Recordada (erróneamente) como la enfermedad que asolaba y desfiguraba al protagonista de la obra de teatro y película El hombre elefante, la elefantiasis o filariasis linfática se enfila dentro del catálogo de las afecciones más cruentas: es extrañamente frecuente en países tropicales (la sufren 120 millones de personas en el mundo, por lo que se la considera la segunda enfermedad parasitaria más popular, después de la malaria), avanza sin control al acrecentar el tamaño de las piernas, brazos o genitales del padeciente y, como si fuera poco, genera persistentes traumas psicológicos ya que la desfiguración que induce motiva una aguda discriminación.