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Jueves, 8 de junio de 2006

CINE › “EN BUSCA DE UN SUEÑO”, CON KURT RUSSELL, DAKOTA FANNING Y ELISABETH SHUE

La yegua ganadora resultó una tapada

A pesar de sus clichés hollywoodenses, la película dirigida por John Gatins tiene emoción, verdad y buenas actuaciones.

 Por Horacio Bernades

Debe haber pocas cosas más temibles que una película llamada Dreamer, “basada en una historia real” (¡ah, ese sambenito que justifica las peores tropelías!) y cuya historia es la de una yegua desahuciada, a la que el cariño, fe y obstinación de una niña y su padre terminan llevando a la gloria. Y sin embargo –demostración de que el cine sigue siendo algo que se juega en la cancha, como los buenos pingos, y no en los papeles de los guionistas– hete aquí que En busca de un sueño resulta una de las sorpresitas en lo que va de la temporada. Sorpresita, así en diminutivo, ya que no se trata sin duda de una obra maestra (ni por asomo aspira a ello) sino simplemente de una película genuina y emocionante, que respira verdad por los cuatro costados. Todo aquello que ocurre, como una magia, cuando el que cuenta una historia cree en ella como un fanático. Que es lo que sucede con una de cada cien películas actuales (o más de cien).

Ya había pasado lo mismo en la temporada anterior, con esa maravilla llamada En sus zapatos. Como en aquélla, los materiales con los que trabaja el director y guionista John Gatins (un perfectísimo desconocido, autor de tres guiones y debutante en la dirección) son pura mentira, puro cliché hollywoodense, los más comunes de los lugares comunes. Ben Crane (Kurt Russell) es un entrenador de caballos de carrera, retirado de la crianza por un antiguo conflicto con su padre Pop (Kris Kristofferson). Cuando su empleador, el poderoso y desalmado Palmer (David Morse), le da la orden de rematar a una yegua herida, Ben le canta las cuarenta y renuncia a seguir trabajando para él. La yegua se llama Soña (por Soñadora, en castellano en el original), es hija de grandes corredores y pinta para demonio de las pistas. Pero el maldito de Palmer la fuerza y Soña se lastima gravemente en una rodilla. Ayudado por los fieles Manolín (Freddy Rodríguez) y Balón (el gran Luis Guzmán, luciendo una panza que justifica el apodo), Ben se la lleva a su granja, en buena medida para darle el gusto a su hija Cale (ese fenómeno de Dakota Fanning), que poco menos que se enamoró de la potranca.

De allí en más, todos los clichés imaginables, incluyendo la redención de Pop y Ben Crane, la maduración de Cale al tiempo que cuida de Soña, la abnegación de Lily Crane (la sublime Elisabeth Shue), la restitución de todos los lazos familiares, la prodigiosa recuperación de la yegua, su inscripción en la copa de criadores, el enfrentamiento con el caballo de los malos y... bueno, el final imaginable. ¿Cómo es posible que con estos materiales este señor Gatins haya consumado una película en la que todo, hasta las mentiras más trajinadas, se sienten y se viven como verdaderas? En principio, por relacionarse con la historia como si fuera nueva, como si nunca se hubiera contado antes. Lo cual es lo propio de los niños, y es a través de los ojos de un niño (una niña) que esta historia es vista y narrada. En otras palabras, el primer acierto de Gatins es haber adoptado el punto de vista correcto y sostenerlo sin la más mínima duda, convirtiendo también en niño al espectador.

La segunda clave de triunfo es la elección del elenco, en la cual podría apostarse que tiene que haber intervenido necesariamente el director, por la sencilla razón de que no hay productor sobre la tierra que elija un cast con tan buen ojo. Con su carota, con su blanda dureza, Kurt Russell es –bien lo saben los seguidores de John Carpenter, que por algo lo convirtió en su fetiche– de esos actores que en lugar de actuar viven sus personajes. Otro tanto sucede con todos los demás. En particular Elisabeth Shue, la rubia dorada de Adiós a Las Vegas, que no sólo luce hoy exactamente como lo hacía hace más de diez años, sino que además parecería haber redoblado su capacidad de entrega al personaje. Para no hablar de Dakota Fanning, claro, una nena a la que el espectador sería capaz de regalarle no un caballo, sino un haras entero. Sí, se sabe de sobra que En busca de un sueño es de esas películas que no cambiarán la historia del cine. Si no fuera que hay pocas maneras más nobles de cambiar la triste historia del cine contemporáneo que filmar una, cien, mil películas como ésta.


7-EN BUSCA DE UN SUEÑO
Dreamer, EE.UU., 2005.
Dirección y guión: John Gatins.
Intérpretes: Kurt Russell, Dakota Fanning, Kris Kristofferson, Elisabeth Shue, David Morse, Freddy Rodríguez y Luis Guzmán.

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La fe y obstinación de una niña la llevan a la gloria.
 
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