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Domingo, 9 de noviembre de 2008

JIMMY “JIMBO” WALES, EL CREADOR DE WIKIPEDIA EN LA ARGENTINA

“Al principio no me tenía mucha fe”

El fundador de la enciclopedia que crece día a día con la colaboración de miles de personas vino a participar de la Academia Wikimedia, que busca afianzar el desarrollo del “capítulo argentino” de la Wiki. Y se muestra entusiasmado con el futuro.

 Por Facundo García

¿Es buena la gente, o este rinconcito azul del universo podría definirse como un nido de víboras? De la respuesta que cada uno dé a ese interrogante derivan consecuencias de largo alcance, y Jimmy Wales lo sabe. Refinado, elegante hasta donde la lógica despojada de sus razonamientos lo permite, el fundador de la enciclopedia más profusa de la historia pasó por Buenos Aires para participar de la Academia de Wikipedia, un evento en el que presentó las claves que motorizan al desarrollo del proyecto. Pero hubo más. Jimbo habló de Obama, de lo que las discográficas llaman “piratería” y de la actitud que vale la pena conservar cuando todos piden violencia y crispación. Repasó asimismo temas económicos, teorías para organizar restaurantes y hasta aventuró cómo será el folklore del futuro. Todo tamizado, claro, por el vuelo de una de las mentes más innovadoras de esta primera década del siglo.

Dos de la tarde. Jimbo camina acosado por saludos. Acaba de llegar de Corea y acaso por eso atina a sonreír y a inclinar la cabeza en diferentes direcciones, con impulso oriental. Sus ojos están achinados, pero de cansancio. Y se entiende: vive disertando en conferencias de un lado a otro, promoviendo Wikimedia (www.wikimedia.org.ar), la entidad sin fines de lucro que gestiona a Wikipedia y otros proyectos asociados. “Al principio no tenía mucha fe –se sincera–. Me iba a dormir aterrorizado, porque pensaba que a la mañana siguiente encontraría todos los artículos destruidos. Lo que encontré con el paso de los meses es que si están los instrumentos y las reglas sociales adecuadas, todo fluye.” A siete años de aquellos desvelos, la ilusión de que “cada persona del planeta tenga acceso libre a la suma de todo el saber de la humanidad” se ha expandido a doscientas sesenta y cuatro lenguas, generando un total global de casi once millones de artículos. “No habría apostado a que conseguiríamos esto, aunque sí confiaba en que se desataría una dinámica similar a la del software libre”, reflexiona Wales.

Y el viraje fue raro, porque en los ’90 este norteamericano se había ganado la vida cazando en la jungla de los negocios financieros. “No sé qué me hizo cambiar”, levanta los hombros. Más allá de eso, sus palabras se encadenan con una prolijidad a prueba de suspicacias. “Fue como fundar un restaurante, aunque en vez de ganar dinero quería echar a rodar algo interesante. Para inaugurar un local de comidas, vos tenés que poner cuchillos y tenedores sobre los manteles. Si estás inquieto porque un loco puede agarrar los cubiertos y matar al de al lado, estás frito. Vas a tener que enrejar cada mesa. Suena ridículo, pero era la forma en la que demasiadas personas estaban considerando la información, y desafortunadamente también es la manera en la que aún hoy construimos nuestros aeropuertos...”

Por el contrario, la visión que propone Wikipedia combina los principios de neutralidad con una presunción de que “hay más individuos buenos que malos”. “La hipótesis es que la cantidad de los que quieren causar daño es pequeña en comparación con la que quiere hacer el bien. En consecuencia, lo que hace Wikipedia es dar apoyo a los que tienen ganas de dar, en tanto que los propios participantes bloquean a los destructivos”, describe Jimbo. La duda más común es quién edita semejante masa de datos. “En principio, cualquiera –cuenta el fundador–. Para tareas puntuales, la comunidad tiene un grupo de administradores elegidos democráticamente entre los participantes. Ellos se ocupan de la supervisión y de controlar cuándo hay material agresivo o inadecuado.”

Es cierto que cada tanto hay polémicas, discusiones acaloradas y “vandalismos”. “Y es una lástima que los medios relaten estos incidentes de manera confusa o poco precisa –se queja Wales–. Igual nosotros seguimos ofreciendo herramientas que ayuden a la calidad. En Alemania, por ejemplo, están usando un soft que permite a la comunidad marcar artículos para controlar que no sean atacados sin justificación. Al principio hubo revuelo por esto, pero después se demostró que servía, y esperamos que en lo que sigue se expanda en otras lenguas.”

Hacia una matrix plural

A Wales le gustó Matrix. Lo asume y se le nota tanto que si uno fuera su amigo le haría alguna broma sobre su traje de cuello mao, muy en la onda de Keanu Reeves. Sin embargo hay que guardarse el comentario en el bolsillo y sacar, ya con el sol a media asta, el papelito con las preguntas.

