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Martes, 27 de julio de 2010

CONFUCIONISTAS Y SU NOTABLE SEGUNDO DISCO, LO MISMO SE ENTIENDE

“Lo antiguo para contar lo moderno”

El grupo apela a una paleta estilística tan amplia como para abarcar bossa, reggae, tarantela, chanson, zapada y aires acústicos. Pero también sabe lucir en una lírica que ofrece una llamativa profundidad para tocar temas de uso cotidiano.

 Por Luis Paz

“No me queda ternura, cuánto lo siento”, se sinceraba Rafael Daney en “Algo cambió”, un tema de 2004 que fue algo así como un hit under para Fulton Espina, la banda donde cantaba entonces. Un día, una chica le pidió que le escribiera la frase. Era para tatuársela. Se adornó medio brazo, con bonitos firuletes y todo. “En un tiempo pensé en pedirle que se lo borrara. Es mucho”, se desentiende el cantante, una tarde de domingo, entre sus actuales compañeros musicales, Confucionistas. La banda que acaba de entregar en Lo mismo se entiende, su segundo disco, doce vidas posibles para la dama y el caballero. Según los cálculos, la chica debería subir unos 200 kilos para ganar la piel necesaria donde tatuarse estos doce biodramas musicales.

Lo básico: Confucionistas tuvo origen “por orden del azar” en 2005, en Chacarita, en paralelo a la disolución de Fulton Espina. En 2006 publicaron Probables éxitos, Vol. 1 como Daney & Confucionistas. Lo mismo se entiende es su segundo CD, mezclado por Mario Siperman, con arte de tapa de Semilla Bucciarelli y Víctor Heredia como invitado en la conmovedora “Vicky”. No es un disco raro: tiene música, canciones. Buenas y desde diversas estéticas: bossa, reggae, tarantela, chanson, zapada y acústicos. Pero sí particular: el vapor orillero y un embrujo de cuento de inmigrante fecundan las a veces crípticas pero siempre reveladoras letras de Daney. “Hacer el disco fue entrar al embudo”, ilustra el saxofonista Julián Espósito. Y la botella donde cayeron fue la radio, con “El papelito” como primer corte de Lo mismo se entiende.

Tal vez esté mal romper la ilusión del código, pero resulta extraño que una canción con esta mirada caricaturesca sobre el uso de cocaína suene en la radio. Es una canción sincera, sobre un tema del que aún es embarazoso sincerarse: “No es la típica canción que habla de las drogas, sino la anticanción: lo que todos sabemos que pasa, un joven o un viejo. Te das cuenta de quién está rosqueado. De la marihuana se habla, pero no de la cocaína”, justifica la decisión Daney, aunque Espósito aclara que la elección fue musical, por la energía del tema.

–De todos modos, más extraño sería que “El místico” fuese corte: “Te fuiste a derrapar y a sotavento / tres pardos pintos ya seguramente sumariados / henchidos de amplia verba rocinante...” es casi incantable.

Rafa Daney: –Se ha dejado de escarbar tanto en la literatura del rock que me parece que hoy decir “alfeñique” es mucho más fuerte que “boludo”. Pero de última, atrás de esas palabras hay algo muy cotidiano que se está contando. En “El místico” está el típico caso que conocemos todos del tipo que no es capaz de sostener en la acción sus lecturas de Trotsky o del Che, si los leyó, porque la burguesía ya lo ha tapado.

Julián Espósito: –Y también tiene que ver con ir a buscar la forma antigua para contar lo moderno o encontrar la forma nueva de contar algo que pasó siempre. Como hicieron los diseñadores de Toyota con la Chrysler.

En su serie de definiciones certeras y ocurrentes, Espósito dice que este disco es como los libros de la serie Elige tu propia aventura. Lo deja explicar al baterista Claudio Aversa, su compañero en los coros: “Cuando el cantante escribe sobre sí mismo, lo único que se conoce es eso, qué le pasa al cantante, qué piensa ahora. Las historias, esto de crear personajes, te llevan a un montón de lugares que no viviste”. No hará falta aclarar, a esta altura de la historia de la música como uno de los principales soportes para la ficción narrativa, que hay quien cree que no hace falta haber vivido tal cual lo que se está cantando. “La droga es algo del presente y es muy difícil no meterlo en temas que arman paisajes cotidianos. Como el trabajo, pueden estar o no estar entre nosotros, que todos trabajamos de otra cosa, pero están siempre en lo común, lo que todos acordamos en qué es”, explica Daney.

Lo mismo se entiende aparece como una posibilidad, además. La de ser el peldaño de arriba en una escalera que vaya uno a saber dónde lleva, pero en la que para la mayoría es necesario sentir que se va subiendo. Los Confucionistas se niegan a esconder que sienten este disco como trascendental, que lo desean así. “Es por escaparle a la parte tan dura de la mediocridad. Meter un gol en un picado es darnos cuenta de lo mediocres que somos. Pasa la onda expansiva, festejás y tenés que irte a laburar y comerte un gil, dos, cinco y se representa la serie The Office en tus narices”, agarra tintes de Violencia Rivas la voz de la banda. “Bueno, ‘El místico’ es un poco Violencia Rivas”, suma. Sí, pero de esa parte aún no admitida: la del que insulta desde el sillón.

“Hay discursos que se reproducen simplemente para lograr situaciones sociales personales más favorables”, menciona el baterista. “Y muchos tatuajes del Che ahogándose en palabras”, prende el saxofonista de la banda que completa Alan Diaco (también proveniente de Fulton Espina) como reemplazo en los bajos de Pablo Romanelli. “La política está presente, en la banda, desde la ética, desde decidir dónde tocar y no pagar para hacerlo, por ejemplo”, corta el cantante que tuvo que conseguir un diccionario de español-italiano y una amiga francesa para componer la tarantela “Humanístico” y la chanson “Bombon du papier”, aquella ocurrencia de “cette semaine opres / Le Monde Diplomatique”.

El resto fue un humor fino, cómplice y del que desnuda apariencias, una banda con apertura musical y una escritura que regala piezas como “toda la vida fichando pa’ conmover” o “Vicky asume astuta el diezmo y la emboscada”, en la voz expresiva y conmovedora de Víctor Heredia.

* Confucionistas toca el viernes 6 en GIER (Alvarez Thomas 1078 a las 22), el sábado 7 en el Hard Rock Live Music de Barabero (San Martín 888 a la medianoche) y el miércoles 11 en Down Town Matías (Reconquista 701 a las 21).

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“Se dejó de escarbar en la literatura del rock: hoy decir ‘alfeñique’ es mucho más fuerte que ‘boludo’.”
Imagen: Rolando Andrade
 
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