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Martes, 8 de mayo de 2012

MUSICA › EL CUMPLEAñOS DE VITILLO ABALOS, UNA LEYENDA DEL FOLKLORE

“Aún no me doy cuenta de que tengo 90”

El anteúltimo de los cinco Hermanos Abalos lo celebrará con un espectáculo en el Teatro del Globo, con numerosos artistas invitados. Vitillo es todo un personaje, sigue saliendo de gira y hasta conduce un programa por FM Nacional Folklórica.

 Por Karina Micheletto

Vitillo Abalos, el anteúltimo de los cinco hermanos que alguna vez fueron sinónimo de espectáculo en el folklore –los primeros en mostrar una concepción integral vocal, instrumental, sumando también la danza–, festeja dos veces su cumpleaños: la primera, el 30 de abril, el día en que nació en Santiago del Estero; la otra, hoy, cuando fue anotado. En una y otra fecha, este año está cumpliendo los 90. El primer festejo fue en Santiago, rodeado de amigos y en una charla pública. El de hoy será en el mismo lugar en el que Los Hermanos Abalos debutaron en Buenos Aires con su espectáculo Patios provincianos, allá por 1939: el actual Teatro del Globo, que por entonces pertenecía al Consejo de Mujeres. Organizada por la Secretaría de Cultura de la Nación, la fiesta tendrá invitados folk como Jaime Torres, Hilda Herrera y la familia Carabajal en pleno, entre muchos otros, y también de otros palos como Ciro. Y, por supuesto, estará allí Vitillo Abalos tocando el bombo y bailando con Elvirita, su compañera arriba y abajo de los escenarios.

“Voy a tener que ir unos días antes, porque va a ser un golpecito importante: han pasado muchos años”, (se) decía Abalos cuando recibió a Página/12 en su casa. Los años que han pasado son exactamente 73, porque el bombisto y bailarín cae en la cuenta de que, desde entonces, no ha vuelto a pisar ese escenario. Hoy le toca ser algo así como el último custodio de aquella formación que marcó época y estilo en el folklore. “Yo agradezco, como siempre, mi quinta parte de este reconocimiento –advierte–. Agradezco en nombre de Machingo, Roberto, Machaco, Adolfo y mío. Porque sé que están recordando a Los Hermanos Abalos. Por eso también va a ser tan importante, van a estar conmigo los ausentes, los hermanitos. ¡Pero vivieron sus buenos años, el hilo del carretel de su vida fue largo!”, se recompone enseguida el santiagueño con una sonrisa, recuperando su eterno buen humor.

Vitillo espera a la cronista y al fotógrafo en la puerta de su edificio, con su vestimenta habitual: saco, camisa, corbata, impecables zapatos que permitirán, unas horas después, durante las fotos –y sobre los ladridos celosos de sus perritas Marina y Sofía–, hacer música cuando baila, acompañarse en el ritmo del bombo. Es el mismo edificio que habita desde hace unos cincuenta años (“cuando salió la ley de propiedad horizontal”, marca), a tres cuadras del Congreso, en un barrio que ha visto cambiar. Saluda con un repiqueteo de pies e invita a pasar con gracia. La agilidad, el humor, la memoria y la capacidad didáctica que guardan sus relatos –ya sea para dar detalles del grupo, de la historia argentina o de una receta de cocina– sorprenden de inmediato. También lo sorprendieron a Roger Waters, cuenta, cuando participó de la filmación de su video para la Fundación Alas, en la Villa 31. “El director me decía: ‘Oiga, no se mueva tanto, camine más despacio, ¡actúe como un viejo, hombre!’. Yo le explicaba que actuaba como lo que era, un viejo de 89 con salud... La verdad, no me siento un viejo. ¡No me siento de 90!”

–¿Y qué fotos le vienen a la cabeza de estos 90 años?

–Le voy a contar cuáles son las que llevé a Santiago, para proyectar en el festejo: una de cuando tenía dos años, ¡con pelo! rubito, de oro. Otra de 1951 en Nueva York, Los Abalos en pleno Manhattan. Otra en Japón en 1966, en el centro de Tokio, ahí tocamos en el mismo festival que Los Beatles. Los Abalos con Gina Lollobrigida. Los Abalos con el Papa. Vea, hace dos años he puesto en las paredes muchas fotos, ¿para qué iba tener todos los recuerdos guardaditos? Dije: no, yo quiero verlos. Las fotos y los diplomas cubren todas las paredes.

