una función de los primeros tiempos del teatro.
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