Agotados de la cíclica rutina veraniega que corroe el descanso con los mismos destinos de siempre (Mar del Plata, Pinamar, Miami, Punta del Este, Europa, las islas del Caribe o del Pacífico), los turistas intrépidos cuentan ahora con nuevas ofertas para disipar la mente y cargar las pilas: viajes a la Estación Espacial Internacional, vuelos suborbitales, paseos en jets rusos a 25.000 metros de altura y visitas a –aún imaginarios– hoteles lunares. Nada parece poner freno a esta nueva tendencia en el ocio y en la exploración que se esconde detrás de la privatización del espacio.
Por Federico Kukso
LA CIENCIA ANALIZA LAS “EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE”