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Viernes, 16 de septiembre de 2005

SHEKETAK Y LA HUELLA DE STOMP Y MAYUMANA

Otra banda israelí para saltar desde la butaca

Se presentarán desde el 30 de septiembre en Buenos Aires. Zahi Patish, uno de sus fundadores, adelanta en qué se diferencia Sheketak de otros grupos.

 Por Karina Micheletto

En el principio fue Stomp, aquellos norteamericanos con look de pandilla urbana que mostraron que se podía hacer música con encendedores y tachos de basura –y seguir el ritmo con distintas partes de sus cuerpos–, hoy prácticamente transformados en marca. Le siguieron distintas formaciones con el mismo espíritu y, por esas cosas de la globalización, en la Argentina nos tocó ver una y otra vez a los israelíes Mayumana. Ahora llega hasta estas tierras una compañía de compatriotas de estos últimos, con un nombre que, desde el vamos, hace suponer que la cosa viene movida: Sheketak. Doce bailarines y músicos (el show incluye una banda en vivo) que prometen, con el tono rimbombante que siempre aparece en los slogans de las superproducciones, “música, danza, teatro y humor en un impactante marco escenográfico de luz y sonido”.
Para la compañía, que ya recorrió teatros y festivales de Israel, Europa y Estados Unidos, esta es la primera gira por Latinoamérica. Pasarán primero por Chile, y actuarán aquí el 30 de septiembre y 1° de octubre en el Luna Park. El espectáculo que traen tiene el sugestivo título de Rythm in motion, una producción a gran escala que combina música en vivo con elementos de distintas disciplinas, fundamentalmente la danza, y proyecciones de video. Página/12 conversó con Zahi Patish, uno de los fundadores del grupo, que adelanta las características del show con el que debutarán en la Argentina.
–¿Cómo describiría la performance de Sheketak, qué es exactamente el Rythm in motion?
–Por empezar, hacemos un show que, finalmente, es de danza, pero combina diversos elementos de entretenimiento. Trabajamos con proyecciones de video, también con elementos teatrales, mimo, actuación, son muchas cosas puestas juntas que dan como resultado una experiencia integral. Pero el núcleo principal del show está en la danza, y en la energía que transmite la danza, que es muy poderosa. En el medio hay pizcas de humor, como pequeñas narraciones insertas en diferentes momentos.
–¿Por ejemplo?
–Hay muchos momentos divertidos, voy a poner uno que no pierde la gracia como ejemplo: En una escena hay un grupo de bailarines de tap dancers, mostrando sus pasos con un despliegue muy cool, como en las viejas películas norteamericanas. Todo va bien hasta que otros bailarines entran a perturbarlos, a robar la atención de la audiencia. Es entonces cuando los bailarines de tap se vuelven locos, se transforman en unos freaks robóticos que deben seguir un contador gigante que aparece en una pantalla y que retrocede y retrocede: quedan sólo quince segundos para completar la secuencia, con lo cual deben bailar realmente rápido. Por supuesto que contado así todo esto pierde gran parte de su gracia, así que olvídese de todo lo que dije: pueden venir a verlo.
–¿Hay algún tipo de mensaje en su Rythm in motion, algo que quieran transmitir expresamente al público?
–No queremos dar mensajes, pero la intención del show es hacer que el público tenga ganas de empezar a bailar cuando salen de vernos. Que tomen toda la energía que quiere transmitir el show, que se vuelvan locos. Esa es la reacción que siempre obtenemos cuando terminamos nuestros shows, vienen y nos dicen: “Ey, gracias, ahora queremos ir a bailar, lo que hacen es tan energético y tan poderoso que sentimos que nos hemos cargado”.
–¿Cuáles son las diferencias entre Sheketak y otros grupos como Mayumana o Stomp?
–La principal diferencia es que nuestro show está completamente basado en la danza, en los movimientos físicos, más que en la percusión. La percusión sólo aparece en movimiento, por eso es que hablamos de Rythm in motion. En lugar de poner tradicionalmente los instrumentos de percusión en escena, los colocamos en rieles, por lo tanto hasta la batería se está moviendo junto con los bateristas, de aquí para allá. Todo está en movimiento. Por ejemplo, hay una parte del show donde hacemos sonidos con la voz para acompañar a los bailarines, llevamos un ritmo con las voces y las respiraciones, pero para movernos. La otra diferencia con Mayumana y Stomp es que hay tres músicos en el show, tocando música propia. Y también está el video.
–Todos saben bailar, pero además algunos saben tocar.
–Claro. Me gusta describir Sheketak como un show en el que podés mirar y disfrutar del movimiento y de lo físico, pero también podés cerrar los ojos y disfrutar del sonido y de la música. Las cosas dos ocurren juntas.
–¿Se conocen entre ustedes, suelen hablar con los integrantes de Mayumana, por ejemplo?
–Sí, de hecho muchos de los integrantes de Mayumana tomaron clases con nosotros, y también conocemos a los creadores de Mayumana, son buenos amigos nuestros. Vivimos en un país pequeño, nos conocemos todos.
–¿Cuáles son los instrumentos que usan sobre el escenario, además de sus cuerpos y la percusión?
–Si hablamos de lo tradicional, usamos dos sets de percusión, uno acústico y otro electrónico, un teclado y un bajo. Pero también hay muchos otros sonidos que son hechos con el cuerpo, con nuestras voces, con palos, diferentes elementos y... no quiero develar la sorpresa. Sólo puedo decir que la experiencia que tendrán al vernos es de mucha energía. Lamentablemente, eso no se puede transmitir con palabras.

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Danza, sobre todo. Pero también música, video y coreografías.
 
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