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Sábado, 28 de octubre de 2006

CINE › EL DOCUMENTAL “NEGRO CHE”, EN LA PRIMERA MUESTRA DE CINE AFRO

Los primeros desaparecidos

El director Alberto Maslíah presenta hoy un film testimonial sobre la cultura negra en la Argentina, de cómo fue negada sistemáticamente y de los esfuerzos actuales por recuperarla.

 Por Oscar Ranzani

¿Hay afrodescendientes negros en la Argentina? Esta es la pregunta que se formuló Alberto Maslíah, cineasta y docente en la carrera Diseño de Imagen y Sonido de la UBA, y que fue el disparador de su primer largo documental, Negro Che, que podrá verse hoy a las 22.30 en el Malba (Figueroa Alcorta 3415), dentro de la I Muestra de Cine Afro en foco. Este punto de partida tuvo como objetivo indagar en esa comunidad para conocer cómo viven y piensan los argentinos que tienen raíces africanas. A través de un completo trabajo, el documental de Maslíah cuenta con numerosos testimonios que se enlazan a partir de la organización de una fiesta en la antigua Casa Suiza, un recinto donde la comunidad afroargentina festejaba el carnaval hasta mediados del siglo XX. A lo largo de casi noventa minutos, los testimoniantes desgranan su mirada sobre una sociedad que, muchas veces, los discrimina y los niega. A la vez, exponen sus tradiciones como la música o la danza y sus puntos de vista sobre el imaginario colectivo que solamente los asocia a la época de la esclavitud y crea estereotipos cargados de una subjetividad peyorativa. También cuestionan el ocultamiento de la raza negra y la creencia de que los argentinos sólo son descendientes de europeos. Negro Che busca reivindicar a este sector de la sociedad tan argentino como el resto. “De alguna forma sí, aunque no es solamente eso”, dice Maslíah al ser consultado si pensó su película como un alegato contra el racismo.

–Usted subtitula su película con la frase “Los primeros desaparecidos”, una frase muy potente. ¿Por qué la eligió?

–Los títulos en las películas surgen en cualquier momento del proyecto, no es que viene primero el título y después la película. Al proyecto le había puesto como título Che Negro, porque me parecía que tenía algo que ver con describir esta forma despectiva de usar la palabra “negro” en la Argentina. También le daba cierta cuestión de porteñidad por “che” y alguna vuelta que alguien podría pensar que tenía que ver con un Che Guevara negro. Entonces, con este nombre empecé a investigar. Me encuentro con uno de los personajes que finalmente está en la película en una etapa muy previa de la investigación y mientras charlamos, pregunta cómo se iba a llamar la película. Cuando le digo Che negro, pone una cara de preocupación y yo pensé que lo había ofendido. “Che negro, no”, me dice sino “Negro Che”.

–¿Se refería a la diferenciación entre “Negro Che” y “Negro Usted”?

–Claro. El me contó que, en la generación de su padre, los negros del pueblo se llamaban entre sí “Negro Che” para diferenciarse de los negros que, según ellos, quisieron ascender socialmente, parecerse al blanco y que los llamaban “Negro Usted”. Ahí empecé a ver una cuestión con el parecerse al blanco o no parecerse, con la diferencia entre quienes quieren ser blancos y no. Entonces empecé a investigar esa línea. La conclusión clara, después de un tiempo y de hablar con mucha gente, es que en la Argentina se buscó sistemáticamente y desde el Estado, sobre todo a partir de la mitad del siglo XIX, con la presidencia de Sarmiento y las que siguieron, hacer que desaparezca la huella negra e indígena de la población argentina. El arma más fuerte que tuvieron Sarmiento y los otros que le siguieron fue fomentar la inmigración blanca europea. Y finalmente lograron que el negro desaparezca por lo menos del conocimiento del común de la gente. Esto lo tomé, de alguna forma, con alguna similitud al plan sistemático que encaró la dictadura militar para hacer desaparecer las ideas. Obviamente, las comparaciones con la dictadura son imposibles, pero también hubo un plan sistemático y gestado desde el Estado (esto era lo más grave) para que no perduraran restos de las sangres africanas e indígenas en la Argentina. Sarmiento lo postula como un ideal: la Argentina no tiene que ser negra ni indígena.

–Algo que sobresale en la película es la defensa de su cultura y de sus costumbres pero, a la vez, la identificación con lo que son: argentinos. ¿Cómo logran vivir en una sociedad que es indiferente?

–La defensa de rescatar su propia cultura que generalmente está vinculada con el arte, con la música, con la danza, no es corporativa. Lo que vi y que me sirvió mucho para la película es que las familias intentan preservar, por ejemplo, el tambor como un símbolo de la cultura dentro de la familia. Tocan candombe de una forma distinta de cómo lo tocan los uruguayos. Creo que recién ahora se está armando una idea de defensa de la herencia cultural africana en la Argentina. Diría que desde el 2001 en adelante. Hay una conferencia que se hace en Durban, Africa, que nuclea a todos los negros de la diáspora y parece que ahí toma fuerza el movimiento argentino de defensa de la africanidad. Más allá de que, además, uno puede rastrear cuestiones culturales que ni siquiera los negros saben, a veces, que tienen que ver con ellos. Por ejemplo, el tango, que es algo que también está en la película.

–Es conocido que la palabra “negro” en la Argentina muchas veces se usa para descalificar, y eso se menciona en la película. ¿Pudo investigar de dónde surge esta práctica discriminatoria?

–Puntualmente, eso no lo pude investigar. Sí noté o creo entender que surge del lugar que tuvo el negro en los momentos iniciales de la formación de la argentinidad. Tenía que ver con el último lugar en la sociedad, el trabajo menos deseado, el lugar más servil. Estas lógicas de utilizar palabras que no significan lo que terminan significando tiene que ver con esas matrices de formación de sentido. Aunque es correcto hablar de deformación del sentido, porque es una deformación del sentido real de la palabra. El sentido, peyorativo de la palabra “negro” es cultural. Hoy, por ejemplo en Córdoba, “negro” también significa “amigo”. Pero un personaje de la película lo expresa claro: al final, “negro” es “malo”, a pesar de que te lo digan con tono de amistad. Igual que la utilización de la palabra “gordo”, que no es mala de por sí pero se termina usando con la frase “andá, gordo de mierda”.

* La programación completa de la I Muestra de Cine Afro en foco puede consultarse en www.malba.org.ar

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“La Argentina no tiene que ser negra ni indígena, decía Sarmiento”, recuerda Maslíah.
 
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