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Viernes, 6 de febrero de 2015

BERLINALE MARCO BERGER Y JUAN SCHNITMAN EN EL FESTIVAL DE BERLíN

“La Berlinale recibe mucho y muy bien al cine argentino”

Mariposa y El incendio son los films que los cineastas presentarán como parte de la sección Panorama, la segunda en importancia del encuentro, pero que no es competitiva. “Hay que ir muy relajados porque es una experiencia muy fuerte”, dicen.

 Por Andrés Valenzuela

“El festival es un lugar un poco engañoso, está bueno porque es muy prestigioso, pero la película tiene que tener una buena respuesta del público”, reflexiona Marco Berger sobre la Berlinale, esa fiesta alemana del cine mundial que comenzó ayer y se extenderá hasta el domingo 15. Al mismo tiempo, y quizá sin darse cuenta, el director brinda una idea acabada de cuál es su lugar como cineasta. Berger, quien ya es un joven veterano del festival europeo (donde ganó un premio Teddy por Ausente), estrenará allí Mariposa, como parte de Panorama, la segunda sección más importante. Su colega Juan Schnitman compartirá la sección. Schnitman llega a Berlín con El incendio, su regreso a la ficción después de once años y tras dos documentales en su haber. Juntos anticipan la experiencia de estos días y ofrecen una lectura sobre el estado de situación de la producción nacional.

–Esta edición de la Berlinale tiene un record de películas hispanoparlantes: 50. ¿A qué lo atribuyen?

Marco Berger: –En principio, debe ser casual, porque el año pasado no hubo tantas, pero también debe ser por el movimiento que tiene el cine latinoamericano en estos últimos años. Chile creció, Brasil viene fuerte, la Argentina viene fuerte hace un montón.

Juan Schnitman: –También hay una sección, Native, de cine indígena, donde justamente también hay un montón de películas latinoamericanas porque van justo.

–Ustedes son de la misma generación de cineastas. ¿Cómo encaja el cine argentino actual en ese espacio?

J. S.: –La Berlinale, y la sección Panorama en particular, casi todos los años tiene una o dos películas argentinas. Se estrenan muchas allá. En ese sentido, Berlín recibe mucho y muy bien al cine argentino.

–Pero, ¿por qué está tan bien conceptuado?

M. B.: –Creo que hay cine argentino muy bueno. Pero es algo que no tiene que ver con la argentinidad, sino con que aparecieron directores argentinos buenos. El cine coreano, argentino o de donde sea puede que tenga una línea general, pero cada cineasta tiene algo muy diferente para decir. Sí pasa que acá que hay mucha escuela y hay mucha producción. Cada vez más. El Bafici también abre lugar para gente nueva. Eso permite mucha variedad y algo de toda esa variedad luego puede ser tomada por el Festival de Berlín o cualquier otro.

J. S.: –Es insoslayable el hecho de que en la Argentina se producen muchísimas películas por año. Es un fenómeno muy local, que ocurre en muy pocos otros países. Es una isla en América latina. En Brasil se produce la mitad de acá, con cuatro veces más habitantes. México, que es gigantesco, produce mucho menos. De ese mar de películas que se producen acá, muchas encuentran su camino en los festivales más importantes.

–Y en sus casos particulares, ¿cuáles son sus expectativas con esta edición?

M. B.: –El festival es un lugar un poco engañoso, está bueno porque es muy prestigioso, pero la película tiene que tener una buena respuesta del público. Lo mismo pasa con la crítica. Mi expectativa es que la película guste, que la gente se siente y la película funcione. Después, creo que cuantas menos expectativas ponés, mejor. Si no esperás nada y pasan cosas buenas, genial. Si esperás mucho y no pasa nada, es decepcionante. Siempre para mí es mejor ir más limpio y pensar que el premio ya es estar en Berlín y que la película se muestre.

J. S.: –Pienso parecido. Para mí, ya es una felicidad enorme estar con la película en el festival. Voy a pasarla bien presentando la película. Me gusta hacer la parte de preguntas y respuestas con el público, que disfruto mucho en los festivales.

–¿Llevan algún plan de trabajo o proyectos concretos?

J. S.: –No demasiado. Nosotros ya tenemos un vendedor, una publicista, hay notas pautadas allá. Mi interés está puesto en las proyecciones. No veo la película hace meses, aparte. Me estoy guardando desde hace mucho tiempo para verla allá en pantalla grande, porque la terminé en mayo o abril del año pasado y todavía no volví a verla. Además, allá las salas son muy grandes. Mi estreno es en una sala para 650 personas. Y la última función es en una sala para 850. ¡Espero que vaya alguien! Ir a presentar una película ante tanta gente sólo me pasó en Cuba, cuando fui con El amor (primera parte), porque allá las salas son de 1200 personas, una locura. Y además la gente grita, habla, se va de la sala.

M. B.: –Como director, uno conoce mucha gente, hay mucho cambio de tarjeta y se habla de proyectos a futuro, pero en un festival no se concreta nada. Los que más trabajan, de verdad, son los productores, que van a vender la película. Uno ve si el producto funciona. Trata de divertirse y generar contactos, dar entrevistas. Hay que ir muy relajado porque es una experiencia fuerte. Tenés que agarrarte como del carrito de la montaña rusa, porque son cinco días que te vuelven loco. Tenés que estar trabajando con el festival, que es dar notas y todo lo demás. Pero lo que son proyectos a futuro, son contactos. Después seguís mandándote mails, pero en el momento del festival, lo importante es la película.

–¿Se siente cierta presión por ir habiendo ganado un premio antes?

M. B.: –Siempre se espera. Pero como tuve Hawaii en el medio, a la que le fue bien, no le tengo miedo a la expectativa. Y sé qué película estoy llevando. Sí hay un cambio, una puesta diferente en ésta, pero la probé, la pruebo todo el tiempo, con amigos, en privadas. Y sé que funciona. Entonces no estoy ni asustado ni con un tipo de expectativa rara, ni me siento presionado. Voy retranquilo porque me gusta la película, me gusta la apuesta y vengo con una línea clara que mantengo. Además, como no es competitiva y el premio que gané tampoco podría competir con ésta...

–Estar en Panorama les quita presión a ambos.

J. S.: –Claro, no hay jurado oficial. Hay algunos paralelos, que pueden premiar tu película, de casualidad.

M. B.: –Pasa eso: estás fuera de competencia y hay un montón de premios que pueden aparecer, pero que son una sorpresa. No estás pendiente de si la película funciona con el jurado.

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“Del mar de películas que se producen acá, muchas encuentran su camino en los festivales más importantes”, dicen Berger y Schnitman.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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