El de Los Hermanos Abalos fue el primer conjunto que adelantaría el boom del folklore del ’60, introduciendo “la cosa criolla” en Buenos Aires. Uno de los aportes importantes de Los Abalos fue el criterio integral con que gestaron su conjunto, vocal e instrumental a la vez. También supieron sumar música y danza, dándoles importancia por igual. Los suyos eran tratados musicales con sus indicaciones coreográficas, y en escena intercalaban lo que llamaban “charlas ilustradas” entre canción y canción, con explicaciones sobre ritmos y danzas. Y está la marca del piano en el folklore, que en rigor ya sonaba en el folklore, pero a la que Adolfo Abalos supo dotar de refinamiento de autor. “Agitando pañuelos”, “Casas más, casas menos”, “Chacarera del rancho” y “Chacay manta” son algunas de sus obras más recordadas. La primera que compusieron, “Nostalgias santiagueñas”, de 1938, sería ubicada como hito fundacional del grupo.

–¿Cree que hay un lugar o un momento específico en el que nacieron Los Hermanos Abalos?

–En 1932, 1933, entre Machaco y Machingo había diez años de diferencia. La invito a que use su masa encefálica: no había cable, celular, computadoras, nada. Machaco tenía 8, Machingo 18. Vivíamos en casa grande, con patio de baldosa y de tierra, varias habitaciones, salón de música. ¿Qué hacer a la tardecita? Se llevaba el piano –o sea, el salón de música– al patio. Como llovía poco y nada, el piano dormía en el patio. Venían amigos, familiares, vecinos como Enrique Farías Gómez, los hijos del gran folklorólogo Manuel Gómez Carrillo. Había un bajo en casa, también un ukelele, cómo llegaron, no sé, la cuestión es que todo instrumento que llegaba se autoenseñaba y se tocaba. Bailaban, tocaban, Machaquito y yo, que éramos los más changos, mirábamos. Todo eso fue haciendo base para los 60 años de los Hermanos Abalos. Yo tenía dos años y vi bailar por primera vez una zamba a mis padres en mi casa. Parecía que no tocaban el piso. No sé que fue, pero ahí en mí nació algo.

Vitillo sigue contando sobre los tiempos en que la familia se mudó a Buenos Aires, tiempos en que por Recoleta pasaba el lechero con la vaca y el ternero para ofrecer la leche, y para Navidad llegaba un camión trayendo pavos vivos. Recuerda Achalay, la peña que el conjunto abrió y que también fue toda una marca de época, adelantando el boom del folklore a una Buenos Aires que conocía poco y nada del género. Y vuelve al presente: “Yo soy muy respetuoso con el público. Siempre, antes de actuar, converso con el grupo, y les hago caer en cuenta que hay una generación que no nos conoce, y que hay que conquistar”. “Lo curioso es que todavía no me doy cuenta de que tengo 90 –sigue–. No me siento viejo, tengo salud, voy, vengo, tomo subte, colectivo. El año pasado hemos estado en Ushuaia, Río Grande, Río Gallegos, Misiones, Santiago del Estero, Jujuy, Salta.” A esa gira, que realizó con el programa La Argentina de los más grandes, habría que agregar el programa de radio que conduce por FM Nacional Folklórica, los lunes de 20 a 21.

Casi al final de la ronda de fotos pide con amabilidad: “Una fotito con los chicos, ¿puede ser?”. La última toma es, entonces, frente a un gran cuadro de Los Hermanos Abalos, que vuelven a ser presentados “en orden de cigüeña”. Antes de la despedida extiende una tarjeta personal: El patio de Vitillo Abalos - Música - Canto - Danza. 5 personas en el escenario. Con un número para contrataciones y un mail que, aclara, no maneja: “Si llego a caer en la computadora, pierdo lo que más me gusta: ir y venir con libertad”, concluye.

Para todo el país

El homenaje a Vitillo Abalos, en sus 90 años, será hoy a las 20 en el Teatro del Globo (Marcelo T. de Alvear 1155) y contará con un amplio abanico de artistas invitados: Jaime Torres, Hilda Herrera, Marián Farías Gómez, Juan Carlos Saravia, Suna Rocha, Ciro, Los Carabajales (Peteco, Musha, Kali, Cuti y Roberto), Carlos Lastra, Franco Luciani, Nancy Abalos, Robertito Abalos, Mavi Díaz y Juan Manuel Gigena Abalos serán algunos de los participantes. Y estará Elvirita, su pareja arriba y abajo del escenario. El evento será conducido por Marcelo Simón y Stella Maris Tovarich y se transmitirá por la Red Federal de Cultura Digital, en el marco del Plan Nacional Igualdad Cultural de la Secretaría de Cultura y el Ministerio de Planificación Federal. Simultáneamente se verá en el Teatro Altos Hornos Zapla y en el Espacio Incaa Km 2290 (Santa Cruz), y en el resto del país podrá seguirse a través del canal 360 TV de TDA y de la web www.igualdadcultural.gov.ar, en la pestaña “en vivo”.

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Vitillo y dos de sus amores: el bombo y su perra.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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