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Domingo, 21 de febrero de 2010

CINE › LOS PROYECTOS DE SU VIDA

De Potter a Quijote

Entre los muchos proyectos que Gilliam nunca pudo llevar adelante figura uno que le pudo haber cambiado si no la vida, sí al menos la cuenta bancaria. Se trata de Harry Potter. Sucede que J. K. Rowling, autora de la saga, es fan de sus películas, de tal manera que el suyo fue el primer nombre que sugirió, una década atrás, cuando la Warner comenzó a considerar la posibilidad de llevar las novelas al cine. El problema es que los que no son tan fans de Gilliam son los ejecutivos de la Warner, que no quisieron saber nada con tenerlo en el proyecto y le bajaron el pulgar para siempre. “Las primeras Harry Potter son horribles, aburridas, pedestres”, se vengó Gilliam más tarde.

Su máxima frustración hasta la fecha es la misma que la que durante toda su vida acosó a Orson Welles: el Quijote. La versión de Gilliam, como la que Welles rodó a lo largo de décadas y jamás pudo terminar de montar, relaciona el siglo XVII con la actualidad. Ese “hombre que mató al Quijote” del que habla el título es un ejecutivo londinense que viaja en el tiempo, encontrándose con el más famoso lector de novelas de caballería, que lo confunde con Sancho Panza.

Hubo una ocasión en que Gilliam casi logró ensartar los molinos de viento, aunque al final debió bajarse del jamelgo. Empezó a rodar The Man Who Killed Don Quixote en 1999, con un presupuesto de 32 millones de dólares, considerado uno de los más grandes jamás reunidos en países de la Comunidad Europea. A la semana de rodaje, a una inundación en el set se le sumó la hernia de disco que puso fuera de carrera al francés Jean Rochefort, que era quien iba a hacer de Alonso Quijano. Conclusión: nada de Quijote para Gilliam. Premio consuelo: el documental Lost in La Mancha, suerte de diario de rodaje que es lo único que sobrevivió al proyecto. Ahora, según cuentan, Gilliam vuelve al ataque, apoyado por el superproductor británico Jeremy Thomas (el de El último emperador y El paciente inglés, entre otras) y con Johnny Depp oscilando entre ser el protagonista y bajarse del proyecto, por problemas de agenda.

Según esas versiones –más o menos confirmadas– The Man Who Killed Don Quixote estaría en plena etapa de recasting. Primero se habló del ex Monty Python Michael Palin como nuevo caballero de triste figura. Ahora está casi confirmado que sería Robert Duvall quien se calce la armadura, mencionándose a Colin Farrell como posible reemplazo de Depp y asegurándose que Gilliam se halla en plena reescritura del guión, a cuatro manos con un tal Tony Grisoni. “Cambié la historia y las razones que mueven al protagonista”, afirmó recientemente. “Hasta cambié al propio Quijote”, llegó a asegurar, confirmando que no le tiembla la mano a la hora de las reescrituras. Esperando que La Mancha no se convierta para él en un lugar de cuyo nombre no quiera acordarse, a partir del jueves próximo se verá a dónde conduce la imaginación del tal Parnassus. O de Terry Gilliam, que vendría a ser lo mismo.

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