–En la Wiki en español hay seiscientos usuarios muy activos y más de cuatro mil que ponen su granito esporádica pero regularmente. ¿Por qué cree que tantos se comprometen sin egoísmo?

–Creo que hay dos razones. En primer lugar esta idea de que estamos concretando una enciclopedia abierta en la que todos pueden participar. Obvio que no alcanza con un concepto rimbombante para motivar a tantas personas. La otra razón –que me parece quizá más importante– es que lo toman como un hobby, se divierten.

–El resultado puede entenderse como un espejo de preocupaciones colectivas. ¿Cómo afecta esos contenidos la desigualdad económica entre naciones?

–Definitivamente, es un factor a tener en cuenta. Tomemos solamente la versión en inglés: hace poco nos dimos cuenta de que no tenía artículos detallados sobre los integrantes del Parlamento de la India, cuando allí viven millones de personas que se expresan en esa lengua.

El caso del castellano es igual de llamativo. El veinte por ciento de las visitas que recibe Wikipedia van a la sección hispana. Y no obstante, ocupa un modesto noveno puesto en el ranking de cantidad de artículos. “Hay razones históricas para ese retraso. Hubo un arranque tardío a causa de ciertas desavenencias que tuvo el núcleo inicial abocado al español. Una vez que se puso en marcha, su ritmo de crecimiento fue normal”, explica Wales. Por supuesto que estos altibajos son nada en comparación con las penas de otros que están viendo desaparecer sus idiomas ancestrales bajo el peso de la homogeneización cultural. Frente a esto, el capítulo local de Wikimedia rubricó recientemente un convenio con el Inadi, para impulsar el desarrollo de la Wiki en lenguas aborígenes. Ya está en fase experimental el mapuche, y se espera que próximamente se sumen el aymara, el quichua y el guaraní. “Con siete u ocho que se dediquen y empiecen a entretenerse, la propuesta prende”, certifica Wales.

El gran experimento

“Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas.” A pesar de que la frase pertenece a Bernard Shaw, podría aplicarse perfectamente para recordar uno de los momentos más resonantes que tuvo la enciclopedia libre en su corta historia. Ya casi desprovisto de gestos coreanos, Wales rememora: “Hace tres años, la revista Nature publicó los resultados de un experimento en el que se habían tomado cincuenta artículos de la Enciclopedia Británica y una cantidad equivalente de Wikipedia”. Los textos versaban sobre asuntos técnicos y científicos, y un equipo de especialistas se encargó de compararlos para descubrir cuál de las dos tenía más errores. La Británica tenía un promedio de tres errores por artículo, la Wiki cuatro. “La sorpresa fue que esos libros en los que supuestamente estaba ‘la verdad revelada’ estaban casi tan llenos de errores como un invento que se abría de par en par a la participación.”

Más allá de ver quién la tenía más larga, lo sintomático fue la reacción que hubo desde uno y otro bando. “Los de Británica presentaron una refutación de veinte páginas, en la que intentaban justificar por qué ese estudio no debía considerarse seriamente. En cambio, a las pocas horas recibí a un grupo de wikipedistas que me pidieron por favor que consiguiera la lista de los errores detectados, así podían corregirlos”, cuenta Wales.

Lo que viene

Con más de 244 millones de internautas mirándola por mes, Wikipedia tiene más visitas que cualquiera de los diarios más importantes, e incluso más que varios de ellos sumados. “¿Quién es hoy el verdadero mainstream?”, desafía Jimbo. E incluso se puede ir más allá: ¿Qué cabe esperar para el futuro? El que inició el sacudón vaticina que “vamos a ver más audiovisuales. Eso sí, tengo la impresión de que mantendremos un anclaje en el texto, porque es un soporte que permite hacer modificaciones con mayor facilidad que cualquier otro”. Computadoras más baratas y celulares más potentes serán otros factores a tener en cuenta: “Se viene una gran instancia, porque las próximas mil millones de personas que lleguen a Wikipedia por primera vez lo harán principalmente a través de sus teléfonos”, anticipa el ex financista. Y se enciende: “¡No sé si alguna vez una generación joven se habrá entusiasmado tanto con una enciclopedia!”.

Las consecuencias pueden ser inesperadas y el cuarentón de Huntsville se ataja un poco. Si lo apuran, arriesga que “en lo que se refiere a la cultura, el sentido común ha creído por un largo tiempo en que había dos dimensiones. Por una parte tenías la cultura comercial, música pop, películas, etc. Enfrente estaban las ‘artes’, que se acopiaban en museos, ámbitos oficiales, etc. Lo que yo creo que está por hacer un reingreso a partir de las licencias libres es el folklore, entendido como aquello que es de toda la sociedad”.

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“Wikipedia da apoyo a los que tienen ganas de dar, en tanto que los propios participantes bloquean a los destructivos.”
Imagen: Jorge Larrosa
 
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