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Jueves, 16 de julio de 2009

MUSICA › NICOLáS GUERSCHBERG Y UN CICLO DE ACTUACIONES EN CAFé VINILO

“No creo en las divisiones”

El notable pianista tiene un disco nuevo, Encuentro, pero las particularidades del mercado hacen que aún no pueda ver la luz. Eso no es obstáculo para que muestre esas canciones con su trío, esta vez enriquecido por varios invitados.

 Por Santiago Giordano

Nicolás Guerschberg tiene un nuevo disco. Se llama Encuentro, está grabado, mezclado y masterizado, y la gráfica está lista. Pero todavía no está editado. Sin detenerse en reflexiones tendientes a establecer si un disco es el clásico redondel con agujerito que viene adentro de una cajita o la idea que ahí se encierra, el pianista está presentando en vivo la música que impulsó ese proyecto, los viernes de julio en Café Vinilo (Gorriti 3780). “Los músicos necesitamos tocar, el disco es una excusa que está mucho más allá de lo comercial. Es sin dudas una carta de presentación y una manera de materializar algo que de otra forma quedaría en el aire, como lo es un ciclo de conciertos”, asegura Guerschberg a Página/12. Como pianista y compositor, como integrante de Escalandrum, La Camorra u otros, innumerables proyectos, Guerschberg es de los que atraviesa géneros, en una búsqueda que puede partir del jazz, el tango o lo que convencionalmente se llama música clásica. Un ir y venir que, entre la fusión y la pureza, deshoja influencias hasta llegar al propio estilo.

La nueva producción de Guerschberg tiene que ver con el jazz, en una de sus formaciones clásicas, distinguidas y, por el espesor de las referencias, más comprometidas: el trío. “Es algo natural para mí”, comenta el músico. “Toco en trío desde que tengo memoria, aunque nunca, como ahora, había quedado plasmado en un proyecto concreto. La mayoría de los temas del disco no estaban grabados, ni los había adaptado para otro proyecto, como suelo hacer. Tenía ganas de asumir un desafío: escribir y tocar para un formato con referencias ilustres”. En Encuentro, Guerschberg alterna con Juan Pablo Navarro y Mariano Sívori en contrabajos y Daniel “Pipi” Piazzolla y Leandro Savelón en batería. Durante las presentaciones de Vinilo, ampliará la experiencia y además de cruzar a los integrantes de la base tendrá invitados: este viernes estará el trompetista Richard Nant, el viernes 24 otro trompetista, Juan Cruz Urquiza, y el 31 el saxofonista Ramiro Flores. “El hecho de tocar con dos bases distintas te permite cierta versatilidad, ciertos experimentos”, agrega. “Es importante poder hacerlos en un tipo de música como ésta, que es tan abierta, con las amplias posibilidades que da la improvisación. Me pareció piola tener a los dos tríos con los que toco desde hace tiempo. Con Mariano y Pipi compartimos en Escalandrum desde hace más de 10 años y siento que logramos un encuentro más extrovertido; con Juan Pablo y Leandro también tocamos desde hace tiempo, pero vamos hacia lo intimista. Esto da variedad y riqueza a la música, aunque sea necesario cuidarse mucho de caer en la copia, porque el trío de jazz es un formato estandarizado, con referencias muy altas y absolutas. El trabajo y el desafío es hacer algo personal. Ser distinto, pero desde una búsqueda personal, que se dé con naturalidad.”

Con maestros declarados como Santiago Giacobbe, Fernando Pérez, Manolo Juárez, Gustavo Beytelmann, Laura Baade, e influencias que se mueven entre Igor Stravisnky, Gardel, Charly García y Keith Jarret, por juntar nombres que den idea de su amplitud, Guerschberg construye sus lenguajes. Además de tocar en trío los viernes, toca con Escalandrum los martes en Thelonius (Salguero 1884). También está al frente de un quinteto que en el próximo Festival Internacional de Tango de Buenos Aires interpretará obras suyas, especialmente escritas para esa formación. En ese encuentro el año pasado estrenó un cuarteto de cuerdas y se hizo cargo del trabajo de recuperación y transcripción de los arreglos de la orquesta de cuerdas de Astor Piazzolla, y este año hará algo similar con la de Francisco Canaro, además de un homenaje a Piazzolla con Escalandrum.

–¿Se filtra el músico de tango cuando hace jazz?

–El tango es parte de mí. No creo en las divisiones absolutas. Uno puede ir y venir entre géneros, si lo hace con naturalidad. Una vez, conversando con Gustavo Beytelmann sobre el lugar en el que se para un músico para desarrollar su obra, él, que también es de los que atraviesa géneros, me dijo: “Hay músicos que nacimos para caminar por los bordes”. Eso me sonó interesante y me define a mí también. Sin ir en contra de nada, uno no necesita estar en el centro de un estilo, sino poder absorber y moverse con comodidad entre uno y otro. Pero no lo siento como poner y sacar un chip: ahora soy pianista de tango, después cambio y soy pianista de jazz. Si con los años uno incorpora diversidades, son vividas con naturalidad.

–¿Qué sería “natural” hoy en su música?

–Me gusta manejarme libremente entre las distintas expresiones, sobre todo el jazz y el tango, pero también el folklore, por ejemplo. Por supuesto, para tocar una determinada música se debe hablar ese lenguaje, tratando de ser uno con sus propias composiciones. Si bien conozco y me gustan mucho las tradiciones del jazz y del tango, cuando encaro un proyecto me siento más cómodo, siento que tengo más para decir, cuando transito lo actual, digamos lo moderno, aun si la palabra no me gusta. También me siento cómodo en la mezcla de ritmos folklóricos, siento que es lo que nos rodea, sin necesidad de ser un purista, ni tener que disfrazarme de nada, ni que sea una simple mueca.

–Desde esa naturalidad, ¿es posible hablar de “jazz argentino”?

–Creo que sí. Jazz argentino es una definición posible, porque es natural. Para nosotros es más natural tocar un aire de zamba que un swing, o inclusive algo más latino. Digo “aire” porque más que la forma de una danza, me interesa el ritmo como elemento a desarrollar y los climas que puede despertar. Actualmente bajo el rótulo “jazz” se podrían reunir todas las músicas del mundo que tengan como elemento común la improvisación. Hay muchas cosas para escuchar y toda la música que me moviliza me sirve de inspiración. No reniego de las influencias, siempre que no tapen lo que tengo para decir.

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“El trío de jazz es un formato estandarizado. El trabajo y el desafío es hacer algo personal.”
Imagen: Rafael Yohai
 
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